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martes, 27 de diciembre de 2022

QUO VADIS, AIDA? DE JASMILA ZBANIC

PROGRAMA 394 (16-12-2022)

 

SINOPSIS

 

Bosnia, julio de 1995. Aida trabaja como traductora para la ONU en la pequeña ciudad de Srebrenica. Cuando el ejército serbio ocupa el pueblo, su familia está entre los miles de personas que buscan refugio en los campos de la ONU. Como participa en las negociaciones, Aida tiene acceso a información importante. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Más de una vez hemos traído a esta mesa, siempre desde nuestra humilde perspectiva, desde nuestro corto alcance, la problemática filosófica que decide reflexionar sobre la idea de “el otro.” Quiero decir que la otredad es un tema recurrente en el mundo artístico, en el del pensamiento, y en el cinematográfico en particular, y desde estas trincheras, hemos intentado compartir algunas ideas, algunos escritos de personas que han dedicado buen tiempo a pensar sobre el tema. Se ha dicho, con cierto aire resolutivo, aquello de que el otro es todo lo que yo no soy. Aquella estructura que postulaba Derrida según la cual diferenciaba entre un yo, un otro y un radicalmente otro. Aquella idea de que el otro nos excede y por eso se nos escapa siempre. El verdaderamente otro es aquel que de ninguna manera puedo terminar de alcanzar, es ese inabarcable, aquel inaccesible. Hemos pensado aquello también de que el yo está continuamente traduciendo al otro a su propia forma, a su propia lógica y subjetividad y en ese accionar, al delimitarlo, al definirlo, lo reduce salvajemente. Introducir al otro, entonces, dentro de nuestro marco perceptivo es simplificarlo y acomodarlo a lo que nuestro dispositivo previo y heredado, ese dispositivo creador de subjetividades, logre captar de aquello que su ser transmita. ¿Podríamos decir aquella verdad de su ser? Estas ideas, entre otras, hemos expuesto ante este mismo micrófono más de una vez. Hasta que un día nos llegó aquello de que La patria es el otro y desafió con una valentía inigualable todo este pensamiento lúcido y crítico reproducido por nosotros hasta el momento. La patria, o sea todo aquello que nos reúne en un cuerpo masa, todo aquello que nos identifica dentro de un ser popular, todo aquello que somos y nos define y por lo tanto nos diferencia, es definido ahora como el otro, o sea, todo aquello que yo no soy, todo lo inabarcable e inaprensible. Aquello inalcanzable es entonces, ahora, lo que yo soy



Cuando menos lo esperábamos, una idea revolucionaria e innovadora, una idea desafiante y deconstructiva nos interpela y moviliza luego de tanto tiempo sin que un pensamiento original nos invite a patear las estanterías de nuestros saberes. Una idea vanguardista que es muy posible que nos lleve mucho tiempo comprender y poner en funcionamiento. Decía Hobbes: Pues la verdad, no oponiéndose a ningún beneficio ni placer humano, es bienvenida para todos los hombres. Pero la pregunta entonces sería: ¿Queremos realmente la verdad o siempre hay un beneficio subyacente que le atribuye a su composición, a su construcción y armado, un modo particular? ¿Cuál es entonces la verdad que queremos? Alguna vez el filósofo argentino Diego Singer, gran amigo de esta casa, citando a Sócrates en Fedro, destacaba la siguiente frase: El poder de las palabras se encuentra en que son capaces de guiar las almas. Dejando cualquier ingenuidad a un lado, entendemos que Platón, en aquel texto, nos habla del poder real de gobierno que posee el discurso sobre el ser. Definir al otro, en este contexto, entonces ¿no respondería a una dirección tendenciosa por donde nuestra alma es llevada? ¿Cómo separar entonces entre opinión y conocimiento, entre apariencia y verdad? Bien sabemos que es la apariencia lo que persuade y nunca la verdad. ¿Cómo llegar a la verdad sin una construcción metafísica que la respalde, sin un mundo de las ideas que asegure su pureza? Hay un texto muy pequeño que solemos citar de Nietzsche llamado “Sobre verdad y mentira en el sentido extramoral”, en el cual Federico afirma que la verdad no es más que un acuerdo, una convención que respetamos para poder vivir de forma más segura, con cierto grado de entendimiento y previsibilidad. Buscar la verdad, en este sentido, no es otra cosa que buscar la seguridad, nuestra seguridad de individuos que comparten un habitad y se relacionan dentro de una sociedad. El objetivo final no es no ser engañado, no ser seducido por un discurso mentiroso, sino no ser perjudicados por el engaño, por las consecuencias hostiles de ciertas clases de embustes. Agregaba Federico: “Que la verdad sea más valiosa que la apariencia, eso no es más que un prejuicio moral; es incluso la hipótesis peor demostrada que hay en el mundo.”       

