lunes, 13 de junio de 2022

LA TIENDA DE LA CALLE MAYOR - OBCHOD NA KORZE DE JÁN KADÁR Y ELMAR KLOS

PROGRAMA 370 (27-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Una pequeña ciudad eslovaca, año 1942. El humilde carpintero Anton Brtko (Jozef Króner) intenta llevar una vida apacible ignorando a los seguidores de los nazis, que tratan de imponer su disciplina a la comunidad y erigir una absurda pirámide de madera en honor a la victoria. Sin embargo, las reprimendas de su esposa Evelyn (Hana Slivková) y las burlas de su cuñado Markus (Frantisek Zvarík), un caudillo fascista local, no le permiten vivir en paz. Cuando Markus le ofrece hacerse cargo, en calidad de ario, de la mercería de la anciana Sra. Lautmann (Ida Kaminská), su vida queda trastocada. Mientras Evelyn se ilusiona con la idea de enriquecerse, Anton intenta que la Sra. Lautmann comprenda que tiene que renunciar a su negocio por ser judía; a pesar de lo cual entre ambos surge una relación de ternura y comprensión mutua. Las situaciones cómicas en la tienda se suceden mientras la fiebre antisemita se va intensificando en el exterior... (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

La paz y el orden suele tener olor a pólvora y emanar un frío tajante de reja metálica y pesada. Una reja que divide el espacio, de manera intangible, pero precisa. Un metal que fracciona lo bueno y lo malo, que define lo aceptado distinguiéndolo con asombrosa claridad de lo repudiable. Establece lo conocido contraponiéndolo a lo ignorado, dando un orden así al espacio con distancias frías como rejas, generando entonces libertades llenas de olor a pólvora. Todo es tan tajantemente democrático a veces, ejerciendo su poder desde aquel manipulado inventario de lo prohibido que funde lo negro sobre el blanco, lo oscuro sobre lo pureza fértil de las diferencias, sobre la debilidad absoluta de toda minoría. Ahí está ese pincel homogeneizándolo todo, sentenciando un arco iris de posibilidades, acribillando para siempre toda fantasía. La paz y el orden definen al otro. Lo limitan en su esencia y su pensamiento. Procesos de reorganización nacional, genocidios, dictaduras, guerras y persecuciones. Racismo, xenofobia, homofobia, violencia de género. La pesada mirada del mundo no mira jamás los bordes, no observa nunca más allá de lo que alumbra el débil farol de sus oscuras intenciones. 



Donde hay poder hay resistencia, a pesar de los muertos, de las terribles desapariciones habrá siempre un grito denunciando a esos asesinos de ideas, habrá siempre una voz disidente mostrando lo siniestro y morboso de este plan. La paz y el orden nos mete en nuestro maldito gueto y nos carga de miedo para que nunca logremos juntar el valor necesario para salir de allí. Nos asesina el estado de ánimo para así controlar nuestra aventura, aun aquella, la de la más salvaje rebeldía. No dormirán tranquilos hasta que se pudran en su puto infierno, se oirá gritar, pero no sabremos nunca desde que trinchera. La mano que ordena sentencia el cuerpo, lo define y lo gobierna, lo interviene. Liberarnos ya no es posible, bien lo sabemos. Solo queda asumir los riesgos de una existencia absurda, plena de sin sentido, colmada de contratiempos en el otoño mismo de las posibilidades. La consciencia, aquella vergüenza de los dioses, será el único tronco al que nos podamos abrazar en el maremoto eterno de la existencia. Ser consciente no nos libera, solo nos sacude la hipocresía de los hombros. Transitemos los bordes, las orillas del mundo, aunque ya hayamos perdido el juego antes de empezarlo. Así de sencillo, así de complejo transcurre el viaje.  

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA TIENDA DE LA CALLE MAYOR


 

No nos conocemos a nosotros mismos, nosotros los conocedores. Pero esto tiene su razón de ser. Si nunca nos hemos buscado, ¿cómo íbamos a poder encontrarnos algún día? Arranca preguntándose Nieztche en el prefacio de su Genealogía de la moral. En definitiva, lo que nos terminamos preguntando siempre es quienes somos. Somos los buenos o somos los malos. ¿Pero quien es bueno y quien es malo en este mundo? En ese mismo libro, el autor alemán hablará de la transvaloración de los valores iniciada por los judíos y los cristianos. Allí certifica dos fórmulas. En la primera “bueno” no procede de aquellos a los que se les ha deparado “bondad”, sino que se los relacionaba con los nobles, poderosos, encumbrados y de espíritu elevado quienes se sintieron y consideraron a sí mismos y a su obrar como buenos o de primer rango, en contraposición con todo lo bajo, ruin, rastrero y plebeyo. Así tomaron el derecho a tomar y crear valores. En la segunda fórmula, el rango queda invertido. Según Nieztche, son los judíos quienes, de un modo tan consecuente que inspira temor, se atrevieron a invertir la ecuación de valor aristocrático y se aferraron a esa inversión llamada odio de la impotencia. Lo que en la primera fórmula era bueno, en la segunda pasa a ser malvado, como conclusión de una reacción frente al otro, la reacción del débil ante el poderoso, bajo el nombre de moral reactiva. Si antes el noble era bueno, aquí pasa a ser malvado. En el segundo tratado del libro el filósofo alemán hablará de la crueldad, la pena, el sentimiento de culpa y la mala conciencia. 



El sentimiento de culpa tuvo su origen en el ámbito comercial, entre acreedor y deudor. La compensación del acreedor sobre el deudor puede no consistir en una retribución material en dinero, bienes, etc., sino en el derecho a la crueldad sobre el deudor. Mientras que la mala conciencia es para Nietzsche la crueldad que al no poder exteriorizarse debido a que el hombre se encuentra encerrado en la sociedad, y obligado por ésta a ser pacífico, se vuelve hacia uno mismo. El individuo se tortura y castiga a él mismo, se vuelve cruel consigo mismo, porque no puede exteriorizar esa crueldad y ese ser natural que el hombre es hacia afuera. La diferencia entre el bien y el mal, pero sobre todo el sentimiento de culpa y la mala conciencia, se ven reflejadas de forma exquisita en el film de Ján Kadár y Elmar Klos titulado La calle de la tienda Mayor. Para muchos, la obra maestra de la nueva ola checoslovaca, basada en una historia de Ladilsav Grossman, quien escribe el sólido guión junto a ambos directores. La acción transcurre en Eslovaquia en el año 1942. Los delirios de Hitler (un admirador de Nietzche, que casualidad...) empiezan a hacer estragos en Europa y comienza la arianización de los negocios. Todo judío que tenga uno, deberá dejárselo a un llamado “arianizador”. La película arrancará con unas cigüeñas en un techo que volarán hacia otro lado. La cámara desde el cielo nos mostrará la procesión en círculo de unos presos en las cárceles, mientras que tras la pared, la gente camina apaciblemente por la calle. La música le da un tono alegre a esos primeros minutos. 



