Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Amenábar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alejandro Amenábar. Mostrar todas las entradas

lunes, 3 de mayo de 2021

MAR ADENTRO

PROGRAMA 326 (30-04-2021)

 

SINOPSIS

 

Ramón (Javier Bardem) lleva casi treinta años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación, que da al mar, donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es morir dignamente. En su vida ejercen una gran influencia dos mujeres: Julia (Belén Rueda), una abogada que apoya su causa, y Rosa (Lola Dueñas), una vecina que intenta convencerlo de que vivir merece la pena. Pero también ellas, cautivadas por la luminosa personalidad de Ramón, se replantearán los principios que rigen sus vidas. Él sabe que sólo quien de verdad le ame le ayudará a emprender el último viaje. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Se la espera, casi siempre, con temor. Algunos encontrarán en ella la paz que nunca tuvieron. Otros se ilusionarán que luego de su llegada, volverán a encontrarse con esas personas que tanto han extrañado. Y como todo en este mundo, también es un negocio. En las guerras, en las iglesias, en las casas velatorias, en los cementerios. Ni siquiera allí, en la muerte, estamos exentos de pagar el impuesto por haber vivido. Alguna vez el filósofo Séneca dijo: “La muerte es un castigo para algunos, para otros un regalo, y para muchos un favor.” Quizás esto último es la solución a ciertos castigos de ese Dios del cual nos hablan. ¿Que la vida es maravillosa no importa cuál sea la dificultad? La respuesta no es universal. Vayan y convenzan a un niño sirio que la vida es maravillosa luego de haber perdido medio cuerpo por unas bombas de una guerra que nunca pelearon... 



O a nuestros pibes de Malvinas que un borracho mandó a inmolar para ganar una batalla que la nefasta Junta Militar ya tenía perdida. Todo esto, sin hablar de enfermedades y ciertos destinos del Señor. Porque como dijo Ramón Sampedro, una vida que quita libertad, no es vida. Y como la vida es un derecho y no una obligación, la muerte propia, también debería serlo. Mucha gente lleva años esperando que llegue su final. La eutanasia está prohibida en casi todo el mundo y algunos tienen que recurrir a medidas para nada alegres para cumplir su mandato. Solo siete países la consideran legal. Los Países Bajos fueron los adelantados en 2002. Y justamente España fue uno de los últimos en sumarse hace poco más de un año... La lucha fue ardua, tan complicada como la vida misma. Pero el sueño de cerrar los ojos y volar ya está en marcha. Serán los herederos de ese dolor imposible. Donde en ese último latido encontrarán la paz. Para por fin poder pegar el salto y sumergirse Mar Adentro...

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA MAR ADENTRO


 

Sin escala alguna recurramos a un amigo de esta casa, el filósofo de Salamanca, Don Miguel de Unamuno. En aquella obra inmensa llamada Del sentimiento trágico de la vida, Miguel sentencia que pensar en la muerte es el verdadero origen de la experiencia filosófica. El hombre no se puede concebir no existiendo sin un sentimiento de angustia o de congoja. Vendrá entonces allí a jugar sus cartas aquella necesidad de perpetuación, aquel anhelo de eternidad. El amor será la gran excusa para eternizarse en el otro, ese será su único motor. Antropológicamente hablando es sabido que lo que distingue más radicalmente a lo humano de los animales es el culto a los muertos. Es el ansia de inmortalidad personal origen y esencia de todas las religiones. Comercializar a través de la fe destinos paradisíacos o infernales, azarosas reencarnaciones, merecidos destinos, no es más que un intento desesperado de prolongar aquello que entendemos finito. Pero vamos, repitámoslo una vez más esto que hemos dicho ya tantas veces desde este mismo micrófono: después de la muerte la nada. Después de la muerte el verdadero final y allí el origen de esta filosa angustia, la angustia de ser al fin nada. Schopenhauer decía que es el desenfrenado amor a la vida lo que conduce muchas veces a la muerte, al suicidio. El que se suicida no lo hace porque desee la muerte, o sea la nada, sino porque le gustaría tener una vida más plena y rica que la que está viviendo. Es el ansia suprema de vivir mejor y de perpetuar y prolongar su vida lo que lleva al suicida a acabar con ella. Detengámonos un instante a pensar en el humano, en el ser humano, en lo que lo determina como uno y no otro, hablo de lo que lo define como el que es y no el que no es. Surgirá de aquella reflexión la idea de principio de unidad y principio de continuidad. Allí residirá su exclusividad. El principio de unidad se ejercerá, claro, en el espacio, aquella ocupación ejercida por un cuerpo. El de continuidad en la acción y en el propósito. Reza una vieja máxima de la dramaturgia, haciendo referencia al concepto técnico de premisa, que en cada momento de nuestras vidas tenemos un propósito, y a él conspira la sinergia de todas nuestras acciones. Ahora, ¿Qué hacer cuando aquel propósito, aquella premisa estructural, no es otra sino la muerte digna?  