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA QUO VADIS, AIDA?

 


“–Me despierto y siento que está vivo –dice una, dicen todas–. Me voy desinflando mientras pasa la mañana. Se me muere al mediodía. Resucita en la tarde. Entonces vuelvo a creer que llegará y pongo un plato para él en la mesa, pero se vuelve a morir y a la noche me caigo dormida sin esperanza. Me despierto y siento que está vivo...” La pluma de Eduardo Galeano imaginaba perfectamente a ciertas madres de estas tierras en Memoria del Fuego. Siempre con las palabras justas, el escritor uruguayo nos dejaba con un nudo en la garganta. Mas adelante agregaba: “Las llaman locas. Normalmente no se habla de ellas. Normalizada la situación, el dólar está barato y cierta gente también. Los poetas locos van al muere y los poetas normales besan la espada y cometen elogios y silencios. Con toda normalidad el ministro de Economía caza leones y jirafas en la selva africana y los generales cazan obreros en los suburbios de Buenos Aires...” Años más tarde, esa pluma apuntaba contra los mismo de siempre cuando hablaba de otro conflicto: “Donde dice: Misión humanitaria, debe decir: Misión publicitaria. "La próxima guerra mundial se hará con piedras", había anunciado Albert Einstein, pero a la vista está: no es exactamente con piedras que se ejecutan sus ensayos. Esta interminable misión humanitaria contra Yugoslavia esta dejando sin misiles a las potencias occidentales. Las empresas consagradas a la industria más prospera del mundo están fabricando nuevos misiles, a todo vapor, para abastecer al Pentágono y a sus socios del otro lado del mar. Lo mismo había ocurrido, antes, en el caso del Irak. La demanda de misiles agotaba los stocks de la industria bélica y de las fábricas de juguetes. A fines del año pasado, en mi ciudad, Montevideo, el misil era uno de los juguetes mas solicitados por los niños como regalo de Navidad. En abril de este año, las armas utilizadas contra Yugoslavia han sido las mas exitosas en la gran feria bélica abierta en Río de Janeiro”. Concluyó Galeano. 



Las misiones humanitarias son ese juego donde los países más importantes tienen que demostrar que le importan los países más conflictivos. Así, se han dado una vuelta por varios países africanos, por la vieja Yugoslavia, por Afganistán, Irak y siguen las firmas. Disfrazados de Cascos Azules, OTAN o Cruz Roja, estarán allí ante las cámaras. Pero las cámaras se apagan cuando empresas como Boeing, General Motors, Ford, IBM, Motorola, Microsoft y Sony financian una reunión cumbre de la OTAN en Washington. ¿A qué se debe la reunión preguntarán algunos? Para proporcionar vehículos, computadoras, equipos de sonido y todo lo necesario para que los altos mandatarios pudieran llegar a su conclusión más importante: la guerra. Meses después, los llamados daños colaterales estallaron en diferentes partes de Yugoslavia. Daños colaterales que vendrían en forma de hombres, mujeres y niños. Pero... ¿A quién le importa? Por su parte, las misiones de las Naciones Unidas también han tenido sus idas y vueltas. Pero de solo saber que el poder de veto lo tienen los cinco países más poderosos del mundo (China, Rusia, Francia, Estados Unidos y Reino Unido), no queda mucho margen para saber como pueden llegar a negociar. Mientras, los cascos azules se internan en lugares tan disímiles como Nicaragua, Ruanda o Bosnia con sus “áreas seguras, libres de ataques y otras acciones hostiles” pero siempre haciéndole caso al jerarca más poderoso. Y así como nuestras madres rondaban con sus pañuelos en la cabeza, en diferentes partes del mundo, también empezaban a caminar en busca de sus hijos perdidos. Acá entonces nacieron Las Madres de Plaza de Mayo mientras que en Bosnia nacieron las Madres de Srebenica, quienes con su fundación establecida en los Países Bajos, buscaron encontrar a los responsables de las masacres ocurridas en esas tierras. Masacre ideada por los serbios pero con gran responsabilidad de las Naciones Unidas. 



