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lunes, 18 de marzo de 2019

EL DULCE PORVENIR - THE SWEET HEREAFTER



SINOPSIS

Un autobús escolar se despeña montaña abajo y se hunde en un lago helado. En el accidente mueren todos los niños del pueblo. El abogado Mitchell Stevens se entrevista con los padres, reabre sus heridas del pasado y les propone llevar el caso a los tribunales.

EDITORIAL

“Todo era extraño y nuevo.
Donde las aguas corrían, 
 y los frutales florecían.
El temor pasa de hombre a hombre sin saberlo”.

Una hoja pasa su temblor a otra
encierra en ella redes pájaros desmayados.
Un terror continuo, un negro terror
va contra la frágil tierra humana.

El aire quedó ligeramente envenenado
(esparcido murmullo).
Se prolongó la aurora quieta,
Hasta que el sol se partió.



Los gritos rebotan lentos,
los árboles sangran,
(reflejo miedoso del rostro)
extendiendo sobre la fuente gris un sollozo.

Las llamas de las velas se cuajan
es falso todo diálogo que no sea.
Los días tienen la confusión
de la desolada imagen.

La lejanía de una montaña
La imperfección de su cima
hace que la luz huya de sí misma
hasta que la montaña quede atrás.

Las aguas en el sueño tienen otro ámbito, más pleno.
Y que las mariposas y los pájaros
vivan con nosotros
en el dulce porvenir.

Marina Rossetto.-

IMPRESIONES SOBRE EL DULCE PORVENIR

La moral es el maldito bozal de la existencia, es por esto que siempre resguarde a la ética en un lugar de mayor dignidad. Tal como decía Freud, la moral es un intervencionismo sexual que no se va a satisfacer nunca, la ética, en cambio, es solidaria y hasta en muchos casos desinteresada. En aquel catálogo de buenas costumbres que es la moral, se naturalizarán verdades, se jerarquizaran los cuerpos, se nombrara lo bueno y en su contraposición se dirá aun sin decirlo también lo malo. Quien tenga el valor de quebrar aquel código quedará naturalmente excluido, apartado, no contenido y en ese mismo sentido convertido en amenaza. Cualquiera fuera de la mismidad, de la masividad instalada por el código es siempre hostil al sistema. Borges decía que el cobarde muere muchas veces pero el valiente solo una. Uno puede optar quizás, si es que alguien opta realmente por algo alguna vez, por una vida larga y serena, es decir una vida burguesa, o por una vida quizás breve pero gloriosa, prefiriendo en tal caso la moral heroica, aquella moral que nos invita a vivir intensamente, sin esconder ninguna carta del mazo. Apostándolo todo lejos de la frialdad del cálculo, con la inocencia a flor de vida. Ortega y Gasset en su libro “La rebelión de las masas” decía que la criatura noble por oposición al hombre masa, hablamos de la criatura de selección, no encuentra la vida digna de ser vivida si no se impone unas conductas, unas tareas, unas misiones que le resulten antes que nada difíciles, que le obstaculicen aquel camino de la existencia. 


Allí estaremos entonces ante la criatura de selección. Por el contrario, el hombre masa es más exigente con la vida, no consigo mismo sino con la vida. Jamás se remite a instancias superiores asegurándose de esta manera una vida confortable y sin obstáculos. Optar por una moral heroica es también optar por una moral artística. Tal como señaló Alejandro Dolina alguna vez, la moral heroica gesta grandes obras, intensos libros épicos, historias dignas de ser contadas, mientras que la moral burguesa el noticiero de las 6 de la tarde. Si de una obra artística hablamos, uno debe decidir para su producción sin dudas el camino del héroe, aquel que tan bien describió nuestro amigo Campbell, pero a la hora de vivir, mis queridos compañeros, uno debe transigir y admitir que el héroe es un tipo peligroso. Aquellas personas que deciden por cuenta propia salvar al mundo son tipos temerarios que para lograr su objetivo llevaran a cabo también conductas temerarias, y allí el apostarlo todo se resignifica perdiendo todo su romanticismo si es que alguna vez lo tuvo. Muchas veces al apostarlo todo no solo estamos apostando lo nuestro sino también lo de los demás. De todas maneras siempre quedará la recompensa, que se instalará en el futuro cualquiera sea la elección que hagamos. 