Tal es el caso del personaje Ramón Sampedro, protagonista del impecable film de nuestro amigo Alejandro Amenábar llamado Mar Adentro. Amigos, amigas, estamos frente a una obra cruda, valiente y por todo esto dolorosa. Una obra armada con inteligencia sobre un concepto estético delicado. Una obra que abarcará varios temas pero cuyo conflicto principal será la lucha legal de Ramón por acabar, sin ninguna represalia legal, con su propia vida, aquella que ya no es siquiera suya. La lucha de Ramón porque la ley acepte su libertad de elegir la nada para así no soportar más ese calvario en que se convirtió su existencia luego de aquel trágico accidente que lo inmovilizó e insensibilizo del cuello a los pies. El film comenzará con un recurso similar al utilizado por el propio Amenábar en su opera prima Tesis. Desde el negro absoluto se oirán las relajantes olas de un calmo mar. Una voz en off dirá la palabra: tranquilo, y allí comenzará algo parecido a una relajación guiada. Esta será la primer palabra que se oiga en todo el film, y se resignificará en su devenir. Tomará entonces el pesado sentido de definir la sentencia a la que Ramón estará sujeto durante todo el relato. Aunque su mundo se desarme o se altere, aunque las cosas no salgan según sus pretensiones, aunque las ventanas no den al mar, a Ramón solo le queda buscar la tranquilidad mental para no enloquecer dentro de aquella cárcel que es su cuerpo inútil e inmóvil el cual lo condena a ser espectador de una vida que ya no le pertenece. Esa será la continuación del relato de la voz en off, la cual invitará al espectador a ser consciente de lo que ya es, un ser pasivo e inmóvil cuyo único propósito será el de observar sin participar la historia que otro hizo. Alguien postrado que mira las aventuras de otros, los amores y desamores de otros, las pasiones incendiando otros cuerpos. 



Para esto aquella voz nos invitará a imaginar una pantalla de cine donde aparecerá por su invocación un paisaje. Continuará solicitando agudizar los sentidos en las tonalidades lumínicas, las texturas, la temperatura y los colores que visten aquella escena imaginada. Con sutil inteligencia, Amenábar nos hará sentir de forma poética, lúdica, vamos, artística el tortuoso punto de vista de su protagonista. Respiración e imaginación, nada más. El relato contará con una paleta de colores que remitirá claramente a aquel cuadro de Dalí llamado La Muchacha en la Ventana. Habrá ese color único del mediterráneo, habrá esos blancos, esos celestes. La estructura del guión será en su mayoría lineal recurriendo a la herramienta del flashback en pocas ocasiones. Contará la narración con una calidad actoral de un nivel superlativo. Se logrará una naturalidad llamativa en el no movimiento. Javier Bardem cargará con seguridad con el trabajo más difícil de la obra que será el de expresar utilizando únicamente como herramientas la palabra, el silencio y los mínimos movimientos faciales. Se notará un trabajo de dirección en todo aquello fuerte, minucioso, exacto, tal vez único. Alejandro utilizará todos los recursos del cineasta con precisión quirúrgica. La fotografía contará con movimientos de cámaras realmente elaborados y con finalidades claras y logradas. Habrá planos secuencias que nos invitarán a viajar junto a las fantasías de Ramón, sentiremos en aquel devenir de planos sin cortes de montaje la misma liberación del protagonista, sentiremos junto a él la arena en nuestros pies, el olor del pelo de ella, la sal del mar sobre nuestros labios resecos. 



El guión tendrá un trabajo muy cuidado sobre la línea de diálogos, consiguiendo de esa manera frases contundentes, cargadas de dolor y significado. Habrá mucho sentido de verdad en el decir de los personajes y se utilizará de manera dosificada la herramienta de diálogo interrumpido. Un personaje comenzará a decir algo y será cortado por otro o hasta por él mismo frustrando de esa manera el devenir natural de su línea. Este recurso servirá con sutileza a reforzar la idea del conflicto madre, aquella interrupción en la fluidez de la vida del protagonista. Algo que comienza y no logra terminar porque es interrumpido abruptamente por otra cosa. Una cadencia intervenida que no logrará finalizar del modo previsto. Flotará aquel fantasma por toda la cinta recordándonos con un susurro gélido al oído aquella estupidez de eternizarnos en el tiempo a través de nuestra compleja elaboración de acciones planificadas. Ramón nos hablará del amor denunciando la posesión sobre el otro, la proyección del que ama sobre el ser amado. Nos hablará de la libertad y traerá aquello dicho en este mismo foro respecto de su relación intrínseca con la privacidad. Nadie puede ser realmente libre cuando todos sus actos son públicos. Terminará planteándonos la idea de la muerte no como un dolor en la perdida sino como el digno final a una vida de calvario. La muerte para honrar de verdad a la vida. La muerte para reafirmar que la vida es un derecho y nunca una obligación. La muerte como el último acto heroico de verdadera libertad. Gracias Ramón por poner con clara honestidad sobre la mesa aquello que tantos se empeñaron en ocultar y negar. Buen viaje compañero, hasta que ninguna muerte nos distancie.