Sobre la base de ese conflicto se situará el film Quo Vadis, Aida? de Jasmila Zbanic. Basada en el libro de Hasan Nuhanovic “Bajo la bandera de la ONU: la comunidad internacional y el Genocidio de Srebrenica”, un ex intérprete de la ONU que perdió a sus padres y a su hermano allí. En este caso quien oficiará de traductora en el campo de refugiados será Aida, interpretada magistralmente por Jasna Duricic. Toda película de guerra es anti armamentista. Todas, lógicamente, son políticas. La directora en este caso elige un punto de vista. Hablará más con lo que no se muestra. No será necesaria la crudeza para que los estómagos se retuerzan. Ahí radicará uno de los grandes aciertos del film. En la inteligencia de lo que no se debe mostrar, porque imaginarlo, a veces es mucho peor. Lo que si se ven son las caras cansadas, sufridas. Rostros en primer plano que nos transportan, con silencios que dicen todo. Sobre todo en la protagonista. El guión seguirá una linealidad que se romperá con algún pequeño flashback. Recuerdos de tiempos mejores. La historia es sencilla. Aida es la traductora del campo de refugiados donde están su marido y sus dos hijos. Cuando las fuerzas de paz arreglan la negociación con las tropas enemigas, ella tendrá la certeza de que de alguna manera tiene que salvarlos. La película poco a poco se transformará en un thriller que seguirá las andanzas de Aida para lograr su objetivo. La fotografía será de colores fríos, donde los azules, marrones y grises estarán a la orden del día, a pesar del abrazador sol que hay en las afueras. 



El montaje será dinámico e irá plano por plano desde el comienzo. La cámara recorrerá el campo con paneos lentos pero se acelerará cuando haya más tensión. Habrá travellings donde correremos con la protagonista por todo el campo. La música acompañará los instantes más solemnes. Y habrá palabras. Habrá lenguaje. En inglés, holandés, serbio o bosnio. Y habrá miradas y gestos, que no hacen falta traducir. Pero entre tanto idioma, será su voz la que no sea escuchada. Sólo podrá anunciar falsas promesas que ella misma sabe no llegarán a nada. Su desesperación se hará más fuerte a medida que pasa los días. La guerra estará más allá. La denuncia será, esta vez, por la inoperancia de los cascos azules holandeses enviados por la ONU. Aida, como todos nosotros, intuye el final y quiere salvar vidas pero ante todo, es una madre. ¿Como se decide entre un hijo u otro? ¿En qué mente se habrá generado semejante aberración? Ella será miedo, angustia, coraje y esperanza en el medio de todo el caos. Una esperanza que ni ella piensa en creer. Pero que quizás es la única manera de mantenerse viva. Y en la sonrisa de esos niños encuentra esa inocencia que cree haber olvidado. Y por ellos quizás seguirán luchando. Por rescatar esas sonrisas que nos robaron hace tanto tiempo. Pero que siempre estarán presentes en su lucha. Las luchas de las madres del amor.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO ZBANIC

 