Apostemos mucho o poco depositaremos el milagro allá lejos, en el dulce por venir. Y será este mismo el nombre del film de nuestro amigo Atom Egoyan, o en su traducción más fiel pero menos sonora El dulce de aquí en más. En su libro La dramaturgia Audiovisual, nuestro querido Santiago Carlos Oves escribió aquello de que la historia es el hallazgo, el problema es el relato. En el caso del film de Egoyan, la historia hallada es una oscura y doliente, estremecedora y angustiante. Tras un accidente, un pueblo ha quedado casi sin niños y por sus calles caminan silenciosos de pena, casi sin rostro, sus padres. El problema del relato por su parte fue resuelto de manera artística e inteligente, logrando una dosificación del conflicto capaz de generar la tensión necesaria para que la narración fluya y crezca sin sobresaltos ni mesetas. Estará trabajado durante todo el film aquel concepto Hitchcockiano del suspense el cual se genera a través del manejo de la información dada al espectador. Aquí, en contraposición de lo que se trabaja para generar sorpresa, el espectador es poseedor de ante mano de la información clave del conflicto: el accidente. El guionista, que es el propio director del film, optará por una estructura narrativa no lineal para presentar a sus personajes, la locación y el conflicto. Instalará de esta manera el verosímil de la obra, construirá una moral en sus personajes, una dolencia. 


Apostará inteligentemente a narrar muchas veces desde el silencio, logrando hacer avanzar el relato no por lo que dicen sus personajes sino por lo que callan. Lo hablado se convertirá en susurro para luego ser silencio y sellarse así en un secreto. Todos ocultaran algo. Todos tendrán intereses. Todos serán egoístas y todo esto los hará humanos. Egoyan hará un paralelo entre su historia con la del flautista de Hamelin comparando así sus personajes y motivaciones. Habrá entonces músicas que endulcen mágicamente los oídos de otras personas, habrá mentiras pero también habrá castigos. Uno es lo que es aunque los demás digan otra cosa y con esto podríamos definir tal vez la sustancia del manojo de personajes obsesionados por contar esta historia. Podemos pensar en Nicole, aquella niña rubia de cara angelical, aquella que tenía un futuro próspero esperándola al final del camino, aquella que aun ardiendo en su propio infierno sonreía y continuaba con optimismo cumpliendo con todo aquello que los demás esperaban de ella. Pero el optimismo no es más que un disfraz del miedo y del fracaso. Quien puede ser optimista sino un mentiroso. Desde el momento en que descubrimos la existencia de la muerte no queda otro camino más que el pesimismo.  Allí el castigo querida Nicole, allí el castigo.-       

Lucas Itze.-

UNIVERSO EGOYAN


Atom Egoyan es un hombre de múltiples nacionalidades. Nació el 19 de julio de 1960 en El Cairo, cuando pertenecía a la República Árabe Unida (duró tres años y unía a los actuales estados de Egipto y Siria). Sus padres eran armenios y dos años después de su nacimiento se mudaron a Canadá, ciudadanía que terminó adoptando. Sus primeras influencias fueron los escritores Samuel Beckett y Harold Pinter. Pero fue a los 14 años gracias al film Persona de Ingmar Bergman que se decidió por el cine. Empezó escribiendo en semanarios de la Universidad de Toronto y a finales de los ´70 y principios de los ´80 dirigió sus primeros cortos. En 1984 dirige su ópera prima Next of Kin, donde trata la vida de un joven de 23 que vive discutiendo con sus padres. En terapia se entera que una familia armenia dio a su hijo en adopción cuando llegaron a Canadá, el joven decide ir a visitarlos y hacerse pasar por el hijo. Su segundo film llegó en 1987 y se llamó Family Viewing, la historia de un joven que quiere sacar a su abuela de una residencia para jubilados. Allí se enamora de una enfermera, quien hará todo lo posible para ayudarlo. Elegida la mejor película canadiense en el Festival de Toronto. Dos años después llegó Guiones cambiados (Speaking Parks) sobre un actor secundario que trabaja como gigoló y empieza un romance con una guionista. Nominada a mejor película en su país. La nueva década arrancó con todo ya que gracias al film El liquidador empezó a ser más reconocido fuera de su país. 


Cuenta la historia de un ajustador de cuentas que se ve envuelto en una relación con uno de sus clientes. Aunque al principio parece querer ayudarle, luego empieza a ser víctima de su propia situación. Ganadora del premio a mejor película en los festivales de Valladolid y TorontoEn 1993 dirige Calendar, sobre una pareja de fotógrafos de origen armenios, que vuelven allí para fotografiar iglesias y hacer un calendario. Allá sufrirán una gran crisis matrimonial. Un año después llega una de sus películas más valoradas: Exótica. La historia gira alrededor de una bailarina de striptease y otros cuatro personajes que se van entremezclando en un logrado rompecabezas. Premio de la crítica en Cannes y mejor película canadiense, entre otros premios. 


