Ficción o realidad, esa es la cuestión. El mundo del cine conjuga personajes de todo tipo y color, cada semana nos ocuparemos de analizar diferentes obras del séptimo arte, con el fin de informarnos, debatir y recordar esas películas que nos hicieron reír, llorar, pensar, y sobre todo, sumergirnos en ese mundo apasionante. Todos los viernes de 20 a 21 hs, por FM Boedo, con la conducción de Lucas Itze, Marcelo De Nicola y Camila Dubinsky.
Queda un adiós dicho por
teléfono hace algunos años.
Quedan las noches de
risas y vinos, algún café y la cita de un libro.
Queda un aroma conocido
de mañana helada y también una caricia.
Queda mi guitarra, ahora
muda y el canto de un bosque.
Un murmullo de olas que
se acercan y luego se alejan, como nosotros mismos.
Y el sabor de un tango
que muerte en la agonía de sus ocho pasos.
Queda una larga mesa y
un mantel que aún baila sobre ella.
El humo de un cigarro que
nunca se acaba y aquella última luna que dibuja su sombra en la fría tristeza
de un almanaque.
Sentiremos como una
condena, el metálico sabor de comprender que el mundo ya no es el mismo.
Y que el mañana es
difícil sin el olvido.
Haremos algún día, una
tregua con aquel vacío y será para el viento tu nombre.
Y ya no habrá tiempo
entre tu recuerdo y el mío.
Canción elegida para la editorial
El tema con el que cierra el film
IMPRESIONES
SOBRE NO TE MUERAS SIN DECIRME A DONDE VAS
El cine se puede ver de
diferentes maneras. Para algunos es un arte, para otros es un momento de relax,
estarán los que lo ven por diversión y los que lo analizan desde diferentes
perspectivas, desde psicológicas hasta filosóficas. Y para muchos, sin dudas,
es el lugar donde podemos mostrar que algunos sueños, se hacen realidad. Desde
chicos imaginamos historias e intentamos concretar que muchos de esos sueños se
transformen en algo real. Y quien no tiene sueños, perderá las esperanzas, y
poco a poco, se le borrará la sonrisa. En este país, hermoso como pocos, nació
un creador de sueños que nos dejó un legado eterno. Hace poco, sus sueños se
esfumaron, y el cine quedó huérfano de pasión, de inteligencia y de talento.
Eliseo Subiela, para muchos, ha sido
el maestro. Alguien que soñó demasiado, y pudo transportar esos deseos a la
pantalla, para que los disfrutemos todos. Como intenta hacer Leopoldo, el
personaje interpretado por Darío Grandinetti,
en esa hermosa película titulada No te mueras sin decirme a dónde vas. Leopoldo, un inventor, desarrolla una
máquina capaz de grabar los sueños humanos, los reales, los que suceden
mientras uno duerme. Pese a estar casado, en uno de esos sueños conoce al amor
de su vida.
Ella se llama Rachel, y
un día, se la encuentra donde el proyecta los sueños, y perdone que nombre
tantas veces esa palabra, pero no hay otro sinónimo que tenga tanta importancia
como ella, pero volviendo del falso paréntesis, el lugar donde él trabaja es,
justamente, el cine. Allí se encontrarán cara a cara, hasta que en un momento,
Rachel, interpretada por Mariana Arias,
le asegura que es un espíritu, que falleció hace 110 años y que él, en verdad
no es Leopoldo, sino William, antiguo ayudante de Thomas Alva Edison, en una de sus tantas
reencarnaciones. A partir de ahí empieza la curva dramática del personaje, el
film seguirá su linealidad (con algún que otro flashback), y la fotografía será
una paleta de colores fuertes excepto en los sueños y los recuerdos, que serán
en blanco y negro y con una imagen un poco más difusa, como si fuese una vieja
película. El guion tendrá además sus momentos divertidos, generalmente gracias
a Carlitos, un robot que habla con
la voz de Carlos Gardel, creación de
Oscar, amigo de Leopoldo e interpretado por Oscar Martínez. La música, interpretada por ese talentoso que es Pedro Aznar, también le cae de maravilla al
film. Pero lo más destacado, son las preguntas que nos deja al terminar de
verla. Leopoldo, como todos nosotros, estos cobardes adoradores de sueños,
tiene miedo a morir.