Jasmila Zbanic nació en Sarajevo el 19 de diciembre de 1974. Žbanić asistió a escuelas locales antes de asistir a la Academia de Artes Escénicas de Sarajevo, donde se licenció. Trabajó durante un tiempo en los Estados Unidos como titiritera en el Bread and Puppet Theatre con sede en Vermont y como payaso en un taller de Lee De Long. En 1997, fundó la asociación de artistas "Deblokada" y comenzó a realizar documentales y cortometrajes. Después de su regreso a Bosnia y Herzegovina, fundó la asociación de artistas "Deblokada" (que significa "desbloqueo"). A través de Deblokada, Žbanić escribió y produjo muchos documentales, obras de arte en video y cortometrajes. Su trabajo se ha visto en todo el mundo, se ha proyectado en festivales de cine y se ha mostrado en exposiciones como el Manifesta 3 en Eslovenia en 2000, el Kunsthalle Fridericianum en Kassel en 2004 y la Bienal de Estambul en 2003. Desde entonces ha realizado largometrajes de gran acogida. Empieza a ser reconocida en el año 2006 gracias al film Grvabica (Sarajevo, mi amor), sobre una madre que le niega un certificado a su hija para que no descubra la verdadera historia de su nacimiento. Logra el Oso de oro en el Festival de Berlín



En 2010 sigue con En el camino, la historia de una joven pareja que quiere superar ciertos obstáculos como el alcoholismo del joven, que para dejarlo se empieza a transformar en un fundamentalista religioso. En 2013 filma For Those Who Can Tell No Tales sobre una turista australiana descubre el silencioso legado de las atrocidades cometidas en tiempos de guerra cuando llega a un pequeño pueblo y aparentemente idílico en la frontera entre Bosnia y Serbia. Un año después se vuelca a la comedia con el film Love Island, sobre una pareja bosnia que se va a una isla croata y se sienten atraídos por una hermosa mujer. En 2015 filma el documental One Day in Sarajevo sobre el centenario del asesinato de Francisco Fernando, el heredero al trono del imperio austrohúngaro, que desencadenó la Primera Guerra Mundial. Su último film fue Quo Vadis, Aida? con el que logra el reconocimiento internacional con nominaciones en los Oscars, Bafta y logrando los galardones a Mejor Película, dirección y actriz en los Premios del Cine Europeo.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Quo Vadis, Aida?

Año: 2020

Duración: 104 min.

País: Bosnia y Herzegovina

Dirección: Jasmila Zbanic

Guión: Jasmila Zbanic

Música: Antoni Lazarkiewicz

Fotografía: Christine A. Maier

Reparto: Jasna Djuricic, Izudin Bajrovic, Boris Ler, Dino Bajrovic, Boris Isakovic, Johan Heldenbergh, Raymond Thiry, Emir Hadzihafizbegovic, Joes Brauers, Reinout Bussemaker, Teun Luijkx, Ermin Sijamija, Alban Ukaj, Rijad Gvozden, Juda Goslinga, Ermin Bravo, Sanne den Hartogh, Micha Hulshof, Sol Vinken, Emina Muftic, Job Raaijmakers, Drazen Pavlovic

 

PELÍCULA COMPLETA

lunes, 23 de noviembre de 2020

EL ÚLTIMO DÍA - NO MAN´S LAND

PROGRAMA 306 (06-11-2020)

 

SINOPSIS

 

Guerra de Bosnia, 1993. Dos soldados de bandos distintos, un bosnio y un serbio, se encuentran atrapados entre las líneas enemigas, en tierra de nadie. Un sargento de los cascos azules de las Naciones Unidas se dispone a ayudarlos, contraviniendo las órdenes de sus superiores. Los medios de comunicación no tardan en convertir el asunto en un show mediático de carácter internacional. Mientras la tensión bélica crece y la prensa espera pacientemente nuevas noticias, los dos soldados intentarán por todos los medios salir con vida de tal situación. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Hemos llegado a un punto en el que terminamos de darnos cuenta de que no existe en el mundo lugar exento de hostilidad. Si no son la miseria y la bestialidad del hambre, son las bombas que caen sorprendiendo multitudes distraídas. Si el hambre y las bombas  son ajenas en un territorio determinado será entonces la tranquilidad y el sistema enajenando mentes que buscarán repentinamente instalarse en un lugar público y matar a balazos todo aquello que respire a su alrededor. Es que con dudas o certezas sabemos que hay detrás de todo aquello alguien moviendo los hilos para que esto suceda. La caída del muro de Berlín significó para el mundo el asentamiento definitivo del capitalismo como forma de acomodar las relaciones llegando al punto actual en el que nos encontramos con una oligarquía financiera a nivel mundial que está en puja con las democracias de las naciones. La fragmentación de la hegemonía unipolar hacia una multipolar es una teoría que se viene escuchando hace no tanto tiempo y por el solo hecho de haber trascendido, de haber llegado a nosotros es que puede que sea insignificante el cambio que a raíz de ese traslado de poder pueda darse. Quizás eso solo demuestre que ya no alcanza la fuerza política cuando la económica, la invisible es la que verdaderamente tiene en su poder las herramientas necesarias para cambiar realidades. 