En 1997 adapta por primera vez un guion para filmar El dulce porvenir. La película obtuvo 2 nominaciones a los Oscar (mejor guion y mejor dirección), logró el Gran Premio del Jurado en Cannes y además recibió premios y nominaciones tanto en su país como en América y Europa. En 1999 dirige El viaje de Felicia, quien es una adolescente irlandesa embarazada que sigue a su novio quien se va a trabajar a Birmingham. Allí acepta la ayuda de un hombre mayor que parece servicial, pero que oculta grandes secretos. Llega en 2002 su film más político y más polémico: Ararat. Fue el segundo film que habló abiertamente sobre el genocidio armenio y particularmente de la Defensa de Van en 1915. La película se centra en un cineasta de origen armenio que en la frontera canadiense es sometido a un interrogatorio por un funcionario local que se convertirá en un examen psicológico que revela sus conflictos del pasado.  Protagonizada por Charles Aznavour y Christopher Plummer logró el premio a mejor película en su país. 


Tres años más tarde llega Where the Truth Lies, un drama de cine negro ambientado en los ´60 sobre una joven periodista que quiere averiguar el porqué de la ruptura de dos amigos, ambos estrellas de Hollywood de mediados de los ´50. En 2008 llega Adoration, que narra la historia de un adolescente huérfano que intenta reconstruir la verdad sobre su padre fallecido. Un año después llega Chloe, sobre una ginecóloga que sospecha que su marido la engaña y decide contratarla para que la provoque. Los profundos relatos de la joven despiertan en la mujer su redescubrimiento sexual. Con Julianne Moore, Amanda Seyfried y Liam Neeson. Después de años de descanso volvió con un film estadounidense y basado en una historia real, hablamos de Condenados. Habla sobre la muerte de tres niños de 8 años en 1993 en la ciudad de Memphis y la presión popular para encontrar a los culpables. Tres jóvenes interesados en el satanismo eran los sospechosos perfectos para la opinión pública pero ni la madre de una de las víctimas, ni uno de los investigadores estaban tan convencidos. Un año después lanza  Captives sobre Cassandra, una mujer que desapareció misteriosamente y ocho años después aparecen indicios de que está con vida. Su último film data de 2015, hablamos de Recuerdos secretos que cuenta la historia de un judío superviviente del Holocausto ya de 90 años y con alzheimer que busca a Rudy, un criminal de guerra nazi que fue responsable de la muerte de su familia, con el objetivo de asesinarlo.

FICHA TÉCNICA

Título original: The Sweet Hereafter
Año: 1997
Duración: 110 min.
País: Canadá
Dirección: Atom Egoyan
Guion: Atom Egoyan (Novela: Russell Banks)
Música: Mychael Danna
Fotografía: Paul Sarossy
Reparto: Ian Holm, Sarah Polley, Bruce Greenwood, Arsinée Khanjian,  Earl Pastko, Tom McCamus, Caerthan Banks, Gabrielle Rose, Alberta Watson, Maury Chaykin, Stephanie Morgenstern.

jueves, 16 de noviembre de 2017

MI VIDA SIN MI - MY LIFE WHITOUT ME


EDITORIAL

Cuando dios me olvide, me llevará la noche mansamente. Se irán mis colores en aquel degrade lento de sombras hambrientas, y la tierra brindará con mi sangre y apoyará su polvoriento cáliz de madera sobre el sucio mantel que vestirá la mesa ultima de aquel banquete pagano. Caminaré descalzo, limpiando mi cuerpo de toda existencia. Oiré viejas muertes acercase en jauría, feroces como lobos al servicio de los caprichos de la luna, eficaces como la arena brutal del tiempo. Caminaré tantas cuadras olvidando mi nombre, defendiendo el de ustedes con el último sudor. Pesaran en mis hombros todo aquello que no hice y arderá en mi legua cada silencio que calle. 