Luego de ese comienzo con la gente paseando feliz mientras pasan los títulos, aparecerá una leyenda sobre la invasión nazi y luego un tren llevando tanques y soldados. Los días alegres estaban por terminar. Mientras el tren pasa, veremos a Tono y su entrañable perro. En ese comienzo conoceremos a ese carpintero sencillo, bonachón y algo cobarde, que está en pareja con una mujer que tiene un carácter y una ambición más fuertes que las de él. En una cena, nos presentarán al cuñado, miembro de uno de los partidos fascistas y con quien Tono no tiene la más mínima simpatía. Sin embargo, para hacer las paces, su cuñado le ofrece un negocio de una señora judía para que administre, en el proceso de arianización, donde los judíos no podían atender tiendas. Así arrancará una historia que tocará diferentes vaivenes emocionales. Con una hermosa fotografía en blanco y negro, el dúo de directores manejará la cámara con una excelente cantidad de planos. Utilizarán la cámara en mano en ciertos momentos, veremos unos hermosos travellings por la ciudad y tendrán sobre el final un plano secuencia maestro para finalizar el metraje. La puesta en escena será excelente, aprovechará muy bien el espacio interior como el exterior. La claustrofóbica media hora final será de un detalle visual y técnico altísimo. Sin embargo el film tendrá su base en dos ejes fundamentales. 



Por un lado las excelentes actuaciones de los protagonistas, el humilde Tono (Jozef Kroner) y la anciana que padece algo de sordera y demencia senil interpretada por la veterana actriz polaca Ida Kamínska. Cada mirada, cada gesto entre ellos sumarán a la verosimilitud de la historia. Los secundarios también estarán a la altura, además de contar con varios actores no profesionales en el plató. El segundo acierto es el cambio que se produce a medida que pasan los minutos. La película arrancará, como muchos de los films checos de esa época, como una sátira a la sociedad, una crítica disfrazada. Habrá escenas que nos sacarán más de una sonrisa. Las cenas familiares o las charlas con la anciana serán momentos de risa fácil, para luego transformarse en un drama oscuro con todas las letras y con un giro argumental que tiene, para muchos, los últimos minutos más fuertes que se hayan rodado sobre la Segunda Guerra Mundial, sin caer en efectismos ni golpes bajos. Será cuando aparecerán los soldados y las deportaciones. Y será allí donde Tono quedará entre la espada y la pared. ¿Vencerá la dignidad o sucumbirá ante la crueldad? Serán el sentimiento de culpa y la mala conciencia quienes digiten sus próximos pasos. Llegarán las preguntas sobre el dilema moral, la justicia y la conciencia. Al fin y al cabo, muchas veces en la vida tenemos que optar entre el bien y el mal. Y lo que termina sucediendo es un triste pero efectivo sálvese quien pueda...

                                                                   

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO KLOS - KADAR

 


Elmar Klós nació en Brno el 26 de enero de 1910. Se inició en el cine mudo donde se familiarizó con casi todas las profesiones cinematrográficas. Luego de la ocupación nazi, fue uno de los principales organizadores de la nacionalización del cine checoslovaco. Ján Kadár, por su parte, nació en el Imperio Austrohúngaro el 1 de abril de 1918. Con la aplicación de las leyes antijudías, Kádár fue detenido en un campo de trabajo. Más tarde dijo que era la primera vez en su vida que actuaba como judío: se negó a convertirse y sirvió en una unidad de trabajo con un brazalete amarillo en lugar de blanco, que era privilegio de los bautizados. Sus padres y su hermana fueron asesinados en el campo de exterminio de Auschwitz. Kadár comenzó a dirigir en Bratislava después de la Segunda Guerra Mundial con el documental Life Grows Up on the Ruins (1945). Luego se unió al Partido Comunista y comenzó a filmar documentales cortos de motivación política. Como parte de este trabajo, llegó a Krátký film Praha en 1947, donde conoció a Elmar Klos. Poco después, regresó a Bratislava para realizar su primer largometraje, Katka (1950), basado en un guión de Vratislav Blažek, sobre una joven que se va de las casas de sus padres a la ciudad para trabajar en una fábrica de medias. Hicieron su primera película en 1952 bajo el nombre Secuestro. El segundo film llega en 1955 bajo el nombre de Música en Marte. Luego llegaron films como Allí en el final y Tres deseos, una sátira cautelosa sobre aspectos de la vida cotidiana, indignó a las autoridades y fue archivado hasta 1963. Los estudios suspendieron a ambos directores por dos años. Sin embargo, su membresía en el Partido Comunista los protegió de un destino peor, y Kadár pudo encontrar un refugio en el trabajo semipropagandista y técnicamente vanguardista para los primeros espectáculos multipantalla checoslovacos en el proyecto Linterna mágica. Luego llegaron La muerte se hace llamar Engelchen o El acusado, con la cual empiezan a hacer conocidos, ya que logran el premio a mejor película en el Festival Internacional de Karlovy Vary de 1964. 



En 1965 logran el Oscar a Mejor película extranjera gracias a su obra más renombrada: La tienda de la Calle Mayor, donde además tuvo nominaciones en Cannes y la actriz Ida Kaminska fue nominada al Oscar y al Globo de Oro. En 1969 luego de la Primavera de Praga, Kadár se exilió en Estados Unidos, dejando un último film juntos: Un deseo llamado Anada.  Cuando dirigían, Kadár se ocupaba más de los actores mientras Klos se ocupaba del arte, la música y la edición de la película. El mismo Klos describió la colaboración: "Solo dos jugadores se unieron y se complementaron en lo que podían hacer, pero también en lo que no podían. Saben cuándo pueden confiar en su pareja y cuándo tienen que apoyarlo". Klos fue expulsado de la FADU, donde fue profesor de la mayoría de los jóvenes de la Nueva Ola y sólo dirigió dos films más. Kadár se quedó en América donde filmó la poco conocida The Angel Levine y en 1975 filma en Canadá Mentiras que mi padre me contó, con la que logra el Globo de Oro a mejor película extranjera. Luego llegaron dos trabajos para la tv titulados The Other Side of Hell y Freedom Road, con Muhammad Alí como protagonista. Ján Kadár falleció a los 61 años el 1 de junio de 1979, mientras que Elmar Klos falleció el 31 de julio de 1993.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Obchod na Korze (The Shop on Main Street)