                                                                               

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO AMENÁBAR


 

Alejandro Amenábar nació en Santiago de Chile el 31 de marzo de 1972. De madre española y padre chileno, al año la familia se volvió a España por el golpe de Estado de Pinochet. Sus padres celosos de su educación, no le permitían ver mucha televisión ni películas, por lo en su infancia sus aficiones eran escribir relatos y leer libros. Recién a la edad de 15 años empezó a visitar los cines con más frecuencia y eso hizo que quiera estudiar algo relacionado con el séptimo arte. Empezó a estudiar en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, donde no llegó a terminar sus estudios, pues consideró que eran unos estudios excesivamente teóricos y muy despegados de la realidad profesional. Entre 1991 y 1995 realizó cuatro cortometrajes que, de un modo muy significativo, influyeron posteriormente en sus primeras películas: los cortos La cabeza, Himenóptero y Luna tienen sus hermanos mayores en Tesis, Mar adentro y Abre los ojos. También desde pequeño empezó con la música,  ya que componía melodías con el teclado y la guitarra con la misma fluidez que al escribir historias. Aprendió música de un modo autodidacta para poder musicalizar sus cortometrajes. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a José Luis Cuerda (La educación de las hadas, La lengua de las mariposas). Un compañero de Cuerda le entregó el corto de Himenóptero para que éste le diera su opinión. A partir de entonces, Cuerda se interesó por el guión de la futura película Tesis (1996) y se convirtió en su productor. 



Su ópera prima fue un éxito y se llevó 7 premios Goya, incluidos Mejor Película, dirección y guión. Un año después llega Abre tus ojos, un estupendo thriller surrealista, donde trabaja nuevamente con Eduardo Noriega y Fele Martínez al que se suma Penélope Cruz. Tuvo tanto éxito que hubo una remake en Estados Unidos llamada Vanilla Sky y protagonizada por Tom Cruise. Gracias a eso se le abrieron las puertas de Hollywood para filmar Los Otros, con Nicole Kidman. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, ella es una madre que espera que su marido regrese de la guerra y educa a sus hijos bajo rígidas normas religiosas. Además ellos tienen una extraña enfermedad: no puede ver la luz del día por lo que siempre tienen que estar a oscuras. El film le dio el segundo Goya a Amenábar y lo hizo reconocido en el mundo entero gracias, también, al excelente trabajo de Nicole Kidman. 



En 2004 llega otra de sus grandes obras: Mar adentro, con un Javier Bardem irreconocible, cuenta la historia de un hombre que vive postrado hace 30 años y su único deseo es morir dignamente. Otro éxito rotundo confirmado con el Oscar a mejor película extranjera y una catarata de premios en todo el mundo. Viaja en el tiempo para en 2009 filmar Agora con Rachel Weisz, la historia de la brillante astrónoma Hypatia en Egipto del Imperio Romano del siglo IV, en medio de una batalla cultural que amenaza con quemar la Biblioteca más importante de Alejandría. Obtiene el mejor guión en los Goya. En 2015 filma quizás su película más floja: Regresión, otro thriller policial sobre abusos sexuales basados en una historial real que sucedió en Minnesota en 1990, con Ethan Hawke y Emma Watson. Su último film se estrenó el año pasado bajo el nombre de Mientras dure la guerra, la historia del célebre Miguel de Unamuno y el apoyo a la sublevación militar frente al gobierno republicano del general Franco y sus consecuencias como rector de la Universidad de Salamanca.

 

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Mar adentro

Año: 2004

Duración: 125 min.

País: España

Dirección: Alejandro Amenábar

Guion: Alejandro Amenábar, Mateo Gil

Música: Alejandro Amenábar

Fotografía: Javier Aguirresarobe

Reparto: Javier Bardem, Belén Rueda, Lola Dueñas, Mabel Rivera, Clara Segura, Joan

Dalmau, Tamar Novas, Josep Maria Pou, Celso Bugallo, Francesc Garrido

 

PELÍCULA COMPLETA

domingo, 3 de enero de 2021

LOS OTROS - THE OTHERS

PROGRAMA 308 (20-11-2020)


SINOPSIS

Isla de Jersey, 1945. La Segunda Guerra Mundial ha terminado, pero el marido de Grace (Nicole Kidman) no vuelve. Sola en un aislado caserón victoriano de la isla de Jersey, educa a sus hijos dentro de rígidas normas religiosas. Los niños sufren una extraña enfermedad: no pueden recibir directamente la luz del día. Los tres nuevos sirvientes que se incorporan a la vida familiar deben aprender una regla vital: la casa estará siempre en penumbra, y nunca se abrirá una puerta si no se ha cerrado la anterior. Pero el estricto orden que Grace ha impuesto se verá desafiado por circunstancias que escapan a su control. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

La noche transpira su último suspiro. Nuestro fuego se cristaliza en finas hebras, en frágiles hilos que se suspenden y estallan como los átomos que buscan su eternidad en el caer. Seguir cayendo, por siempre. Ser, morir, deconstruirse y seguir cayendo. El ultimo gemido, como el eco de los ecos. Resonando en cada piedra, en cada lago, en cada ausencia. Aquel eco, memoria que desborda el ahora, aquel eco transparente del cuerpo de vidrio que habito. El poema se silencia. No hay ruidos. Una mole de palabras mutiladas da gracia a la noche. Saber, es dar significado, es la división final. Fatídico amparo entre la luz y la noche, ojos que buscan y dejan de buscar. Ultimo gemido del que se despide de la última luna, del que saluda al sol por última vez para siempre. Grito del viento que cuenta aquella historia interminable de la sangre que pide por más sangre. La historia que suena, aquella que grita, espejo del espanto y la agonía. 