Se llevará el olvido las mañanas, sus maños pequeñas aun, las mansas orillas del rio acariciando nuestros pies. Caminaré y en cada paso la noche se hará más densa y ya no habrá verbo que conjugar. Abrázame fuerte, que tengo miedo, el olvido me espera en cualquier rincón. Ahora entiendo el temor de aquellas palabras que nos dijimos hace tanto tiempo, aquellas palabras que parecían tan ingenuas y que se perfumaron de ternura en tus labios. Ahora entiendo lo abrumador que puede ser un “te amo” en aquel lúgubre recorrido hacia el amanecer de una vida sin mí.-  

Lucas Itze.- 

Canción elegida para la editorial


 Uno de los temas que suena en el film



IMPRESIONES SOBRE MI VIDA SIN MI


Un pasillo como antesala de un templado túnel. Azulejos de colores claros se multiplican en las paredes. Puertas que se abren y se cierran. Ruidos que terminan con la calma de un domingo de lluvia. Ya las gotas no se sienten. Apenas se oye el letargo de algunas sirenas dispuestas a destruir cada atisbo de silencio. Las voces empiezan a anunciar palabras inentendibles. Los sentidos empiezan a ausentarse. La música empieza a apagarse lentamente. Un final se aproxima. Los recuerdos pasarán como si alguien hubiese apretado play para comenzar la película. Será el último suspiro. La batalla culminará sin darnos cuenta. Desaparecerán los colores y la luz blanca será el inicio del túnel al que no queremos llegar. Y todo, absolutamente todo, será un fondo blanco como un papel... Como así de blanco será el inicio del film de Isabel Coixet, Mi vida sin mí, basado en el relato Pretending the bed is a raft (Simulando que la cama es una canoa) de Nanci Kincaid, mientras se escuchan gotas de lluvia de fondo. Porque desde un primer momento, sabemos lo que va a pasar. Porque ese fondo, nos indica el final del túnel. Porque esa lluvia, nos muestra que Ann, la protagonista del film, está más viva que nunca. 


Coixet nos irá contando la vida de esa jóven a partir de una actuación enorme de Sarah Polley. Ella vive en Canadá, pero las circunstancias en las que ha vivido, no le han permitido disfrutar su vida. Madre casi adolescente, con 23 años vive con sus dos hijas y su marido en una casa rodante detrás de la vivienda de su madre, un ser un tanto particular enojada con la vida. Con su padre preso, ella se dedica a trabajar como empleada de limpieza por la noche en una universidad y a cuidar de sus hijas, mientras Don, su esposo, intenta ganarse la vida como puede. En el principio del film, llegará la noticia que hará girar la curva dramática del personaje. Luego de algunos desmayos, Ann irá al hospital, y tras varios chequeos, recibirá la peor noticia posible: tiene cáncer, y le quedan dos meses de vida. Al revés de lo que quizás cualquiera de nosotros haría, Ann lo tomará con una naturalidad asombrosa, guardará su secreto para no herir a nadie y elaborará diez cosas que quisiera hacer antes de morir, entre las que encontraremos algunas tan disímiles como ir a la manicura, visitar a su padre en la cárcel, o sentirse enamorada de otro hombre. 


La directora decidirá contar la historia con unos primeros planos que nos llevarán a ser testigos directos de lo que le sucede a la protagonista. Los encuadres estarán trabajados de forma exquisita, como en ese comienzo con la lluvia mojando la cara de ella. La fotografía utilizará mayoritariamente el color rojo, ya que este predomina, y lo podemos ver desde en su auto hasta las pequeñas cortinas donde ella vive. Ese rojo será el despertar, no de la pasión, sino de la vida, y el contraste será justamente ese frío color azul que veremos en la sala del hospital, donde ella recibirá la más triste noticia. La banda musical será una protagonista más del film. Habrá escenas realmente hermosas, como ese supermercado que nos remitirá a Bjork en Bailarina en la oscuridad y otras que estrujarán el corazón, como cuando el médico le dice que no puede mirarla a los ojos, mientras una lágrima rueda por su mejilla. Ella encontrará en Lee otro amor, distinto, al que siente por Don. No entraremos con el dedo acusador si ella actúa mal o bien. Los silencios, hablarán más que las palabras. Los dos se saben presos de una relación imposible. Él, porque sabe que ella tiene una familia. Ella, porque sabe que se va a morir. 