Año: 1965

Duración: 121 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Ján Kadár, Elmar Klos

Guión: Ladilsav Grossman, Ján Kadár, Elmar Klos. Historia: Ladilsav Grossman

Música: Zdenek Liska

Fotografía: Vladimir Novotny

Reparto: Josef Kroner, Frantisek Zvarik, Ida Kaminska, Hana Slivkova, Martin Holly, Helena Zvarikova, Martin Gregory, Adam Matejka

 

PELÍCULA COMPLETA 

martes, 7 de junio de 2022

HAPPY END - STASTNY KONEC DE OLDRICH LIPSKÝ

PROGRAMA 369 (20-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Un hombre se casa con una mujer, y ésta le es infiel. El hombre, por venganza, la asesina, siendo condenado a muerte... Aclamada película checa por su innovador sistema narrativo: todo el film está rodado al revés, comenzando por final y terminando con el principio, e incluso los diálogos están pronunciados a la inversa. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

El tiro se oyó de lejos pero nadie sintió el final. ¿Quién fue? Preguntó un vecino. El policía, se escuchó por detrás. Todos tienen diferentes versiones, según desde donde están. Un perito por lo pronto fue el que empezó a anotar. Y a medida que avanzaba, retrocedía más. ¿Cómo puedo seguir esto, si acabo de comenzar? Y si voy retrocediendo, cambia el sospechoso inicial. Esto es lo que pasa, cuando alguien empieza a tirar. Todos dicen él, primero, para nada confirmar. A la hora de rebobinar, es necesario encontrar, cuál es el final y el principio, para las teorías desandar. Difícil imaginar, que todo siga su cauce, si al revés y al derecho, todo termina por cambiar. 



Y si empezamos por el fin y el muerto dispara primero, ya no habrá sospechosos y pedirán libertad. La historia quedará escrita, pero leída al revés, y quizás con un culpable, divagando en la ciudad. Las palabras se acurrucan, escondiéndose de la verdad. Los testigos mientras tanto, se ocultan al despertar. Sólo fue un leve disparo, que nadie dice escuchar. Pero entre sombras camina, el verdadero rufián. Si editamos una parte, la historia al fin cambiará. Y la verdad revelada, modificará el guión. De gente muy sospechosa e inocentes sin igual, en el que nadie es culpable, sólo el muerto sin parlar. La historia quedará incierta, con un final feliz ajeno, que nadie recordará.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES PARA HAPPY END

 


Como bien ya sabemos, son pocas las buenas noticias con las que nos topamos en este pasillo de la existencia. La muerte susurra su triunfo en cada coma que escribimos, en todos los puntos finales que evitan con valentía y cierta elegancia ser seguidos por los otros dos suspensivos. Nuestros amigos olvidaron sus promesas y corrieron lejos del ardiente sol de la aventura para refugiarse bajo la acogedora sombra de la certeza. Mataron en su traición a la sorpresa sometiendo su alma a la dictadura de una agenda y apagaron todos los colores del paisaje eligiendo transitar el recto camino asfaltado de la experiencia. Sentenciaron todo el sabor de sus noches, los salvajes aullidos del bosque, la vasta poesía toda, por aplicar a un sistema que los detesta y los expulsa. Porque el juego que ahora si juegan es pertenecer, bajo cualquier costo, a ese lugar donde no hay nada. Ser partes de aquella frivolidad desesperante. Salvarse en el refugio de los elegidos por nadie. Que desolador y angustiante es trabajar para un sistema sin dueño, manejado por las manos invisibles de un poder que opera de la mejor de las maneras posible: sin ser visto. La pelota aquella que Dylan Thomas había arrojado cuando jugaba en el parque, ahora sí ha tocado el suelo. Llega el momento, entonces, en que en la oscuridad más desahuciada de la noche nos damos cuenta que siempre estuvimos solos. Que caminamos por calles desiertas guiados por el eco de una fiesta que ya ha terminado. Caminamos pateando el papel picado sucio del piso, salpicándonos con los charcos de nuestras propias ausencias. 



El universo, queridos amigos, tiende al olvido. Todas las historias que contamos, hasta la nuestra propia, tienden al olvido. Todos nuestros gestos, nuestros errores, incluso las pequeñas heroicas rebeliones serán olvidadas en no mucho tiempo. Las buenas noticias escasean y el amor sin dudas es una de ellas. Inventamos el amor para engañar a la muerte. Lo inventamos aun a sabiendas que su destino es siempre trágico y solitario. Lo inventamos tal vez para recordarlo. La muerte es siempre el olvido. La memoria es la vida, no somos mucho más que nuestra memoria. En ella claro se construye necesariamente nuestra identidad. Ya hemos dicho hasta el hartazgo, desde este mismo micrófono, que construimos identidad sobre la centralización narrativa de experiencias pasadas, pero también sobre la narración especulativa de lo que se continuará siendo. Somos a fuerza de repetición, somos por memoria de lo que fuimos. Si yo pudiera como ayer querer sin presentir, es posible que a tus ojos que me gritan tu cariño los cerrara con mis besos, sin pensar que eran como esos otros ojos, los perversos, los que hundieron mi vivir, escribió Discépolo alguna vez. Si yo pudiera como ayer querer sin presentir. Si yo pudiera besar con la ingenuidad de aquella primera vez, con aquella frescura. Pero allí esta la muerte esperándome en la despedida, allí está el desengaño, el hastío, la finitud de los seres y sus pasiones, allí está la sumisión del deseo. La domesticación profunda del hedonismo y de todas las fantasías. Aquella fe en la esperanza, en el amor, vamos, se ha ido y esa es claro, otra mala noticia. Lo que queda, entonces, es olvidar el recuerdo, que es negar de alguna manera el saber. Lo que queda es morir un poco. 