Aquella historia del odio que estalla conmigo y es un murmullo ahogado,  un aliento rancio que se presenta como el  punto final  en la sintaxis de nuestros cuerpos. ¿Quién salvara esto que somos ahora? ¿En qué aleteo se romperá la noche para rosear de cristal nuestra cama? ¿Quién dibujará nuestra constelación en el vacío absoluto que desnuda a la noche en la nada? La piel se eriza con el olvido. Ya no hay abrigo para aquellos soles congelados, esos dos soles muertos en el inconmensurable universo. Dos lagos oscuros me reciben y la jaula huye junto al pájaro. La sombra no muere, recordó Alejandra. Me sacudo el tiempo de los hombros. Busco, tal vez tus ojos lejos.  Lo real, aquel viejo fantasma de lo verdadero. Tú esencia inexpugnable. La eternidad que quema mis ojos. Mis ojos que buscan los tuyos. Tus ojos, que ya son otros.

 

Lucas Itze.-


Canción elegida para la editorial



 

IMPRESIONES PARA LOS OTROS


Al siete se lo conoce como el número mágico. En la antigüedad se lo relacionaba con la astrología y los cuerpos celestes, asociados a las fases lunares y a los planetas que habían sido vistos hasta ese momento, que a su vez, se relacionarían con los días. Según otros, significa la Unión, por ser la suma del número 3 (la luz) y el 4 (la vida). Para algunos, el 3 representa la perfección y el 4 la Tierra con sus cuatro elementos y puntos cardinales. Por lo tanto la suma de ambos números significa la también la unión, en este caso, entre el cielo y la tierra. Para muchos es el número de la suerte. El médico griego Hipócrates, escribió una obra sobre el famoso número diciendo “El número siete por sus virtudes ocultas, tiende a realizar todas las cosas; es el dispensador de la vida y fuente de todos los cambios, pues incluso la Luna cambia de fase cada siete días: este número influye en todos los seres sublimes.” Ya en otras culturas se decía durante la Edad Media que había siete formas de arte o, más antiguamente, siete milagros del mundo. Los romanos hacían referencia a ese número en la cantidad de columnas sobre las que se edificó la ciudad, al igual que el bíblico Templo de la sabiduría de Salomón. Los siete colores del arco iris y los siete pecados capitales también son parte de ese mito, como las siete maravillas del mundo o las siete grandes cumbres, y así en cada cultura o religión vamos a encontrar muchos ejemplos que haría que este escrito sea eterno. 

Todo esto, se debe a que en esa cantidad de días Dios creó la Tierra según el Génesis de la Biblia, y por consecuencia, el nacimiento de Adán y Eva, gracias a la costilla del primero. Alguna vez el amigo Galeano escribió "Si Eva hubiera escrito el Génesis, ¿cómo sería la primera noche de amor del género humano? Eva hubiera empezado por aclarar que ella no nació de ninguna costilla, ni conoció a ninguna serpiente, ni ofreció manzanas a nadie, y que Dios nunca le dijo que parirás con dolor y tu marido te dominará. Que todas esas historias son puras mentiras que Adán contó a la prensa". Resignificando así uno de los tantos mitos en el nombre de Dios. Con el relato en off de ese Génesis abrirá Alejandro Amenábar su film Los Otros. Mientras los créditos pasen veremos dibujos que quizás nos anticipen que puede pasar más adelante. Luego, una mansión envuelta en niebla pasará del dibujo a la realidad y nos enteraremos que la historia se sitúa en 1945 en la Isla de Jersey. Un grito será lo primero que escucharemos. Nicole Kidman aparecerá en pantalla pegando un aullido y la cámara se irá alejando de su rostro poco a poco. Al igual que en Tesis, de entrada Amenábar mostrará las cartas que tanto sabe jugar: las del suspense. En este tipo de films hay diferentes opciones: que todos sepamos que pasa menos el protagonista, que el protagonista sea el que sabe todo y nos engañe al final del juego, o como en este caso, que tanto la protagonista como el público seamos los que nos iremos sorprendiendo a medida que avanza el relato... 

El hilo narrativo nos llevará por una historia lineal, la de una madre con dos hijos que son fotosensibles a la luz del sol y tienen que permanecer en la oscuridad, donde estarán bien compuestos los tres actos aristotélicos. Ella estará sola esperando al marido que fue a la guerra y nunca volvió. Aparecerán tres sirvientes y a partir de ahí las cosas ya no serán las mismas. La música creada por el mismo director, tendrá un estilo hitchcockiano, y será fundamental, acentuándose en las partes dramáticas y creando sonidos para distraernos a todos. La fotografía de Javier Aguirresarobe, un conocido de Amenábar y que ha trabajado con Woody Allen, Almodóvar o Milos Forman, será mayormente oscura debido a la enfermedad que padecen los niños, sin embargo también trabajará los claroscuros en una casa mayormente iluminada por faroles. Trabajará así una paleta de colores bien otoñales y fríos, donde todos utilizarán ropas marrones, grises o negras, a excepción de Grace, que vestirá colores más tirando a violáceos o morados para contrarrestar con la palidez de su rostro, cosa que no será nada casual. Como hablábamos hace unas semanas, el espacio escénico será fundamental. En este caso será una vieja casona con tantas habitaciones como misterios. Y en este género como es el suspenso, cada cosa tiene que estar en su lugar, y para eso no van a faltar escaleras, pianos, maniquíes y objetos, como las cortinas que jugarán un papel primordial. 