Quizás muchos se pregunten porque no hizo esas cosas antes. Porque el ser humano, mis queridos amigos, suele ser preso de su cobardía, y se aferra al famoso dicho, mañana será otro día. Aunque todos sabemos que no siempre eso es lo que nos espera, como el perseguir esos sueños que a Ann se le escurrieron demasiado rápido. Y ahí está la moraleja que nos intenta dejar Coixet, vivir la vida hoy, antes que sea demasiado tarde. Nosotros seguiremos la de Ann sabiendo ese final. Tendremos en los personajes secundarios justamente eso, extras que serán los partícipes de su vida, pero que, al fin y al cabo, no podrán cambiar ese destino. Ni su marido, ni su madre, ni su amante, ni sus propias hijas. El nombre del título, remite a ella, pero también a Lee, porque su vida sin ella, pierde sentido, ya que en poco tiempo, se convirtió en una parte de él. A pesar de su semblante triste, el guion nos deja unos momentos irónicos, para calmar esa amargura, y sacarnos al menos una sonrisa, que al final de todo, no será más que una simple máscara.

Marcelo De Nicola.-

Canción post impresiones


Otro de los temas del film


UNIVERSO COIXET

Nacida en Barcelona, Isabel Coixet estudió Historia Contemporánea en Barcelona, pero fue su trabajo como periodista en la revista Fotograma la que la hizo acercarse al mundo del cine.
Su primer corto fue titulado Mira y verás y fue rodado en el año 1984. Con solo 24 años rueda su primer largo en 1988: Demasiado viejo para morir joven. La historia de dos amigos que se ganan la vida como pueden, siendo mensajero y taxista, respectivamente.
En 1996, ochos años después viaja a Estados Unidos para realizar su segundo film: Cosas que nunca te dije, una historia de amor que tuvo excelentes críticas y fue elegida la mejor película española del año.


Dos años después se interna en el Siglo XVII para filmar A los que aman, otro drama romántico que no tuvo el mismo suceso que el film anterior.
En 2003 dirige el documental Viaje al corazón de la tortura, donde la directora se dirige a diferentes países para entrevistar a víctimas de la tortura.
Ese año dirige Mi vida sin mí, la historia de una joven con una enfermedad terminal que decide elaborar una lista de las cosas que quería hacer antes de morir. El film tuvo excelentes críticas en todo el mundo.
En 2004 participa en el documental Hay Motivo, sobre una crítica al Partido Popular español y luego filma La Vida secreta de las palabras, film que trabajamos anteriormente.


En 2006 forma parte del homenaje a Paris en Paris Je T´aime y un año después rueda otro documental titulado Invisibles, junto Wim Wenders, Fernando de Aranoa, entre otros. El segmento de Coixet habla sobre el Mal de Chagas.
Vuelve a la ficción en 2008 cuando filma Elegy, con Ben Kingley y Penélope Cruz, volviendo nuevamente al amor, esta vez entre un profesor y una alumna.


Su amor por Japón la lleva a filmar en 2009 Mapa de los sonidos de Tokio, acerca de una asesina a sueldo interpretada por Rinko Kikuchi.
En 2010 vuelve al documental al hacer un corto titulado Aral, el mar perdido, sobre el cada vez más desierto mar de Aral.
Sigue con documentales en los años siguientes, primero con Escuchando al Juez Garzón, en una entrevista al juez hecha por un periodista, y luego con Marea Blanca, sobre unos trabajadores que fueron a limpiar vertidos tóxicos que dejó un petrolero hundido.
En 2013 dirige Mi otro yo, un thriller sobre una chica que es perseguida por otra que tiene sus rasgos idénticos, y además quiere apropiarse de su propia vida.
También dirige Ayer no termina nunca, un film ubicado en una España hundida en crisis y el reencuentro de una pareja cinco años después de perder a su hijo por una negligencia hospitalaria por culpa de los recortes.
En 2014 filma Aprendiendo a conducir, la historia de una mujer en crisis matrimonial y decide sacar su carnet de conducir. Su profesor, es un hindú que está con los mismos problemas que ella…
Este año se estrena su último film: Nadie quiere la noche, donde una mujer rica va al Polo Norte para encontrarse con su marido explorador y la acompaña una humilde esquimal. Ambas tendrán que unirse para sobrevivir a las bajar temperaturas. Con Juliette Binoche y Rinko Kikuchi.