Alberto Camus dice que aquel absurdo en el que estamos siendo nace en la forzada búsqueda de una estabilidad, de una continuidad. Si la existencia es una inestabilidad insoportable, ¿para que forzar la linealidad de los hechos? La pelea por la verdad es siempre una pelea por el sentido. Pero si la verdad es una construcción elaborada por la invisible mano del poder, entonces el sentido también lo es. Happy End del director Oldrich Lipský no escapa a este razonamiento. El film será moderno y atrevido. Disruptivo. Delirante. Deconstructivo. El director jugará con las herramientas cinematográficas, principalmente con el montaje y el guion, piezas fundamentales en la narración fílmica, logrando una obra artística completamente novedosa. Jugará con el absurdo en tono de comedia. Con la resignificación constante a la que la pantalla cinematográfica nos tiene acostumbrados. No habrá grandes puestas de cámaras, ni tampoco una fotografía destacada. No habrá actuaciones inolvidables ni diálogos de hierro. Lo que si habrá será una gran idea asentada en la lectura cómica de una tragedia. Invertir los registros, cambiar el punto de vista, alterar el sentido es lo que se plantea el director en este experimento llamado Happy End. La película narrará la trágica historia de un femicidio y la muerte en la guillotina de su ejecutor. El director logrará mostrar que el poder ejercido sin titubeos sobre la relectura de un hecho, puede cambiar el sentido mismo de una historia aun cuando esta sea la más oscura de las tragedias. Nos convocará a ser espectadores de un trabajo audaz y desafiante y descubriremos la inteligencia escondida en cada sonrisa robada. Nos sorprenderemos con la sutileza hilvanada en el delirio generado por los diálogos invertidos y todo aquello nos ayudará a huir, aunque sea por unos instantes de la muerte. Eso sin dudas, será otra buena noticia.

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones



UNIVERSO LIPSKÝ

 


Nació en Bohemia el 4 de julio de 1924. Su padre dirigía un teatro de aficionados y el joven Oldrich desde chico se interesó por el teatro, el cine y el circo. En 1943, luego de haber sido deportado, regresa y junto a su hermano mayor Lubomir y otros socios crean la compañía de teatro Comedia Joven. A su vez, empezaría a aparecer como actor en algunas películas. Luego de la guerra, la compañía fue a actuar a Praga, y el éxito animó a Lipský a fundar otra allí, Divadle satiry (Teatro de la Sátira), con la que seguiría actuando y de la que más tarde sería director artístico. En esa etapa, comenzó a estudiar filosofía en la Universidad Carolina, que había vuelto a abrirse después de estar cerrada cinco años y medio durante la estancia de las fuerzas de ocupación. Tras encargarse de la dirección en varios teatros de Praga, empezó a trabajar en los Estudios Barrandov. Allí, al principio fue ayudante de guión, después ayudante de dirección y, ya en 1954, director. Se estrenó como tal con Cirkus bude! (¡El circo dará sesión!), que no fue bien acogida por la crítica pero fue un éxito entre el público y orientaría a Lipský como director de comedia de ahí en adelante. Tras el escaso éxito de sus dos películas siguientes, dejó los estudios de cine y se fue unos años con el circo nacional, en el que se harían trabajos mixtos de artes circenses tradicionales, proyecciones y efectos de linterna mágica. Durante las giras por Japón, la India y Birmania, Lipský rodaría cortometrajes documentales y, también de carácter documental, material sobre las mismas giras que se vería después en su película Cirkus jede! (¡Llega el circo!, 1960). Más adelante, tras algunas películas más y llegó el éxito de su western rojo Joe Cola-Loca (Limonádový Joe aneb Konská opera, 1964), la historia de un pistolero abstemio que solo toma Limonada Joe y llega a un pueblo repleto de hombres que toman whisky y un padre evangelista le pide que los ayude a dejar el alcohol. Ganó la Concha de Plata en San Sebastián. 



Luego llega su gran éxito Happy End y en 1970 filma dos películas: una sátira sobre los films de Humphrey Bogart titulada Cuatros asesinatos son suficientes, querida y la distópica: Yo maté a Albert Einstein, caballeros, sobre una accidente nuclear futuro que hace que todas las mujeres tengan barba,  idean una máquina que viaje en el tiempo para matar a Einstein antes que realice su Teoría de la relatividad. Durante los ´70 y los ´80 siguió dirigiendo, donde se destacaron los films circenses como Seis osos locos y un payaso o Circus in the Circus. Otras películas de esa época fueron Jachyme, tiralo a la máquina, Marecka, dame un bolígrafo o Adela aún no ha cenado. Sobre el final hizo el film infantil Que vivan los fantasmas y la adaptación de una novela de Julio Verne a la que tituló El misterioso castillo en los Cárpatos. Su último film fue Tres veteranos, donde cuenta las peripecias de tres veteranos de guerra que se ven envueltos en todo tipo de líos derivados de la posesión de unos objetos mágicos entregados por unos duendes. Estaba filmando El gran robo del cine, cuando en 1986 lo sorprendió la muerte el 19 de octubre en Praga, el film fue terminado por Zdeněk Podskalský. Sigue siendo considerado uno de los más grandes del cine checo. Su hijo se transformó en montajista y su nieto es el actor Tomas Lipsky.      

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Stastny konec (Happy End)

Año: 1967

Duración: 71 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Oldrich Lipský

Guion: Oldrich Lipský

Música: Vlastimil Hála

Fotografía: Vladimir Novotny (B&W)

Reparto: Vladimir Mensik, Jaroslava Obermajerová, Josef Abrhám, Bohus Záhorský, Stella Zázvorková

 

PELÍCULA COMPLETA

jueves, 19 de mayo de 2022

EL VALLE DE LAS ABEJAS - UDOLI VCEL DE FRANTISEK VLÁCIL

PROGRAMA 368 (13-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Región báltica de Prusia, Plena Edad Media. Ondrej (Petr Cepek) es un joven amante de las abejas, al que le es presentada la nueva esposa de su padre, el señor de Vlkov (Zdenek Kryzánek), una chica que tiene prácticamente su edad y a la que regala un cesto lleno de pétalos que debajo esconde murciélagos. Tal acción hará que su progenitor cargue violentamente contra él, estando a punto de arrebatarle la vida. Arrepentido por su crueldad, el señor de Vlkov prometerá ante la imagen de una virgen consagrar la vida de su hijo a Dios si finalmente no fallece. Es por ello que Ondrej acabará entrando en la orden de los Caballeros de la Cruz, en la que un cruzado llamado Armin (Jan Kacer) se ocupará de su educación. El conflicto entre razón y fe, la ausencia de Dios y la mentalidad pagana fue el eje argumental de una de las películas más recordadas de Frantisek Vlácil. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Aceptar la idea de dios es aceptar transitar por la asfaltada avenida de la esperanza. Borges dice que lo venidero nunca se anima a ser presente del todo sin antes ensayarse y que ese ensayo es la esperanza. Remata el escritor y poeta diciendo ¡Bendita seas, esperanza, memoria del futuro, olorcito de lo por venir, palote de dios! Aceptar la idea de dios es llenar de sentido este manojo de rituales absurdos a los que llamamos vida. Dios, aquel absoluto farmacológico, aquel dispositivo previo y heredado, tesoro de todos los tesoros, oro verdadero de enceguecedor brillo, realidad realmente real. Dios, prisionero en la frialdad de tu reino inhabitable oculto en aquella nada que separa al significado del significante. ¿Cómo no sucumbir ante la belleza infinita de tu idea? ¿Cómo no querer llenar de esperanza aquel espejismo inalcanzable que es el futuro? ¿Cómo no arrodillarnos sobre cualquier tierra y elevar con devoción nuestras manos hacia tu cielo y decirte con demencia que estamos cagados de miedo? Decirte también que la incoherencia del mundo nos supera cada día, cada instante. 



