PROGRAMA 516 (04-09-2026)
SINOPSIS
Casi nueve años después de su
aclamadísima ópera prima, "Primer", Carruth vuelve a ponerse tras la
cámara -y vuelve a ejercer de guionista, compositor y director de fotografía-
para contar la historia de un hombre y una mujer que se atraen el uno al otro
para verse enredados en el ciclo vital de un organismo inmortal. La identidad
se vuelve una ilusión mientras luchan para unir los fragmentos perdidos de sus
destrozadas vidas. (FILMAFFINITY)
EDITORIAL
Despojada de todo se acerca a la mesa
pisando el pasto con sus pies descalzos. Su cuerpo se siente liviano. Ella la espera allí, impasible. Con su
taza de té alzada en una mano. No bebe, la sostiene como si posara para un
cuadro. Se la ve pálida y hermosa. La bella dama. La mujer de labios rojos.
Allí sentada, esperando imperturbable su llegada.
¿Puedo sentarme? Pregunta la recién llegada.
Soy una reina, esta colina con césped
es mi reino, debes hablarme con respeto, responde la pálida y hermosa mujer.
Fue entonces cuando la que ya no tenía
nada, la de los pies descalzos, hizo una reverencia y pido perdón.
Ahora puedes sentarte, el té se ha
helado. Aquí las esperas son largas y siempre el té se enfría, pero lo que
abunda en mi reino es la paciencia. ¿Y cómo te llamas? Preguntó la dama de labios rojos.
No lo recuerdo. Hoy a la mañana lo
recordaba, pero ya no.
No te acuerdas porque tu nombre ahora
es mío, replicó
con cinismo la soberana. Yo
soy tu reina y todo lo que posees me pertenece.
Nada es lo que poseo su majestad.
La reina la miró fijo a los ojos,
luego sacó una bolsita de terciopelo rojo de su saco de reina, y de ella unos
pequeños huesos amarillentos que arrojos sobre la mesa. Leyó algo en la
posición de su caída y pronto volvió a guardarlos.
El sol está cayendo por el norte dijo la reina y luego sorbió de su té
helado.
Pero recién está amaneciendo mi bella
reina, el sol recién asoma por el mar.
Quien mira hacia afuera sueña, quien
mira hacia adentro despierta
sentencio la pálida dama.
Tus ojos no sirven en mi reino.
La recién llegada cerró sus ojos y
buscó sentir. Recorrió con la punta de sus dedos el blanco mantel que vestía la
pequeña mesa del té. Con sus pies descalzos buscó la frescura del pasto verde y
largo, pero su cuerpo no podía recibir sensación alguna. Cualquier acto era el
mismo ante la falta de una respuesta al estímulo. Quiso sentir pena, pero no
pudo. Elevó su cabeza hacia el cielo, y la mano huesuda de su soberana abrió
sus ojos, deslizó su uña roja y puntiaguda lento sobre su nariz. Luego tomó una
masita de un plato de plata que posaba sobre la mesa, la mordió y sus migas
cayeron desagradablemente sobre su ropa, luego ella sonrió.
Mi aliento respira en cada una de tus
horas, dijo
mientras masticaba.
No hay flores en tu reino, quiero
volver a sentir.
La noche anima tu insolencia. El sol alargaba sus sombras recién
saliendo detrás del mar.
Quiero recordar, solo eso. Está muy
mal visto no saber quién es uno. Fue
entonces cuando la Bella señora se puso de pie, enorme, impactante, a contraluz
de aquel sol que juraba negar. De un solo movimiento tiró la mesa que la
separaba de la recién llegada, de la despojada, de aquella que nada sentía, y
dijo con vos reverberante, a modo de conjuro final:
Ya no hay estrellas que iluminen
ningún camino. No hay una luna que llore sobre las saladas aguas de este mar.
La jaula está abierta. Ya eres pájaro. ¿Qué harás ahora con el miedo?