Y a todo esto, le sumamos la cámara: el encuadre, los diferentes tipos de planos o los movimientos de cámara para ensanchar o acortar la visión del espacio, serán importantes para mantener el ojo siempre alerta. Si adentro tiene que estar siempre todo encerrado, el afuera será entonces un lugar donde la neblina no deje mucho para la vista, para seguir generando esa idea de claustrofobia. El miedo se hará presente tanto en el espectador como en los protagonistas a medida que avance la cinta. No se necesitarán motosierras o sangre para paralizar corazones. Las actuaciones estarán muy bien logradas, sobre todo en la ama de llaves o los niños, sin menospreciar el trabajo de Nicole Kidman, quien en situaciones tiene que trabajar más con los gestos y las miradas que con las palabras. Ella será la que al principio encontrará en la palabra de Dios los motivos para descreer de lo que su pequeña hija le cuenta. Habrá entre ambas también un complejo de edipo no resuelto basado en la acusación a la ausencia de su padre, además de ciertos significados en querer convertirse en mujer. Todo eso sumará a que la madre empiece a imponer castigos a su hija cada vez más severos. Pero a medida que ella también empiece a escuchar esos ruidos y voces fantasmales, entrarán las dudas. 

La película entonces girará entre dos contrapuntos bien definidos: la luz y la oscuridad, o lo que es casi lo mismo en ciertos momentos: el ver o no ver. ¿A qué se le teme más, a un ser vivo o a un ser muerto? Icónica es la escena donde entra a una habitación donde hay todos muebles cubiertos de sábanas y empiezan a oírse voces que nos aterran a todos. Será ese momento el summum de la curva dramática del film y empezará una recorrida estresante hasta llegar al desenlace. El guión logrará así crear un sinuoso camino de curvas y contracurvas en las que hasta el espectador quedará preso de su inocencia. Seremos entonces nosotros todo el tiempo los que nos preguntemos quienes son los otros. Ahí nos daremos cuenta que la pérdida de la identidad, es básicamente, pasar a ser parte de “los otros”, los que no están. Y como hablamos mil veces desde este espacio, el concepto de otredad es lo que en algunos puntos nos diferencia del resto. En el lugar del otro es en el que hay que ponerse siempre desde que existe un yo. Cuando eso desaparece toda construcción social se viene abajo. Y ya no necesitaremos dioses creando universos en siete días ni epopeyas sobre la reencarnación. Por lo tanto, desde estas trincheras, siempre vamos a jugar con la idea de abrir todas las ventanas para que entren los rayos del sol, y no ser parte de esos tristes cobardes que libran una guerra desde la oscuridad.

 

Marcelo De Nicola.-


Canción post impresiones


 

UNIVERSO AMENÁBAR



Alejandro Amenábar nació en Santiago de Chile el 31 de marzo de 1972. De madre española y padre chileno, al año la familia se volvió a España por el golpe de Estado de Pinochet. Sus padres celosos de su educación, no le permitían ver mucha televisión ni películas, por lo en su infancia sus aficiones eran escribir relatos y leer libros. Recién a la edad de 15 años empezó a visitar los cines con más frecuencia y eso hizo que quiera estudiar algo relacionado con el séptimo arte. Empezó a estudiar en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, donde no llegó a terminar sus estudios, pues consideró que eran unos estudios excesivamente teóricos y muy despegados de la realidad profesional. Entre 1991 y 1995 realizó cuatro cortometrajes que, de un modo muy significativo, influyeron posteriormente en sus primeras películas: los cortos La cabeza, Himenóptero y Luna tienen sus hermanos mayores en Tesis, Mar adentro y Abre los ojos. También desde pequeño empezó con la música,  ya que componía melodías con el teclado y la guitarra con la misma fluidez que al escribir historias. Aprendió música de un modo autodidacta para poder musicalizar sus cortometrajes. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a José Luis Cuerda (La educación de las hadas, La lengua de las mariposas). Un compañero de Cuerda le entregó el corto de Himenóptero para que éste le diera su opinión. A partir de entonces, Cuerda se interesó por el guión de la futura película Tesis (1996) y se convirtió en su productor. 

Su ópera prima fue un éxito y se llevó 7 premios Goya, incluidos Mejor Película, dirección y guión. Un año después llega Abre tus ojos, un estupendo thriller surrealista, donde trabaja nuevamente con Eduardo Noriega y Fele Martínez al que se suma Penélope Cruz. Tuvo tanto éxito que hubo una remake en Estados Unidos llamada Vanilla Sky y protagonizada por Tom Cruise. Gracias a eso se le abrieron las puertas de Hollywood para filmar Los Otros, con Nicole Kidman. Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, ella es una madre que espera que su marido regrese de la guerra y educa a sus hijos bajo rígidas normas religiosas. Además ellos tienen una extraña enfermedad: no puede ver la luz del día por lo que siempre tienen que estar a oscuras. El film le dio el segundo Goya a Amenábar y lo hizo reconocido en el mundo entero gracias, también, al excelente trabajo de Nicole Kidman. En 2004 llega otra de sus grandes obras: Mar adentro, con un Javier Bardem irreconocible, cuenta la historia de un hombre que vive postrado hace 30 años y su único deseo es morir dignamente. Otro éxito rotundo confirmado con el Oscar a mejor película extranjera y una catarata de premios en todo el mundo. 