Que el hermano, aquel sujeto de la otra mejilla, aquel otro construido también a tu imagen y semejanza, se ha convertido en un bastardo que atenta ponzoñosamente contra todos nuestros intereses. ¿Cómo no desear pedirte clemencia, asfixiados en la culpa, por aquella tentación insaciable que hierve nuestra sangre, por el fuego sabroso que camina a nuestro lado inventando la noche, prometiendo tormentas ardientes sobre el océano de la existencia? ¿Cómo no confesarte con desasosiego que nuestra vida transita entre un cúmulo de malas noticias, que lo efímero nos sonríe inadvertidamente sin que podamos siquiera retener unos instantes la dulzura de su sabor en nuestras bocas, que todo duele y desengaña y que reparamos hace tiempo en que lo único verdadero es aquella boca famélica que nos devorara al final del camino, cuando nos llegue implacable la nada? Ay dios mío, como me gustaría que existieras… Si yo pudiera, como ayer, vivir sin presentir, pero el gran robo ya fue perpetuado. No hay libertad posible ni tampoco mañana. ¿Cómo no hacerte pagar por la crueldad de tu travesura?     

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EL VALLE DE LAS ABEJAS



¿Cuál es la trampa en este episodio finito de nuestra existencia a la que llamamos vida? Como pensaría Arthur Schopenhauer, la trampa es la vida misma. Allí aparecerán esos males de los que no podremos escapar nunca: el dolor del nacimiento, la enfermedad, la vejez y la muerte, que acompañan a cualquier individuo. A lo que el filósofo alemán agrega «toda vida humana fluye entre el querer y el conseguir», y el deseo, en cualquiera de sus formas, siempre encierra dolor: pues «sea cual sea la naturaleza y la dicha que le hayan tocado a uno al margen de lo que uno sea y posea, no le cabe librarse del dolor consustancial a la vida», como cita el profesor de Filosofía, Carlos Javier González Serrano. Entonces si desear duele, ¿será una venganza de Dios? ¿Y si cuando matamos a Dios, como dijo hace muchos años Nietzche, logramos pensar por nosotros mismos? ¿Y si en ese devenir de falta de moral encontramos que ese camino de placeres y deseos no era quizás lo que veníamos relegando desde hace siglos? De qué moral nos van a venir a hablar esos inquisidores que arrebataron vidas en nombre del Señor. Que trajeron sus creencias y desterraron culturas de cientos de años. Desear duele, claro que sí. Amar también. “Detrás de cada cosa hermosa, hay algún tipo de dolor  nos dijo alguna vez el sabio Bob Dylan. Pero siempre buscaremos que la solución sea el amor. El amor siempre salva. El amor como nuestra bandera de fe. Y como camino interno para conocernos a nosotros mismos. A saber quienes somos, que sentimos, que deseamos, que nos duele. Y que la pureza del alma nos eleve a nuestro propio cielo o nos deposite en nuestro propio infierno, donde seguramente brindaremos con muchos al llegar... 



Así lo entendían esos jóvenes que por los años ´60 revolucionaron un cine que iba a culminar con la famosa Primavera de Praga. Uno de ellos era Frantisek Vlácil, otro de los miembros de la novedosa Nueva Ola Checoslovaca... Si la semana pasada decíamos que la genial Vera Chytilová nos interpelaba desde sus films con sus críticas al sistema burgués y a la sociedad en general, Vlácil va a atacar por el lado de la fe, de Dios y del ser humano y su pensamiento interior. Con una clara influencia de directores europeos como Ingmar Bergman o Andrei Tarkovski, el director checoslovaco nos presenta en El valle de las abejas un cuestionamiento casi freudiano a la psiquis de los protagonistas y sus vaivenes emocionales. El film arrancará con unas abejas en un panal y ya notaremos un trabajado diseño de sonido que aparecerá en un primer plano desde el inicio. Además del sonar de las abejas, se escucharán cantos gregorianos de fondo en varios pasajes del film y todo el trabajo de la banda sonora será maravilloso. La película estará basada en una historia de Vladimír Körner, que a su vez participó como co-guionista. La historia se centra en la Edad Media y sigue la vida de Ondrej, a quien su padre casi le quita la vida durante su casamiento con una joven de la edad de su hijo y luego, como castigo, le promete a la Vírgen consagrar la vida del propio Ondrej a Dios si se salva. Así, el joven es enviado a la Orden de los Caballeros de la Cruz. La película trabajará una fotografía en blanco y negro que nos hará recordar a los cineastas mencionados anteriormente. Destacará además de la gama de grises y los juegos de sombras, la simetría que se verá en cada plano y cada encuadre a lo largo de casi todo el film. También sumará al estilo visual la ambientación natural del lugar, desde bosques y ríos a enormes castillos medievales perdidos en un paraje solitario. 



El guión contará con los clásicos tres actos aristotélicos y se servirá de una elipsis en el comienzo del metraje. Luego de ese lapsus temporal, nos adentraremos en la orden a la que fue enviado, Ondrej, quien conocerá a Armin, un hermano cruzado que sería el encargado de educar al joven. Allí entonces se distinguirán dos inclinaciones que se transformarán en opuestas. Ondrej será la idea de deseo y libertad. Armin, por el contrario, será la razón y la fe. Serán lo pagano y lo cristiano. Habrá en Armin una represión escondida jamás cristalizada. Será el quien lleve el peso de un alma aturdida por sus peleas internas. Ondrej internamente tendrá sólo un objetivo: encontrar una libertad traducida en cosas simples como volver a su casa, tener una mujer o cazar animales. Armin verá esas ideas como una ofensa a Dios y a la mujer como el camino al pecado y la tentación, en una idea bien cristiana. Y su objetivo será mantener a su alumno bajo el ala de Dios como sea. La vuelta de Ondrej al pueblo y su casamiento con Lenora, la viuda de su padre, terminarán de nublar la visión de su maestro, quien sólo encontrará en la palabra castigo su recompensa. Y para su fe, todos serán paganos. Seremos nosotros los pecadores culpables de todos los males que nos rodean. Serán nuestras almas paganas las que van cambiando de cuerpo en cuerpo creando así nuevas historias. Seremos los encargados de llenarnos de dolores pero también de deseos. Y de volver a gritar bien fuerte. Y si nuestros gritos de libertad son paganos, bienvenidos a ese mundo entonces, al fin y al cabo, bien sabemos que No es Dios todo lo que reluce...