Lucas Itze.-
Canción elegida para la editorial
IMPRESIONES SOBRE UPSTREAM COLOR
Con el paso del tiempo, la civilización ha mutado, ha ido transformándose. Cosas que antes resultaban naturales, hoy nos parecen una barbarie. La mayoría por suerte han sido para mejor. Aunque siempre hay cosas para cuestionar. Este nuevo siglo nos trajo la unión de la comunicación, la sociedad plena, la poca privacidad y la conexión eterna. Basta con pensar cuanto tiempo estamos con el celular en la mano… Crearon una máquina perfecta de dependencia, todo está ahí, en un pequeño objeto. Ahí están los amigos, la familia, los viajes, los recuerdos, la agenda, la calculadora, la cámara de fotos, la cuenta del banco… Somos parte de ese sistema que nos obliga a estar cada vez más conectado virtualmente y más alejados de la naturaleza que nos rodea. ¿Qué sería de nosotros si de pronto, nos desconectamos de todo? Lo primero que pensarán es que estamos locos, o mínimo, un poco separados de nuestra realidad. Básicamente por no seguir las reglas del juego. Algunos quizás nos llamaremos “trascendentalistas”. ¿Qué sería eso? El trascendentalismo fue una corriente filosófica de mitades del siglo XIX. Para ellos, el alma de cada individuo es idéntica al alma del mundo y contiene lo que el mundo contiene. Trabajaron con la sensación de que el advenimiento de una nueva era estaba al alcance de la mano. Fueron críticos de su sociedad contemporánea. Además del tema divino, entre sus ideas principales estaban la intuición sobre lógica, a través de la intuición espiritual y experiencia directa, el individualismo y la libertad, basado en la autosuficiencia y con un pensamiento crítico hacia las normas sociales y la resistencia pacífica ante la injusticia gubernamental y por último, la conexión con la naturaleza, ya que consideraban que el entorno natural es una manifestación viva de lo divino y un espacio esencial para sanar el espíritu y escapar de la deshumanización industrial.
Algunos de estos filósofos fueron Ralph Waldo Emerson, Margarte Fuller y Henry David Thoreau. Este último, fue autor de dos de los grandes textos americanos. En 1849 escribió el célebre ensayo Desobediencia Civil, donde sostiene que los individuos deben dar prioridad a su conciencia antes que, a la obediencia a leyes injustas, argumentando que la sumisión pasiva a la autoridad gubernamental facilita la perpetuación de la injusticia. Su postura fue motivada por su oposición a la esclavitud y a la Guerra entre México y Estados Unidos (1846-1848), la cual consideraba moral y políticamente inaceptable. Ensayo que sirvió de base para nombres como Mahatma Gandhi o Martin Luther King, entre otros. Ya en esos años, el escritor se había mudado a una granja del lago Walden, donde se construyó una choza y vivió unos años para demostrar que la vida en la naturaleza es la verdadera vida del hombre libre que ansíe liberarse de las esclavitudes de la sociedad industrial. Por otro, que la comprensión de los recursos de la naturaleza, sus reglas, sus recompensas, son un camino que el hombre no debe olvidar. En 1854 escribe la obra Walden, basada en esas vivencias. Su primer párrafo dice “Cuando escribí las páginas que siguen, o más bien la mayoría de ellas, vivía solo en los bosques, a una milla de distancia de cualquier vecino, en una casa que yo mismo había construido, a orillas de la laguna de Walden en Concord (Massachusetts), y me ganaba la vida únicamente con el trabajo de mis manos. En ella viví dos años y dos meses. Ahora soy de nuevo un morador en la vida civilizada”.
En el mismo habla de economía, literatura, del sonido (del silbido del tren que interrumpía su sueño), de la soledad, los visitantes, el campo, los estanques, entre otras cosas. Hay un capítulo para cada uno de ellos. Y la conexión con la naturaleza como foco principal. Es justamente Walden, el texto que sirve como conexión para el film Upstream Color de Shane Carruth. Este comienza con alguien recolectando una larva. Luego esa larva es utilizada para que sea ingerida por una chica llamada Kris y así ejercer un control mental sobre ella, leyendo varios pasajes del libro Walden. Durante ese estadío, le robarán todos sus bienes y quedará en endeudada. Despertará luego en su casa con gusanos arrastrándose sobre su piel, que, aunque intente quitarlos con un cuchillo, no podrá. En el medio, se revela como alguien trasfiere un gusano del cuerpo de Kris a un cerdo. Al no tener pruebas, desiste de hacer una denuncia. Luego empieza a tener unas sensaciones extrañas. Cuando empieza una relación con un hombre llamado Jeff, se darán cuenta que han pasado por situaciones similares. Carruth, luego de Primer, vuelve a hacer un film no apto para todo público. Otra vez, será director, actor, guionista, montajista, director de fotografía y creador de la banda sonora. Hará un gran uso de la cámara, que pasará de los primeros planos a los planos medios, además de jugar mucho con el plano detalle. Justamente el montaje ayudará con las elipsis y la fotografía estará muy bien lograda, sobre todo por como utiliza la iluminación. La música también será destacada, ya que, en los momentos silentes, se servirá de ella con minúsculos sonidos que harán una obra minimalista.