Isabel Coixet, siempre interesada en rodar documentales para denunciar aquello con lo que no está conforme o para dar voz a sus protagonistas, rueda a finales de 2014 en el Chad un documental narrado por Juliette Binoche que lleva el título de Talking about Rose. Prisoner of Hissène Habré. La pieza relata la experiencia de un grupo de víctimas de la tortura en su lucha por llevar al exdictador de Chad frente a la justicia, esfuerzo liderado por el abogado especializado en derechos humanos estadounidense Reed Brody.
Durante 2015 y 2016, Isabel Coixet dirige el proyecto Spain in a Day, la versión española del proyecto de crowdsourcing documental producido por Mediapro que pretende retratar la realidad de un país reflejada por cientos de vídeos domésticos grabados durante un mismo día y que ha tenido como precedentes directos Britain in a Day e Italy in a Day. En el caso de Spain in a Day, los vídeos se grabaron durante el 24 de octubre de 2015 por miles de voluntarios.
Su próximo proyecto, que se estrenará en noviembre de 2017, se titula The Bookshop (La librería) y es una adaptación cinematográfica de la novela de Penelope Fitzgerald del mismo nombre. La película se sitúa en un pequeño pueblo de la Inglaterra de 1959, donde una mujer decide, en contra de la educada pero implacable oposición vecinal, abrir la primera librería que haya habido nunca en esa zona.

La canción que cantaba Ann…


FICHA TÉCNICA

Título original: Mi vida sin mí (My Life Without Me)
Año: 2003
Duración: 106 min.
País: España
Dirección: Isabel Coixet
Guion: Isabel Coixet (Cuento: Nanci Kincaid)
Música: Alfonso de Vilallonga
Fotografía: Jean Claude Larrieu
Reparto: Sarah Polley, Scott Speedman, Mark Ruffalo, Amanda Plummer, Leonor Watling, Deborah Harry, Maria de Medeiros, Alfred Molina.

SINOPSIS


Ann tiene 23 años, dos hijas, un marido que pasa más tiempo en paro que trabajando, una madre que odia al mundo, un padre que lleva 10 años en la cárcel, un trabajo como limpiadora nocturna en una universidad a la que nunca podrá asistir durante el día... Vive en una caravana en el jardín de su madre, en las afueras de Vancouver. Esta existencia gris cambia completamente tras un reconocimiento médico. Desde ese día, paradójicamente, Ann descubre un inusual placer de vivir, guiada por un impulso vital: elaborar una lista de cosas que quiere hacer antes de morir.

jueves, 16 de abril de 2015

LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS - THE SECRET LIFE OF WORDS


EDITORIAL

Crucé la línea de fuego. Palpita, aun, mi corazón herido de sorpresivos perdigones. Busco con la mirada mis manos y allí están. Desearía no poder verlas y, sin embargo, se muestran, laten incómodas, me dicen que algo no está bien. Intento sobrellevar ese momento refugiándome en la tibieza de algunas páginas que me enseñan lo necesario que son aquellas heridas. Intento purgar mi sangre en la muerte lenta de mi bolígrafo pero la tristeza reniega ante la escasez de la tinta y entonces me hundo. Pruebo con apagar la luz y lo logro. Aquella habitación oscura me recuerda esas manos generosas que abandoné en una marea de recursos inútiles y lloro ante la certeza de saberlas inalcanzables. Pude haber arañado dos latidos más. Lo sé. Pero ya las puertas de este cementerio cargado de víctimas del egoísmo se encuentran cerradas. Quien pudiera ser héroe manco en la oscuridad. Quien pudiera resucitar aquel instante de gloria en la noche. Yo no puedo. Por eso volveré a observar mis manos. Y si dejan verse, esta vez no habrá salvaciones, solo un adiós a tiempo.


Seguramente vuelva a despertar tarde y saldré corriendo a la calle a treparme a aquella nave hastiada de gente sin calma. Llegaré tarde a los reproches que recibo a diario. Caminaré las mismas cuadras una y otra vez con los 90` sobre mi espalda y saldrán mis lágrimas ignorantes acusando a los malditos años que ataron mi mente a la perdición de lo concreto. Estas manos, condenadas a posarse en el plástico elaborado, querrán estrellarse contra la mandíbula más firme del bar para enseñarme que acostarse sobre el tiempo puede doler demasiado. Pero ya no más. La neblina de una nueva mañana se borrará alguno de estos días y por fin veré a mis manos brindar por el nacimiento de un nuevo olvido. Por un hasta luego a aquella austeridad clarificadora. Por una canción más junto a mi profesor de la lucha por la vida. Las veré convidarle un vaso a la sombra que acecha mi existencia para luego invitarla a matarnos en la calle. Me iré y quedará para siempre el eco de estas manos jugando con la vida secreta de las palabras…

Alan Beneitez

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES PARA LA VIDA SECRETA DE LAS PALABRAS