                                                                                                     

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO VLACIL


       

Frantisek Vlácil nació el 19 de febrero de 1924 en Cesky Tesin, Checoslovaquia. Pasó la infancia en el norte de Moravia. En breve estudió la Academia de Artes, Arquitectura y Diseño en Praga, pero se cambió a la facultad de Artes de la Universidad de Masaryk. Terminó sus estudios en 1951. Se interesó por el cine durante sus estudios y trabajó como guionista en el estudio de cine de dibujos animados y marionetas de Brno. Más tarde pasó al recién formado Estudio de Cine Popular Científico y Educativo. Realizó 4 cortometrajes documentales en estudio. Vláčil trabajó en un estudio de cine militar checoslovaco durante su servicio militar obligatorio. Estuvo en el ejército de 1951 a 1958. Se reunió con el director de fotografía Jan Čuřík, con quien colaboró frecuentemente durante su carrera. También conoció a otro director, Karel Kachyňa. Los cortometrajes de Vláčil realizados en el estudio militar eran en su mayoría instructivos y propagandísticos. Su primera película fue un corto Vzpomínka de 1953 que conmemoraba al difunto presidente comunista Klement Gottwald. Otro de sus cortometrajes es un documental Posádka na štítě que trata sobre meteorólogos que trabajan en Lomnický štít. La película muestra el contraste entre un hombre y las montañas. Vláčil también participó en la realización de películas de otros directores. Su último cortometraje militar fue una película instructiva y motivacional llamada Sebeobrana. También hizo un cortometraje Nubes de cristal, que se considera su mejor creación mientras estuvo en el ejército. Es la única película que hizo Vláčil en el ejército y no estuvo determinada por la política o el género. Nubes de cristal ganó un premio en el Festival de Cine Documental y Cortometraje de Venecia. Vláčil dejó el ejército en 1958. Luego empezó su carrera fuera del ejército y a diferencia de los directores salidos de la escuela de cine checo (FUMA), no tuvo tanta repercusión y no era considerado parte de la “Nueva Ola”. Su primer largo fue Holubice, donde sigue a una paloma mensajera tratando de completar el viaje de regreso hacia su dueña en Europa y el efecto que el cuidado de la paloma tiene sobre un artista, un niño enfermo, y una chica joven (la dueña de la paloma). Considerada por los críticos, una obra imprescindible del cine checo. Luego Vlácil se dedicó a filmar películas ambientadas en la edad Media. En 1962 dirige La trampa del Diablo, la historia de un nuevo párroco que busca una oveja negra en su nueva aldea. En 1967 llega lo que para muchos es su obra maestra: Markheta Lazarova, que trata sobre la rivalidad entre dos clanes familiares de hidalgos pobres. 



Basada en la novela homónima de Vladislav Vancura, escritor checo del siglo XX, fue reconocida como la mejor película checa de todos los tiempos por los críticos de su país en el año 1998. Un año después sigue con El Valle de las abejas y en 1970 dirige Adelheid, en este caso, ambientada luego de la Segunda Guerra Mundial, una historia de amor entre dos personas de diferente etnia. Durante la era de la Normalización, a Vláčil no se le permitió hacer largometrajes y tuvo que dejar el Estudio Barrandov. Realizó algunos cortometrajes como La Praga del Art Nouveau o Sirius. Se le permitió hacer otro largometraje en 1976, fue un drama Smoke on the Potato Fields. Su siguiente película, el thriller Shadows of a Hot Summer, ganó un Globo de Cristal. En 1980 dirige Concierto para el final del verano, película biográfica acerca del compositor Antonín Dvorák. Le siguieron otras películas importantes, Snake's Venom , Shades of Fern y Magician . Estas fueron sus últimas películas antes de retirarse. Después de la caída del muro de Berlín, Vláčil recibió varios premios. Ganó el León checo por su trabajo de por vida y su contribución extraordinaria al cine checo y se convirtió en presidente de la Academia Checa de Cine y Televisión. En 1997, Vláčil se rompió la pierna izquierda y fue hospitalizado. Fue operado pero su operación no tuvo éxito y tuvo que ser reoperado. La segunda operación fue un éxito y se le permitió salir del hospital. Solo estuvo un día en casa cuando cayó inconsciente debido a una arritmia cardíaca. Nunca se recuperó y murió el 27 de enero de 1999.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Údolí vcel (The Valley of the Bees)

Año: 1968

Duración: 97 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Frantisek Vlácil

Guión: Frantisek Vlácil, Vladimír Körner. Historia: Vladimír Körner

Música: Zdenek Liska

Fotografía: Frantisek Uldrich (B&W)

Reparto: Petr Cepek, Jan Kacer, Vera Galatíková, Zdenek Kryzánek, Miroslav Machácek, Josef Somr, Václav Kotva, Jana Hlavácková

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 11 de mayo de 2022

LOCAS MARGARITAS (SEDMIKRÁSKY) DE VERA CHYTILOVÁ

PROGRAMA 367 (06-05-2022)

 

SINOPSIS

 

Dos chicas jóvenes concluyen, mientras toman el sol en bikini, que "si en este mundo todo está corrompido, estaremos corrompidas nosotras también". Así se activa el mecanismo que pone en marcha la película: una tras otra, se irán produciendo escenas inconexas en las cuáles las dos protagonistas juegan a ser malas con su entorno. Engañan a hombres maduros para comer gratuitamente, escriben y dibujan en las paredes de su casa, improvisan un baile en un cabaret para boicotear el número que está en escena, engullen y despedazan los manjares de un banquete preparado para otros. Una película que rompe toda linealidad narrativa empleando la técnica del collage, tanto a nivel visual como auditivo. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Venimos a este mundo con todo ideado. Cualquier atisbo de revolución intentará ser destruida. Romper con lo establecido o saltearse las normas, será en definitiva, una patada en el culo a ciertos sectores. “Estamos aquí para desaprender las enseñanzas de la iglesia, del estado y de nuestro sistema educativo. Estamos aquí para beber cerveza. Estamos aquí para matar en la guerra” vomitaba nuestro amado Charles Bukowski desde su vieja máquina de escribir. Siempre con su razón a cuestas. Será ahí donde nos sentiremos más cómodos. Poniendo en duda todo. Pegando volantazos de un lado a otro. Seremos acusados de locos y a ellos les diremos, parafraseando a Charles, que vida verdaderamente horrible deben tener... 