A lo largo del film, entendemos, o creemos entender, que lo que le
pasa a ese cerdo que tiene la larva, le va pasando a los personajes. Hay
alguien a cargo de ellos que resulta invisible para el resto. Una especie de
observador secreto. Que tiene el don de ver o sentir a los seres psíquicamente
vinculados a ellos. Cuando el cerdo tiene cría, la pareja siente como una
sensación de pérdida, los recuerdos del otro suenan como propios. Es el giro de
la curva dramática donde empiezan a aflorar ciertos recuerdos. ¿Conocieron al
observador o es sólo una imaginación? ¿Es esa conexión la que juega entre
ellos? ¿Es una conexión con la naturaleza? Thoreau en su libro cita “toda
nuestra vida es de una moral sorprendente. Entre la virtud y el vicio jamás hay
un instante de tregua. Somos conscientes de que hay un animal en nosotros cuyo
despertar está en razón directa al letargo de lo superior de nuestra
naturaleza. Aquel es reptil y sensual, y quizá no lo podemos expulsar
completamente; es como los gusanos que están instalados en nuestro cuerpo,
aunque estemos vivos y sanos”. Carruth utiliza Walden como un enlace entre
estos dos mundos. Entre la literatura y el cine. Y utiliza el cine como medio
para describir la conexión entre seres humanos y, sobre todo, para intentar que
estos vuelvan a reconectarse con ese animal del pasado, con ese animal amante
de la naturaleza. ¿Seremos esos gusanos capaces de destruirlo todo? ¿Tendremos
que esperar que las orquídeas cambien de color para entender lo que hacemos? ¿O
seguiremos siendo marionetas manejadas por la sociedad para adoctrinarnos y
volvernos manejables? Quizás, somos parte de este mundo perdido, siendo
observados sin saberlo y estableciendo con mayor precisión, esta
desconexión sideral de la que somos parte…
Marcelo De Nicola.-
Canción post impresiones
UNIVERSO CARRUTH
Nacido en Myrtle Beach, Carolina del Sur, en 1972, Carruth estudió matemáticas en la universidad y se convirtió en desarrollador de software de simulación de vuelo antes de realizar su primera película. Posteriormente, dedicó los siguientes ocho años al desarrollo de "A Topiary", otra película de ciencia ficción. La película nunca se realizó y Carruth afirmó que "básicamente desperdicié toda mi vida" en el proyecto. El guionista y director Shane Carruth, antiguo ingeniero de software, irrumpió en la escena del cine independiente con su película de ciencia ficción de bajísimo presupuesto, Primer (2004), en 2004. Carruth también interpretó uno de los dos papeles principales y compuso la música. "Primer" ganó el Gran Premio del Jurado y el Premio Alfred P. Sloan en el Festival de Cine de Sundance.
Finalmente, Carruth realizó una
segunda película, Upstream Color (2013), que se estrenó en 2013 tras su
debut en el Festival de Cine de Sundance. Luego de varias discusiones con
productoras, actualmente afirma haberse retirado del cine.
FICHA TÉCNICA
Título original: Upstream Color
Año: 2013
Duración: 96 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Shane Carruth
Guion: Shane Carruth
Reparto: Shane Carruth, Amy Seimetz,
Andrew Sensenig, Juli Erickson, Thiago Martins.
Música: Shane Carruth
Fotografía: Shane Carruth







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