Alguna vez Oscar Wilde nos desafió diciendo: “Dame una máscara y te diré la verdad”. Intentamos, vanamente, huir del dolor, convenciéndonos de pasados apócrifos, fingiendo presentes improbables, proyectando futuros que nos traicionan al doblar la primera esquina. Transitamos por aquellos caminos ficticios a merced, quizás, de uno de los miedos más temibles y espantosos. No hablo de otra cosa, sino del temor de que aquella mascara caiga y nos descubramos, finalmente, unos impostores. Para acercarle tranquilidad al que esté del otro lado, este que les habla, tuvo la prudencia de servirse de otras mascaras por si tal deshonroso acontecimiento sucediera. Después de todo, quizás la gente no sea más que eso, un devenir de máscaras cayendo, una continua narración de excusas y mentiras, cuyo punto final se escribirá aquel día en que de una vez y para siempre, nos olvidemos de nosotros mismos. 


A pesar de todo aquel extenuante esfuerzo, más tarde o más temprano, el dolor encontrará nuestra puerta. Reconocerá nuestro olor detrás de todo el maquillaje. Danzará a nuestro lado, en aquella comparsa lúgubre y colmará de invierno todo nuestro bosque. Caeremos lentamente en la oscuridad de nuestra noche, como una hoja que se despide de su rama. Abrazaremos a nuestros tertulianos, en aquel liberador ritual del llanto. Sufrientes de finitud, espantados de tiempo. Lloraremos con fuerza, con el mismo temor de Hanna de no poder parar de hacerlo nunca más, y así colmar la habitación y ahogarnos junto a nuestro acompañante. Hanna, aquel personaje, que como cualquiera de nosotros, construyo sus máscaras para huir de sus sombras. La vida Secreta de las Palabras, tendrá una estructura narrativa clásica, respetando los tres actos aristotélicos. Su primer acto, hablo de aquel en el que el guionista se ocupa de presentar a su personaje y el conflicto, será preciso. Veremos un comienzo en donde Isabel Coixet, directora del film, nos dará la información a través de una gran variedad de recursos, todos ellos interesantes. Hanna, y esto se extenderá a casi todo el film, narrará no por lo que dice, sino por lo que calla. 


Allí, en su silencio, arderá su infierno. Veremos, sí, sus máscaras, sus rituales, aquella rutina ineludible, único ancla para encontrar su eje y poder seguir adelante. Coixet metaforizará sus locaciones y trabajará aquellas imágenes retóricas desde el encuadre. Será en ese mismo primer acto, donde la directora nos anticipará el derrumbe que transitará la protagonista con el correr del drama. La veremos salir del trabajo, luego de que la invitaran amablemente a tomarse vacaciones. Caminará hacia su casa. Ella pasará y de fondo se verá incrustado en la tierra, un enorme casco de barco oxidado, la cámara la acompañará en un travelling horizontal hasta detenerse y dejar en cuadro un montículo de escombros. El personaje continuara caminando y saldrá por derecha de pantalla. Luego de unos segundos, fundirá a negro. El mismo juego de imágenes se repetirá al final del film. El fuego que todo lo quema, quizás convierta en una suerte de infierno aquel escenario solitario y lúgubre que es la base en donde transcurre el segundo acto del film. Allí aparecerán nuevos personajes, todos ellos sin nada que perder, sin nada que ganar. Tan estancados como aquel barco que nos hizo pensar en Hanna. Cada uno tendrá su pena y parecerá estar purgándola en aquel sitio olvidado, en aquel lugar sin tiempo ni espacio. Cada uno se jactara de su silencio, y como Hanna, nos contaran sobre ellos sin hacerlo. Finalmente, Hanna hablará y nos contará la historia más triste del mundo. Y lo hará de la peor manera, desde la ternura. Algunas barreras se destruirán convirtiendo ciertas angustias en escombros, dejando infinitas lágrimas. Creando tal vez, nuevas máscaras para mantener lejos esa tristeza.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Cuentan que cuando un silencio
aparecía entre dos
era que pasaba un ángel
que les robaba la voz.