Viaja en el tiempo para en 2009 filmar Agora con Rachel Weisz, la historia de la brillante astrónoma Hypatia en Egipto del Imperio Romano del siglo IV, en medio de una batalla cultural que amenaza con quemar la Biblioteca más importante de Alejandría. Obtiene el mejor guión en los Goya. En 2015 filma quizás su película más floja: Regresión, otro thriller policial sobre abusos sexuales basados en una historial real que sucedió en Minnesota en 1990, con Ethan Hawke y Emma Watson. Su último film se estrenó el año pasado bajo el nombre de Mientras dure la guerra, la historia del célebre Miguel de Unamuno y el apoyo a la sublevación militar frente al gobierno republicano del general Franco y sus consecuencias como rector de la Universidad de Salamanca.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Los otros (The Others)

Año: 2001

Duración: 104 min.

País: España

Dirección: Alejandro Amenábar

Guión: Alejandro Amenábar

Música: Alejandro Amenábar

Fotografía: Javier Aguirresarobe

Reparto: Nicole Kidman, Fionnula Flanagan, Christopher Eccleston, Alakina Mann, James Bentley, Eric Sykes, Elaine Cassidy, Renée Asherson, Michelle Fairley

 

PELÍCULA COMPLETA

 

miércoles, 23 de septiembre de 2020

TESIS

PROGRAMA 298 (11-09-2020)


SINOPSIS

 

Ángela, estudiante de Imagen, está preparando una tesis sobre la violencia audiovisual. Como complemento a su trabajo, su director de tesis se compromete a buscar en la videoteca de la facultad material para ella, pero al día siguiente es hallado muerto. Ángela conoce a Chema, un compañero experto en cine gore y pornográfico, y a Bosco, un extraño chico, amigo íntimo de una joven asesinada en una snuff movie. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Corría el año 1989 y “¡Bang! ¡Bang!... estás liquidado” era el cuarto disco de estudio de Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Grabado en el estudio Del Cielito en febrero de ese año, unos días después de que se produjera el Asalto al Cuartel de La Tablada organizado por el Movimiento Todo por las Patria, en medio de un clima social hostil  "Tenía la sensación de que podía pasar cualquier cosa. Había mucho olor a pólvora -comentó el Indio alguna vez,- Por eso imaginé que hasta te podía fusilar la Cruz Roja. Era una forma de sugerir que no había que confiar en nadie". El 3 de diciembre de ese mismo año sería presentado en vivo en el club Sportivo América de Rosario, días antes de la renuncia de Ricardo Alfonsín.  El tercero en la lista de temas que incluye el álbum es “La parabellum del buen psicópata. Dentro del libro autobiográfico “Recuerdos que mienten un poco” Marcelo Figueras le pregunta a Carlos Solari de donde sale el título a lo que el Indio le contesta que “Era una forma de aggiornar la parábola del buen samaritano. Muchas veces dije que al hombre del futuro, aquel que tenga éxito en la tarea de adaptarse y sobrevivir, no le va a quedar otra que ser un psicópata.
La mención al punto G es cosa de la época. En aquel momento todo el mundo se la pasaba tratando de encontrar ese puto punto… ¡y nadie cogía!”

La famosa Parábola del buen samaritano relata, en el capítulo 10 del Evangelio de Lucas, la historia de un hombre que fue robado, golpeado y dejado casi sin vida. Mientras yace aferrado a la vida, varias personas de grupos étnicos y clases más prominentes pasan por su lado y toman la decisión de no ayudarlo, ignorando su situación. Finalmente, un samaritano que no es tan prominente y tiene una visión religiosa diferente lo ayuda. De esa manera Jesús nos sugiere como debe comportarse el ser humano con sus pares. La parábola es narrada por el propio Jesús a fin de ilustrar que la caridad y la misericordia son las virtudes que guiarán a los hombres a la piedad y la santidad.

¿Entonces que tiene que ver la parábola de Bang Bang con la del Evangelio? Me pregunté. Fue de esa manera que, buscando archivos, llegué a una entrevista realizada por Enrique Syms al mismo Indio Solari, publicada en la Revista Cerdos y peces años atrás del lanzamiento del disco. El titular de la nota dice grande “Indio Solari: Los psicópatas serán los hombres del siglo XXI” 7 de diciembre de 1986. En esa excelente nota nos encontraremos con esas dos personalidades enormes hablando sobre “la aventura del hombre” la relación que existe entre la ciencia y la percepción del hombre común, sobre aquel poder que maneja los hilos y que el Indio cataloga como “la Maffia”. Se va generando una apertura donde se menciona a la ciencia como la nueva religión, instrumento y arma principal de aquella “maffia”. ¿Acaso quién se atreve hoy a discutirle algo a la ciencia? Es entonces cuando dirá “De prosperar en el tiempo este orden sistémico en el que vivimos, la personalidad más apta para la supervivencia es el psicópata. Quizá los psicópatas sean la desgraciada vanguardia de un nuevo sistema nervioso, aquel que va a poder soportar las rígidas tensiones del orden sistémico… la única manera de sobrevivir”  El psicópata, aquel que está impedido de sentir empatía con los sentimientos de un tercero, entonces, se parará en la vereda de enfrente del buen samaritano. Aquel psicópata, aquel joven lobo quemándose de amor en este relato erótico vera a su compañera sexual como un objeto inerte, será una tontera aquello del punto G y solo buscará alimentar sus propios deseos. Y detrás del velo de la información estarán los medios de comunicación promocionando la pastillita de dosis diaria que los psicópatas del futuro necesitaran para sentar sus nalgas indignadas creyendo que sus puteadas aportan algo útil a todo esto. ¿Premonición, mucho rebusque? No lo sabemos. Si estamos seguros que nos une la misma pulsión. Y vos, ¿Qué pensás? Que visión tenés de todo esto? ¿Cuál es tu tesis?...