El poder a disposición de unos cuantos tontos que solo tienen dinero metiendo la cola con sus cipayos en los parlamentos para desfragmentar las urgencias, para mediatizar el valor del debate y generar cansancio, crispación y sobre todo descreimiento en el sistema democrático. Por eso estemos atentos, que ya vimos la “balcanización” de varios países que solemos catalogar como del primer mundo. Nuestro territorio es inmensamente grande. Hay señales, que son fueguitos pero que nos alertan desde el sur y desde la cordillera que si no despertamos pronto estaremos atravesando procesos similares. En este mundo hostil, nuestro territorio, esta nación es un oasis si pensamos que por las noches podremos cerrar los ojos tranquilamente y no se desfragmentará una bomba sobre la terraza de nuestra casa. Que nuestros hijos podrán ir al colegio y ningún enajenado los masacrará a tiros. Pero que esa calma nos relaje puede ser peligroso cuando por detrás de cuestiones menores que ocupan las agendas se está intentando fragmentar nuestro territorio. El tiempo pondrá las cosas en su lugar. Hoy sabemos que dentro del barrio las cosas se solucionan porque los de afuera la secan y no la llenan…

 

Alan Beneitez.

 

Canción elegida para la editorial


 

IMPRESIONES PARA EL ÚLTIMO DÍA


24 de marzo de 1999. Yugoslavia. Aviones se disponen a salir con sus misiles a cuestas. La Guerra de Kosovo está en su punto más álgido. Desde febrero de 1998 los combates son cada vez más sangrientos. Las fuerzas yugoslavas (compuestas por Serbia y Montenegro), tratan de destruir a cualquier albano-kosovar que encuentren a su paso. El ejército de Liberación de Kosovo (ELK) viene haciendo estragos desde la separación de los ex países yugoslavos. Buscando su independencia, más de 1500 civiles y combatientes fueron asesinados por paramilitares serbios y afines, intentando culminar la limpieza étnica que empezaron. Entre ese 24 de marzo y el 11 de junio, habrá bombardeos en varias ciudades. El 23 de abril, durante la madrugada, la sede de la Radio Televisión de Yugoslavia en Belgrado fue destruida en un nuevo bombardeo. 16 personas fallecieron. El presidente de la empresa, fiel al morbo que envuelve a los medios de comunicación, impidió que evacuen el lugar antes de los ataques. Quienes generaron los ataques no fueron los Kosovares, y mucho menos los serbios. Los misiles llevaban la marca de la OTAN, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que constituye un sistema de defensa colectiva, en el cual los Estados miembros acuerdan defender a cualquiera de sus miembros si son atacados por una potencia externa. Sin previa autorización de las Naciones Unidas, los miembros de la OTAN decidieron actuar para detener toda acción militar, violencia y represión. Pero al igual que en Hiroshima, la sangre se limpió derramando más sangre a su paso. 