Rachel está muerta, extraña algunas cosas tan simples como
un abrazo o tener deseos, pero al mismo tiempo no quiere volver a la vida, ya
que está segura que va a volver a perderlas. El director nos pone en la
disyuntiva, y a los personajes también, de la idea de la reencarnación. ¿Existe
la vida después de la muerte? ¿Cómo volveríamos? ¿Encontraríamos nuevamente a
nuestras almas gemelas? Muchas preguntas, ninguna respuesta. Rachel le dirá a
Leopoldo, si el universo fuera solo tu barrio, tu ciudad, tu país, tu
planeta... Si la vida se acabara en una caja de madera, si solo fuera esto que
conoces hasta aquí, estaríamos pensando en un Dios tan mediocre, tan
mezquino... Yo, por mi parte, creo que sí. Pero si por esas cuestiones
metafísicas o vaya a saber de qué tipo, esas cosas suceden, no sabría que
pensar. Porque si, buscaríamos la forma de hallar a esos que perdimos hace
tiempo, pero también tendríamos el miedo de volverlos a perder, en un círculo
infinito. Seguiremos soñando, porque como nos escupe el protagonista, sin
sueños no somos más que vísceras y miedos. Por eso, quizás elijamos
encontrarnos todos, Eliseo incluido, en esa eternidad donde vagarán sonriendo y
de la mano, las almas enamoradas como Leopoldo y Rachel, para que el final de
esa película no termine siendo, como tantas, otra triste canción de amor.
Marcelo De Nicola.-
Canción post impresiones
Otro tema de Aznar
Para que vea que Pappo también podía ser amoroso...
Una joyita de Luca...
FICHA
TÉCNICA
Título original: No te
mueras sin decirme adónde vas
Año: 1995
Duración: 120 min.
País: Argentina
Director: Eliseo Subiela
Guion: Eliseo Subiela
Música: Pedro Aznar
Fotografía: Hugo Colace
Reparto: Darío
Grandinetti, Mariana Arias, Oscar Martínez, Mónica Galán,
Tincho Zabala, Leonardo Sbaraglia,
James Murray, Jairo, Sandra Sandrini
SINOPSIS
Leopoldo trabaja como
proyeccionista en un cine en Buenos Aires. Lleva años intentando construir una
máquina capaz de grabar los sueños humanos. Un día consigue grabar un sueño, en
el que se enamora de una mujer que vivió 110 años antes. Poco después, conoce a
esa mujer en la puerta del cine en el que trabaja. Se llama Raquel, y dice que
ambos llevan años reencarnándose y convirtiéndose en amantes. Leopoldo no
consigue recordar nada de Raquel, pero ambos se enamoran. El problema surge
cuando Raquel se confiesa harta de reencarnaciones, y desea permanecer muerta
de una vez por todas. Leopoldo, en cambio, tiene un miedo atroz a la muerte...
La
fotografía yace inerte sobre la mesita de luz. La sonrisa etérea armoniza el
paisaje. Sólo una pequeña bombita de luz emblanquece la habitación. Meses
atrás, en ese mismo sitio dos cuerpos ardían de pasión a modo de despedida.
Algunas lágrimas se deslizaron por las jóvenes mejillas, rojizas de tanta
emoción contenida. Hasta la más ínfima telaraña sucumbió ante los arrebatos de
amor. Ciertas palabras se acobardaron en pleno vuelo para dejar de ser,
justamente, ciertas. Sólo quedaron promesas embebidas de baratos licores, a
sabiendas incomprobables. El almanaque se estancó en una fecha eterna, jamás
olvidada. Las flores se marchitaron a fuego lento, para luego ser asesinadas
por rayos impunes. Unas cartas se fueron escondiendo en una guarida, mientras
otras casi ilegibles formaban parte de cajones desvencijados. A miles de
kilómetros las manos casi no podían derramar ríos de tinta debido al frío seco
que bajaba de las montañas. Un sordo disparo cada tanto terminaba con ese
silencio que parecía infinito. En un lado y en el otro, el tiempo corría
lentamente, eternizando sueños.