 Alan Beneitez.

 

Canción elegida para la editorial


 

IMPRESIONES SOBRE TESIS

 

Capturar una imagen es siempre un acto siniestro. Hay algo en aquella dinámica que se emparenta bastante al despojo, al hurto, al avasallamiento, la conquista y la manipulación. La caída del límite, la muerte del sujeto. Disparar una captura, jamás es un acto inocente. Se producirá allí la fatal disolución del ente en objeto, devendrá el ocaso de los matices y caerá en él el peso inamovible de la imagen, de la captura del instante. El yo siempre es liviano, dividido, disperso, es la imagen la que es pesada y obstinada y es por esto que la sociedad se apoya en ella, se aferra desentrañándola, manipulándola según su lectura, tiranizándola de sentido. Roland Barthes escribe en su libro La cámara lúcida respecto de la foto retrato que es una empalizada de fuerzas. Cuatro imaginarios, prosigue el filósofo y semiólogo francés, se cruzan, se afrontan, se deforman. Ante el objetivo soy a la vez: aquel que creo ser, aquel que quisiera que crean, aquel que el fotógrafo cree que soy y aquel de quien se sirve para exhibir su arte. El sujeto entonces ha muerto para convertirse en otra cosa. En un sentido similar, Borges escribía en su poema sobre los espejos los siguientes versos: Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro paredes de la alcoba hay un espejo, ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo que arma en el alba un sigiloso teatro. 

El sujeto ya devenido objeto, despojado y desplazado,  entonces será otro, y aquella otredad operará en el receptor empatizando, reactivando memorias, personas o emociones pasadas, construyendo un mensaje particular y profundo, el punctum según términos del propio Barthes. Es por esto, entonces que en aquel binomio comunicacional que se produce entre la imagen capturada y el que observa, debe haber una complejidad similar para de esta manera poder lograr una cierta proyección del uno sobre el otro, una empatía y claro, un reconocimiento. El receptor construirá su propio mensaje sobre la imagen porque será en ella donde este se verá reflejado e intentará darle un sentido a aquel encuentro. Hace relativamente poco, desde este mismo micrófono, hablamos sobre la teoría Bressoniana y apuntamos que el objetivo del cinematógrafo era decir la verdad sobre lo real, o mejor aún, permitir que lo real diga la verdad, al provocar las condiciones de su encuentro por parte del espectador, en aquella operación decía Bresson, el cineasta actúa solamente como una especie de mediador inspirado. El destello se dará entonces, entre el espectador y la obra. Dicho esto pensemos en lo siguiente: ¿puede una imagen matar a alguien? Esta perturbadora pregunta surge del inquietante film de Alejandro Amenábar llamado Tesis. 

En el relato, una estudiante de Imagen realiza su trabajo final tomando como tema central la violencia en la imagen. Luego de la muerte de uno de sus docentes, es ella misma quien se pregunta si aquello contenido en una imagen puede dar muerte a quien la observa. Macerando un poco más la propuesta del film, podríamos continuar pensando qué peso real tiene una imagen para la sociedad, que posibilidad de manipulación existe sobre aquello que vemos y hasta podríamos aventurarnos a cuestionar y reflexionar sobre la legitimidad del deseo de ver lo que compulsivamente nos es mostrado. El film por su parte jugará con estas ideas interpelando continuamente al espectador de una manera tan provocadora como creativa. El comienzo de la película será un claro ejemplo de este juego entre lo morboso y lo perverso, aquel goce íntimo de quebrar el límite impuesto. Sobre el negro profundo, una voz preocupada y angustiada nos advertirá que no podemos continuar, a los pocos segundos la imagen funde al interior de un tren donde la misma voz concluye con la noticia de un accidente en las vías. Coincidirán entonces el comienzo del film con el comienzo del juego, aun declarando la imposibilidad de continuar, el film avanza y nosotros, espectadores relativamente pasivos, aun sentados por propia intención y no porque el relato nos haya atrapado de manera alguna, continuaremos expectantes por el solo goce de ver, por el solo placer de seguir mirando sin ser vistos. Esta perversión estará también instalada desde el protagónico que recorrerá la curva dramática. 