El cineasta Emir Kusturica por entonces declaró: “Sería mejor que la OTAN en vez de tirar bombas les pagara un pasaje a las Bahamas a todos los albaneses". Entre 1991 y 2001, mientras Yugoslavia se separaba, se libraron muchas guerras. Una de las más importantes se dio entre abril de 1992 y diciembre de 1995 en lo que se llamó la Guerra de Bosnia, una de las primeras guerras televisadas para los de nuestra generación y hacía de Sarajevo lo que hoy llamaríamos Trending Topic. Hasta allí nos traslada Danis Tanovic para su film El último día (o En tierra de nadie en otros países de habla hispana). El director, nacido en Zenica y que estudió en Sarajevo, vivió parte de esa guerra en vivo y en directo y aquí nos muestra el conflicto entre serbios y bosnios. Tanto la música como el guión tienen la firma del director. Al igual que los grandes estandartes del cine balcánico, como el ya nombrado Emir Kusturica o el interesante Goran Paskjalevic, la película unirá el drama con la comedia negra y esos personajes bien reconocidos de esos lares. Esa identidad eslava que es tan parecida a la latina, con sus bailes y sus risas. Es para ellos el antídoto perfecto para paliar tanto dolor, tanta bronca y tanta muerte con la que convivieron siempre. El film comienza con una canción que suena de fondo. Entre la niebla y la penumbra empezaremos a ver a unos soldados que deciden pasar la noche en esa oscuridad. Con los primeros rayos del sol arrancarán nuevamente, pero las balas apagarán cualquier chispa de luz. La historia será tan simple como dolorosa. Dos bandos se enfrentan. Una trinchera, la llamada Tierra de nadie, será el lugar donde, después de algunas peripecias, coincidan un soldado bosnio y uno serbio. 

Los dos serán completamente opuestos. Ciki, el bosnio, aparecerá con una remera de los Rolling Stones, como sacándole la lengua a la guerra. Nino, el serbio, nos recordará a Upham, el tímido personaje de Rescatando al Soldado Ryan. La proximidad de la muerte hará que en algún momento esa timidez e inexperiencia desaparezcan. Serán dos personajes tridimensionales aunque no sepamos casi nada de ellos. Y la aparición de un tercer soldado, llamado Cera, casi como invitado especial a ese convite, será el cónclave dramático que arrastrará todo el metraje. Asistiremos a un gran guión, ya que no hace falta crear grandes locaciones sino casi todo estará contado desde un mismo lugar, por lo que el trabajo para crear el espacio escénico será excepcional. La película, co-producida por seis países, estará rodada en Eslovenia y la fotografía natural utilizada por el belga Walther Van Den Ende, de quien ya hablamos hace poco en Totó, el héroe, no hace más que realzar ese paisaje solitario. En palabras propias del director, trató de mostrar un típico día caluroso de verano, con la naturaleza armónica y los colores vivos contrastando con la oscuridad del ser humano. Por eso el relato está contado como una comedia negra, como ellos mismos repiten como un mantra: Historia negra, humor negro. 

Un célebre músico bosnio, llamado Dr. Nelle, líder de la banda Zabranjeno Pusenje acerca de eso alguna vez dijo “El humor de Sarajevo derivaba de la situación de estar tanto al margen como dentro de la cazuela de la civilización. No hay que olvidar que las relaciones allá estaban basadas en la premisa: "tu vecino es tu mejor amigo en tiempos de paz, pero tu peor enemigo durante la guerra". El humor fue una especie de defensa ante esta clase de esquizofrenia.”. Y ese es un perfecto resumen del film. La locura ante la inminente llegada de la muerte. La violencia como modo usual de defensa. Y las armas como muestras claras de poder. La cámara será un testigo silencioso de esa lucha en esa pequeña trinchera. En muchas ocasiones estará posicionada de tal manera que uno parecería estar escondido detrás de algún objeto, por lo que el encuadre será cuidado al máximo. Los planos generales servirán para mostrar la naturaleza del paisaje pero también encontraremos primeros planos de esos rostros desesperados por vivir y sudorosos debido al intenso calor. También se servirá de unos pocos planos detalles, y un cúmulo de planos picados y contrapicados durante gran parte del tiempo que aparecen los soldados en esa especie de fosa. Mientras la curva dramática de los personajes se acrecentaba, el director ponía el dedo en la llaga para crear una feroz crítica a dos puntales claves. Por un lado, la aparición de los Cascos Azules de la ONU para intentar detener el conflicto. 