Si nosotros somos los locos, que quedará para los cuerdos que hacen las guerras... Para ellos, déjennos con nuestra locura toda la vida. Sigamos pintando paredes y transformarnos en almas libres divagando por la ciudad. Que esas flores crezcan para cambiar el pasado. El arte es una buena manera para romper con todo. Y habrá que ver quien resistirá cuando éste ataque, como diría Luis Alberto. Alcemos las manos con nuestros pañuelos en alto. Cortemos los vestidos para que se rasguen las vestiduras. Pisoteemos el banquete con nuestras botas llenas de barro. Y riámonos sin concesiones. Escribamos nuestra propia constitución, para que al fin y al cabo, veamos como crecen aquellas locas margaritas.

                                               

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LOCAS MARGARITAS


 

Alguna vez en este mismo espacio reparamos sobre aquel pensamiento de Federico que se refería a la verdad definiéndola como un ejército de metáforas en permanente estado de combate. La verdad entonces es un triunfo, y ese triunfo es siempre político. Sobre un mismo campo de batalla habrá un vencedor y un vencido, lo verdadero y lo falso será una convención estipulada, demarcada y ordenada por el poder. Aquella pelea por el sentido será sostenida a través de un lenguaje que organizara los medios para comunicar lo real. Queridos oyentes, se les comunica que a partir de este momento la permanencia del sentido ante lo real queda bajo exclusiva responsabilidad del poder triunfante. Allí estará la farsa escrita sobre la que se montará esta obra llamada existencia. Allí lo absurdo forzará su sentido, allí habrá pacto, valoraciones y morales. Allí nos enseñaran a mirar, a pensar y hasta a rebelarnos. Allí escribiremos nuestra historia, criaremos a nuestros hijos y ahí también estarán definidos nuestros márgenes. Así como Platón argumentaba que salir de la cueva era entrar en otra cueva, en ese mismo sentido podemos decir que el exterior del poder es también el poder. El afuera también es el adentro. Lo malo, lo falso, es sostenido desde un equilibrio delicadamente diseñado por el bien triunfante. El bien necesita oponerse por esencia y para reafirmarse, es por eso que jamás vence definitivamente al mal. Si lo hiciera sería el final de toda ética. La significación entonces de lo real, de lo verdadero es política y sostenida desde la palabra. Aquella palabra resultante de un triunfo político es entonces, el poder real. Como nada existe fuera del texto, podemos concluir que el poder instala lo real, lo ordena, lo significa, lo limita y por lo tanto, produce individuos. Se inscribe en nuestros cuerpos, interviniéndolos y operándolos. Normalizándolos, o sea, imprimiéndoles una norma. De este modo podemos entender que la libertad no es libre. 



La libertad es el resultado de una construcción producida por el propio poder establecido, el cual imprime, admite e impide sus determinadas formas y relaciones. El amigo Gilles Deleuze escribió en el año 1990 un texto lúcido e incisivo llamado Post Scriptum: sobre la Sociedades de control. En él, el autor distingue al poder operando de tres maneras diferentes dentro de la historia de la humanidad. Estas tres etapas, dirá el filósofo, generan tres tipos diferentes de organizaciones respecto a la sociedad. Distinguirá así a la Sociedad de Soberanía, cuyo objetivo es intervenir sobre la producción por ejemplo desde el cobro de impuestos, trabajar sobre las leyes y las prohibiciones, decidir la muerte más que administrar la vida. Nombrará luego a la Sociedad disciplinaria, la cual produce individuos y administra el espacio tiempo con el objetivo de optimizar la producción. Aquí el poder operará como un molde que actuará sobre el sujeto normalizándolo. La fábrica hará del individuo un cuerpo, una masa susceptible de ser vigilada y guiada. El concepto del todos y cada uno, la masa y a su vez la individualización de sus partes. Finalmente hablará de la Sociedad de control marcando la diferencia al argumentar que si la fábrica era el cuerpo, entonces el alma es la empresa. La fábrica operará con la masa, la empresa con rivalidades entre los individuos a modo de competencia. Agregará también que atraviesa al individuo dividiéndolo interiormente, generando competitividad no solo con el otro sino también consigo mismo. Se impone de esta manera una modulación del salario a través de premios e incentivos. 



El sujeto, en este tipo de organización, ya no será solamente concebido como individuo / masa sino como dividual, divisible y la masa no como cuerpo sino como indicadores, mercado, paquete de clientes, conjunto de información, big data. El instrumento de control social entonces será el marketing. Estas tres formas de ejercicio del poder, de operación sobre las sociedades, no se cancelarán, sino que fluctuarán, se disfrazarán y se pensarán de modos distintos y variantes sin la necesidad de eliminarse entre sí. El film Las pervertidas, también llamado las Locas Margaritas, de la directora Vera Chytilová es claramente una película sobre el poder. El desarrollo de su trama manejará como pseudo premisa tácita el entramado del poder sobre los cuerpos, las realidades y la normalidad dentro de una sociedad en transición. La estructura narrativa romperá su linealidad generando situaciones inconexas, no espacios creados a través del uso de la técnica de collage de texturas diferentes. Habrá un trabajo delicado sobre el sonido que ayudará a resignificar la metáfora generada por la imagen. El metraje se centrará en la exposición de un concepto más que en el desarrollo dosificado de un relato dispuesto a narrar una historia. Aun así, descubriremos un conflicto que crecerá a saltos lo cual no afectará al devenir narrativo gracias al marco creado desde su planteo estético. La fotografía trabajará la simetría, los opuestos, la fotogenia de los cuerpos. Habrá una intencionalidad clara en la utilización del movimiento interno del cuadro trabajado a través de los planos fijos. 



Las actuaciones tendrán ciertas características propias del teatro del absurdo ya que encontraremos elementos repetitivos e inconexos, se trabajará temas como la soledad, la falta de comunicación y la desolación. Ciertas acciones carecerán de sentido evidente y no serán el resultado lógico de una reacción frente a un estímulo particular. Se evidenciará durante el desarrollo de toda la cinta el choque de dos modelos opuestos e incongruentes. Aparecerá lo nuevo y lo inocente representado por la juventud siendo corrompida por un estado antiguo y conservador. Veremos al individuo siendo dividido en sí mismo generando dos personajes distintos con el mismo nombre, invisibilidades a través de la masa. La vanguardia luchando por una ruptura crítica sobre los cimientos mismos de una sociedad adormecida por el sometimiento a unos valores en decadencia. Ese será el concepto. Hace algunos años Carlos Solari en el marco de tal vez la única conferencia de prensa dada en su vida, dijo lo siguiente: Nos preguntan por qué no damos reportajes… lo que sucede es que los que integramos esta banda ya tenemos la edad suficiente para entender que en vez de bajarles línea a los chicos hay que escucharlos porque en sus nervios hay mucha más información del futuro que la que tipos de nuestra edad pueden tener para aconsejarlos. Esa será la metáfora.         