Ella hizo un pacto de sangre
a pesar de mí
No tengo que volver
sangre en la calle, calle


UNIVERSO COIXET


Nacida en Barcelona, estudió Historia Contemporánea en Barcelona, pero fue su trabajo como periodista en la revista Fotograma la que la hizo acercarse al mundo del cine.
Su primer corto fue titulado Mira y verás y fue rodado en el año 1984. Con solo 24 años ruda su primer largo en 1988: Demasiado viejo para morir joven. La historia de dos amigos que se ganan la vida como pueden, siendo mensajero y taxista, respectivamente.
En 1996, ochos años después viaja a Estados Unidos para realizar su segundo film: Cosas que nunca te dije, una historia de amor que tuvo excelentes críticas y fue elegida la mejor película española del año.
Dos años después se interna en el Siglo XVII para filmar A los que aman, otro drama romántico que no tuvo el mismo suceso que el film anterior.
En 2003 dirige el documental Viaje al corazón de la tortura, donde la directora se dirige a diferentes países para entrevistar a víctimas de la tortura.
Ese año dirige Mi vida sin mí, la historia de una joven con una enfermedad terminal que decide elaborar una lista de las cosas que quería hacer antes de morir. El film tuvo excelentes críticas en todo el mundo.


En 2004 participa en el documental Hay Motivo, sobre una crítica al Partido Popular español y luego filma La Vida secreta de las palabras.
En 2006 forma parte del homenaje a Paris en Paris Je T´aime y un año después rueda otro documental titulado Invisibles, junto Wim Wenders, Fernando de Aranoa, entre otros. El segmento de Coixet habla sobre el Mal de Chagas.
Vuelve a la ficción en 2008 cuando filma Elegy, con Ben Kingley y Penélope Cruz, volviendo nuevamente al amor, esta vez entre un profesor y una alumna.
Su amor por Japón la lleva a filmar en 2009 Mapa de los sonidos de Tokio, acerca de una asesina a sueldo interpratada por Rinko Kikuchi.
En 2010 vuelve al documental al hacer un corto titulado Aral, el mar perdido, sobre el cada vez más desierto mar de Aral.
Sigue con documentales en los años siguientes, primero con Escuchando al Juez Garzón, en una entrevista al juez hecha por un periodista, y luego con Marea Blanca, sobre unos trabajadores que fueron a limpiar vertidos tóxicos que dejó un petrolero hundido.
En 2013 dirige Mi otro yo, un thriller sobre una chica que es perseguida por otra que tiene sus rasgos idénticos, y además quiere apropiarse de su propia vida.
También dirige Ayer no termina nunca, un film ubicado en una España hundida en crisis y el reencuentro de una pareja cinco años después de perder a su hijo por una negligencia hospitalaria por culpa de los recortes.
En 2014 filma Aprendiendo a conducir, la historia de una mujer en crisis matrimonial y decide sacar su carnet de conducir. Su profesor, es un hindú que está con los mismos problemas que ella…
Este año se estrena su último film: Nadie quiere la noche, donde una mujer rica va al Polo Norte para encontrarse con su marido explorador y la acompaña una humilde esquimal. Ambas tendrán que unirse para sobrevivir a las bajar temperaturas. Con Juliette Binoche y Rinko Kikuchi.

Todos somos estrellas
Nos vamos desvaneciendo
Solo trata de no preocuparte
Nos verás algún día
Solo toma lo que necesitas
y sigue tu camino,
Y deja de hacer llorar a tu corazón...


Como un borracho necesita un bar
como un preso libertad te necesito.
como un mendigo un poco de pan
como un ciego imaginar te necesito.
y que más , y que más
y que más por este amor


¿Dónde habrá luz en la ciudad?
capaz de iluminar tus sombras
¿Qué habrá detrás de tanta crueldad?
podrán desactivar las bombas


Somos fantasmas peleándole al viento.


FICHA TÉCNICA

Título original: La vida secreta de las palabras (The Secret Life of Words)
Año: 2005
Duración: 120 min.
País: España
Director: Isabel Coixet
Guión: Isabel Coixet
Música: Varios
Fotografía: Jean-Claude Larrieu
Reparto: Sarah Polley, Tim Robbins, Javier Cámara, Sverre Anker Ousdal, Steven MacKintosh, Julie Christie, Eddie Marsan, Christine Inge, Daniel Mays, Dean Lennox Kelly, Danny Cunningham, Emmanuel Idowu, Reg Wilson, Leonor Watling

SINOPSIS

En una plataforma petrolífera, aislada en medio del mar, donde sólo trabajan hombres, ha ocurrido un accidente. Una mujer solitaria y enigmática que intenta huir de su pasado (Sarah Polley) va hasta allí para cuidar de un hombre (Tim Robbins) que se ha quedado temporalmente ciego. Entre ambos nace una extraña intimidad, llena de secretos, verdades, mentiras, humor y dolor. Ninguno saldrá indemne de esta relación que marcará sus vidas para siempre. Una película sobre el peso del pasado.


TRAILER