Las Naciones Unidas, creada para mantener la paz y con un Consejo de Seguridad formado por los 5 países más importantes con derecho de veto, formado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China, los verdaderos dueños del poder, nos enrostraban la inutilidad de sus componentes y esa histórica pelea entre franceses e ingleses cuando hay una causa externa a sus conflictos, en países del tercer mundo donde para ellos la vida no vale nada, porque además, ya están hartos de ser meros espectadores, como se queja uno de los suyos. Por otro lado, la llegada de los medios de comunicación, intentando demostrar que las imágenes de ellos son más importantes que la vida misma, sólo buscando un poco de sangre sin ni siquiera informar cuáles son las razones del enfrentamiento. Veremos entonces el lado más salvaje y demencial del ser humano pero más que nada por parte de los que le gustan jugar desde afuera pero sintiéndose más protagonistas que los que la sufren desde adentro. Hace un tiempo, una ciudadana serbia me comentó: “tengo 35 años y viví en cuatro países distintos sin moverme de mi casa. Todavía siento a veces los ruidos de las bombas, era una niña”. Y muchos niños dejaron de ser tal, mientras los Cuerpos de Paz miran para otro lado y los medios nos siguen bombardeando, ya sea en Argentina... o en Bosnia.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO TANOVIC


Danis Tanovic nació el 20 de febrero de 1969 en Zenica, Bosnia-Herzegovina. Luego se mudó a Sarajevo, la capital, donde realizó sus estudios para terminar estudiando piano en el Conservatorio de Música de Sarajevo. Luego entró en la Academia de Artes, pero la Guerra le impidió seguir su camino y abandonó la carrera en 1992. Durante la guerra, se unió al equipo de filmación del ejército de su país en peligrosas misiones. Varias de esas filmaciones, aún se siguen utilizando películas y noticias sobre la guerra de Bosnia. Luego de dos años decide dejar el equipo de filmación para trasladarse a Bélgica, donde termina sus estudios, mientras que empieza a filmar varios documentales aclamados por la crítica. En 2001 escribe, musicaliza y graba su primera película: El último día. El film es un éxito que logra el premio a mejor guión en Cannes y el Oscar a Mejor película extranjera. En 2005 llega su segundo film, basado en una historia de Krzysztof Kieślowski (Tres colores, El decálogo) y Krzysztof Piesiewicz, llamado L´enfer, un drama psicológico de historias cruzadas entre un padre que sale de prisión y sus tres hijas. En 2008 junto a su colega Dino Mustafic crean el partido político Naša stranka (Nuestro Partido), partido político de centro y centro-izquierda, social-liberal, favorable a la integración de Bosnia y Herzegovina en la Unión Europea y en la OTAN. En 2009 filma en Irlanda con Colin Farrell, Testigo de guerra sobre dos fotógrafos que son enviados a la guerra de Kurdistán. Vuelve a su país para filmar Cirkus Columbia, nuevamente sobre la guerra de Bosnia, de la que luego hizo un mediometraje titulado Prtljag, sobre un joven que vuelve a su país a buscar los restos de sus padres, que no han aparecido. 

En 2013 filma La mujer del chatarrero, un drama social sobre una mujer que sufre un aborto espontáneo y necesita una operación urgente pero no tiene el dinero para pagarla. Logró el Gran Premio del Jurado en el prestigioso Festival de Berlín. Se muda a India para dirigir Tigers, sobre un agente comercial que descubre que un medicamento infantil provoca terribles efectos y se enfrenta a la corporación que lo fabrica. En 2016 llega Muerte en Sarajevo, un drama coral que tiene lugar en el hotel más importante de la ciudad donde se unirán diplomáticos para una conmemoración, aunque todo se complicará con el correr de las horas. Logra el Oso de Plata nuevamente en Berlín. Este año llegó su film más criticado, filmado en el Reino Unido y titulado The Postcard Killing, sobre un detective de Nueva York que investiga el asesinato de su hija en Londres. 

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: No Man's Land

Año: 2001

Duración: 98 min.

País: Bosnia y Herzegovina

Dirección: Danis Tanovic

Guion: Danis Tanovic

Música: Danis Tanovic

Fotografía: Walther Van Den Ende

Reparto: Branko Djuric, Rene Bitorajac, Filip Sovagovic, Katrin Cartlidge, Simon Callow, Serge-Henri Valcke, Georges Siatidis

 

PELÍCULA COMPLETA