 

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO CHYTILOVÁ


 

Chytilová nació en Ostrava, Checoslovaquia , el 2 de febrero de 1929. Tuvo una estricta educación católica , lo que luego influiría en muchas de las cuestiones morales que presenta en sus películas. Mientras asistía a la universidad, Chytilová inicialmente estudió filosofía y arquitectura pero luego abandonaría ambas carreras. Más adelante trabajó como dibujante, modelo de moda y retocadora de fotografías. Interesada por el cine, entró a los veinticuatro años en los estudios Barrandov, y allí trabajó como claquetera, script girl, ayudante de dirección y asistente de rodaje. En 1957 entró en la facultad cinematográfica de Praga, la renombrada FAMU. En 1961 debutó como realizadora con El techo, un mediometraje con elementos autobiográficos, y un año después hizo otro mediometraje, Una bolsa de pulgas, sobre muchachas en una fábrica textil. En 1963 debutó en el largo con Hablando de otra cosa, que entrelazaba la peripecia de dos mujeres (una campeona de gimnasia artística y una burguesa con problemas en su matrimonio) mediante un estilo que podía compararse con el documental por su aproximación a las conductas femeninas, y del que se desprenden acentos de frustración y desencanto. 



Ese film fue uno de los primeros ejemplos representativos del cine de la Primavera de Praga, un intento de renovación artística enmarcado en el contexto de las reformas aperturistas en el plano político encabezadas por Aleksander Dubcek. Como en otros países no solamente socialistas, a comienzos de los años sesenta una nueva generación de cineastas comenzó a hacer oír una voz que implicaba varias rupturas con el pasado inmediato. La experiencia de la guerra, decisiva en el cine de la generación anterior, resulta mucho más lejana para estos cineastas jóvenes formados bajo el socialismo, y que comienzan a dirigir su interés sobre el entorno inmediato y no sobre lo que ocurrió veinte años antes. Chytilová se empieza a hacer conocida por su película Locas margaritas de 1966, que en su momento, fue muy controvertida. El film es conocido por sus personajes antipáticos, la falta de una narrativa continua y un estilo visual abrupto. Chytilová afirma que estructuró Locas margaritas para "restringir el sentimiento de participación [del espectador] y llevarlo a la comprensión de la idea o filosofía subyacente". La película fue prohibida en Checoslovaquia desde su estreno inicial en 1966 hasta 1967 debido a sus representaciones e imágenes de desperdicio de alimentos, pero en 1966 la película ganó el Gran Premio en el Festival de Cine de Bérgamo en Italia. La película cimentó la carrera de Chytilová tanto a nivel nacional como internacional. Luego, el gobierno hizo que a Chytilová le resultara muy difícil encontrar trabajo en Checoslovaquia, aunque nunca fue clasificada oficialmente como directora de la 'lista negra'. Su próxima película fue Fruit of Paradise en 1969, fue la última antes de la invasión de la Unión Soviética de 1968. 



Después de la invasión a Chytilová le resultó prácticamente imposible encontrar trabajo y recurrió a la dirección de comerciales bajo el nombre de su esposo, Jaroslav Kučera. En 1976, debido a la baja asistencia al cine, el gobierno se acercó a Chytilová para que comenzara a dirigir películas a través de una de las productoras estatales, Short Film Studios . Al mismo tiempo, Estados Unidos estaba organizando un Festival de Cine del 'Año de la Mujer' y se puso en contacto con Chytilová para obtener permiso para proyectar Locas Margaritas como su película de apertura. Chytilová informó al festival que las únicas copias no censuradas de la película se podían encontrar en París y Bruselas. También informó al festival que su gobierno no le permitiría asistir al festival, ni le permitirían dirigir películas. Luego, el festival comenzó a ejercer presión internacional sobre el gobierno checoslovaco al presentar una petición en nombre de Chytilová. De acuerdo con esta presión internacional, Chytilová escribió una carta directamente al presidente Gustáv Husák detallando su carrera y sus creencias personales en el socialismo. Debido al éxito de la presión internacional y al llamamiento personal de Chytilová al presidente Husak, Chytilová comenzó la producción de El juego de la manzana de 1976. Que luego se completó y se proyectó en el Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary , y ganó el Silver Hugo y el Festival Internacional de Cine de Chicago. Después del lanzamiento de El juego de la manzana, a Chytilová se le permitió continuar haciendo películas, pero el gobierno checoslovaco se enfrentó continuamente a controversias y una fuerte censura. 



Luego llegaron La calamidad (1979), Panelstory (1980) o El tardío amanecer de un fauno (1985), en los que había, sin embargo, márgenes cuestionadores y críticos considerables. En los ´80 llegaron film como Agujero de lobo, El bufón y la reina y Aquí un casco, allí una pezuña. En los ´90 filmó Mi gente de Praga me conoce, Herencia y Trampa, trampa, trampas. Sobre el final de su vida siguió filmando y en el nuevo siglo llegaron Despegue y caída, Expulsión del paraíso, Troya a través de los tiempos, La búsqueda de Ester, y su último film llamado Garantía de momentos placenteros. Falleció el 12 de marzo de 2014 a los 85 años, con un legado enorme. Chytilová se describió a sí misma como una fanática del control y "una tetera sobrecalentada que no puedes rechazar". La actitud "sobrecalentada" de Chytilová le dificultó conseguir trabajo dentro de la industria cinematográfica controlada por la Unión Soviética. Era conocida por criticar activamente a la Unión Soviética, afirmando que “Mi crítica está en el contexto de los principios morales que predicas, ¿no es así? Es necesaria una reflexión crítica”. Rutinariamente causaba estragos y "escenas histéricas" para intentar hacer películas que fueran leales a su visión, independientemente de la fuerte censura que se imponía de forma rutinaria.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Sedmikrásky (Daisies)

Año: 1966

Duración: 74 min.

País: Checoslovaquia

Dirección: Vera Chytilová

Guión: Vera Chytilová, Ester Krumbachová. Historia: Vera Chytilová, Pavel Jurácek

Música: Jirí Slitr, Jirí Sust

Fotografía: Jaroslav Kučera

Reparto: Jitka Cerhová, Ivana Karbanová, Marie Cesková, Julius Albert, Marcela Brezinová, Jan Klusák, Jirina Myskova

 

PELÍCULA COMPLETA