El relato se manejará dentro de las convenciones del thriller psicológico y el conflicto avanzará no por el quiebre de un aparente orden previo o por una contrafuerza real ejercida por un antagonista, sino por el simple goce implícito de personaje de Ángela, que aún teniendo algo de angelical en su nombre, arde en la profunda perversión de seguir observando aquello que conscientemente repudia. No habrá victimario, sino una búsqueda masoquista inconsciente y constante de ser víctima. El conflicto ira creciendo dosificadamente y de manera constante, lo que provocará un excelente desarrollo del suspenso. Habrá un ayudante de la protagonista con la rareza propia descriptas para esta categoría por el propio Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras. Hacia el final, el relato volverá con intencionada inocencia sobre el papel de los medios en el uso y exposición de imágenes violentas. Aparecerá una advertencia, habrá un preámbulo que jurará el rechazo y la buena voluntad de quien muestra y harán correr entonces aquellas siniestras imágenes de lo que descarnadamente también somos. Poco antes de morir, el genial fotógrafo Carlos Bosch declaró su imposibilidad de concebir una fotografía sin semántica, una imagen carente de sujeto y predicado y con ello, claro, hacía una declaración de principios. Los que esta mesa ocupamos, al igual que Bosch creemos profundamente en la capacidad expresiva y discursiva de una imagen y en la nefasta posibilidad de maleabilidad de su inmenso peso frente a las sociedades de consumo. Entendemos que el monopolio discursivo es letal solo si la lectura de aquella retórica es pasiva. Por eso es entonces que levantamos nuestras copas y nos aventuramos a la travesía de cruzar este maldito desierto de palabras que nos narran tendenciosamente día a día haciendo lo mejor que sabemos hacer: Pensar.-          

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO AMENABAR

Alejandro Amenábar nació en Santiago de Chile el 31 de marzo de 1972. De madre española y padre chileno, al año la familia se volvió a España por el golpe de Estado de Pinochet. Sus padres celosos de su educación, no le permitían ver mucha televisión ni películas, por lo en su infancia sus aficiones eran escribir relatos y leer libros. Recién a la edad de 15 años empezó a visitar los cines con más frecuencia y eso hizo que quiera estudiar algo relacionado con el séptimo arte. Empezó a estudiar en la Facultad de Ciencias de la Información de Madrid, donde no llegó a terminar sus estudios, pues consideró que eran unos estudios excesivamente teóricos y muy despegados de la realidad profesional. Entre 1991 y 1995 realizó cuatro cortometrajes que, de un modo muy significativo, influyeron posteriormente en sus primeras películas: los cortos La cabeza, Himenóptero y Luna tienen sus hermanos mayores en Tesis, Mar adentro y Abre los ojos. También desde pequeño empezó con la música,  ya que componía melodías con el teclado y la guitarra con la misma fluidez que al escribir historias. Aprendió música de un modo autodidacta para poder musicalizar sus cortometrajes. Sin embargo, todo cambió cuando conoció a José Luis Cuerda (La educación de las hadas, La lengua de las mariposas). Un compañero de Cuerda le entregó el corto de Himenóptero para que éste le diera su opinión. A partir de entonces, Cuerda se interesó por el guión de la futura película Tesis (1996) y se convirtió en su productor. Su ópera prima fue un éxito y se llevó 7 premios Goya, incluidos Mejor Película, dirección y guión. Un año después llega Abre tus ojos, un estupendo thriller surrealista, donde trabaja nuevamente con Eduardo Noriega y Fele Martínez al que se suma Penélope Cruz. Tuvo tanto éxito que hubo una remake en Estados Unidos llamada Vanilla Sky y protagonizada por Tom Cruise. Gracias a eso se le abrieron las puertas de Hollywood para filmar Los Otros, con Nicole Kidman. 

Ambientada en la Segunda Guerra Mundial, ella es una madre que espera que su marido regrese de la guerra y educa a sus hijos bajo rígidas normas religiosas. Además ellos tienen una extraña enfermedad: no puede ver la luz del día por lo que siempre tienen que estar a oscuras. El film le dio el segundo Goya a Amenábar y lo hizo reconocido en el mundo entero gracias, también, al excelente trabajo de Nicole Kidman. En 2004 llega otra de sus grandes obras: Mar adentro, con un Javier Bardem irreconocible, cuenta la historia de un hombre que vive postrado hace 30 años y su único deseo es morir dignamente. Otro éxito rotundo confirmado con el Oscar a mejor película extranjera y una catarata de premios en todo el mundo. 

Viaja en el tiempo para en 2009 filmar Agora con Rachel Weisz, la historia de la brillante astrónoma Hypatia en Egipto del Imperio Romano del siglo IV, en medio de una batalla cultural que amenaza con quemar la Biblioteca más importante de Alejandría. Obtiene el mejor guión en los Goya. En 2015 filma quizás su película más floja: Regresión, otro thriller policial sobre abusos sexuales basados en una historial real que sucedió en Minnesota en 1990, con Ethan Hawke y Emma Watson. Su último film se estrenó el año pasado bajo el nombre de Mientras dure la guerra, la historia del célebre Miguel de Unamuno y el apoyo a la sublevación militar frente al gobierno republicano del general Franco y sus consecuencias como rector de la Universidad de Salamanca.

 

FICHA TÉCNICA

Título original: Tesis

Año: 1996

Duración: 125 min.

País: España

Dirección: Alejandro Amenábar

Guion: Alejandro Amenábar (Argumento: Alejandro Amenábar, Mateo Gil)

Música: Alejandro Amenábar, Mariano Marín

Fotografía: Hans Burmann

Reparto: Ana Torrent, Fele Martínez, Eduardo Noriega, Nieves Herranz, Rosa Campillo, Miguel Picazo, Xabier Elorriaga