Las horas más hermosas eran las que pasaban
mientras los ojos se cerraban y al despertar, se daban quizás las historias más
vivas, aunque también las pesadillas más ácidas. Ambos buceaban en su memoria
para encontrar el momento más sublime. La maldita caja boba transmitía sin
piedad las veinticuatro horas del día, compitiendo quien tiraba el más agrio
número, como si contaran fósforos en una caja. Las naciones se desangraban en
medio de gritos y llantos, matándose quién sabe porque. Las nubes se volvían
cada vez más rebeldes, mientras el sol se escondía, fruto de tanta tragedia. Un
último suspiro retumbó en el aire, y movió hasta las cortinas de la alejada
casa. La sangre se esparció sobre un suelo que bebió de ella, para purificarse
entre tanto delirio. El teléfono apuñaló hasta las ilusiones más bellas, con la
noticia más cobarde. Las palabras se silenciaron por un tiempo que pareció
eterno. Las caras se avejentaron de golpe y las fotos cayeron como un castillo
de naipes, intentando que el olvido no borre lo vivido antes de la lluvia…
Marcelo
De Nicola.-
Canción
post editorial
IMPRESIONES PARA ANTES DE LA LLUVIA
Todo
lo arrastra y todo lo pierde este incansable hilo sutil de arena numerosa. No
he de salvarme yo, fortuita cosa de tiempo, que es materia deleznable;
concluirá Borges en la última
estrofa del Reloj de Arena. Por su
lado, otro amigo de esta casa, pensó en el devenir y la temporalidad,
remarcando que todo en la naturaleza está sometido a constante cambio y que por
tal motivo, es imposible definir cualquier cosa que pertenezca a ella ya que al
instante, deja de ser lo que es para ser otra cosa. Todo fluye, nada permanece.
Todo es inestable y mutable nos recordará este amigo, que no es otro que el
compañero Heráclito. Algún oyente
atento recordara tal vez la frase de aquel personaje del film de Subiela, quien le ruega nostálgicamente
a su amada: bésame, antes que en un descuido me vuelva otro. En contraposición
a esta idea, Dylan Thomas escribirá:
He oído el contar de muchos años, y muchos años tendrían que atestiguar un
cambio. La pelota que arroje cuando jugaba en el parque, aún no ha tocado el
suelo.
Se acercará de esta manera a los cuestionamientos de Parménides, quien dirá que si el ser es
y el no ser no es, no tiene ningún sentido que surja algo que sí es a partir de
lo que no es. El devenir, concluirá, es absurdo. El ser es inmutable, no tiene
comienzo ni fin. Los fenómenos naturales son simples ilusiones o aberraciones,
son el no ser, en oposición a la realidad interna, única y verdadera que es la
realidad del ser. Por lo tanto, si el mundo que contemplamos no es, ya que
involucra a los sentidos, mundo repleto de ilusiones aparentes e irreales, el
tiempo, entonces, mis queridos amigos, no existe. Before the Rain, del director Milcho
Manchevski, hará también su reflexión sobre el tiempo mediante un relato
comprometido, profundo y nostálgico respecto de los abrasivos efectos de la guerra.
La película contará con una fotografía extraordinaria, poéticamente encuadrada,
así como también con un montaje ágil y efectivo. Las interpretaciones lograran
un sentido de verdad pocas veces experimentado demostrando de esta manera un
trabajo actoral exhaustivo y preciso.
La estructura narrativa se dividirá en
tres actos, aunque estos no respetarán aquella división aristotélica en donde
primero se presentarán los personajes y el conflicto, para luego continuar con
el desarrollo del mismo y así arribar a la conclusión. La linealidad del relato
será quebrada planteando una conclusión inicial que nos llevará a la
desesperada búsqueda de una causa. Repetirá el film en varias oportunidades la
frase “el tiempo nunca muere, el circulo no cierra” fortaleciendo de esta
manera la decisión estética de la estructura no lineal, dejando asentada
también allí su postura ante la idea del tiempo. Todo sucederá antes de la
lluvia mostrando a la tormenta como una amenaza, una tensión que necesariamente
deberá descomprimirse, tensión que irá dosificándose al igual que el conflicto
dramático. La acción devendrá en un cruce temporal indescifrable en donde nos
quedará bien en claro que la guerra, devorara cualquier esbozo de amor que
intente surgir entre el asfalto monótono que su muerte extiende. No habrá besos
ni despedidas en ninguna de las historias aquí narradas. Solo lágrimas que nos
recordarán con angustia la peor de nuestras tormentas.-
Lucas
Itze.-
Canción
elegida para las impresiones
Una pequeña joyita de Botafogo
Siento caer la lluvia en
mi, mojando las heridas
que dejo marcado el tiempo
hoy,
parece que el dolorse
fuera con el agua ,
purificando mi soledad
Así nos despedimos
Universo
Manchevski
Nacido
en Macedonia, en la época que
todavía pertenecía a la ex Yugoslavia, un 18 de octubre de 1959, estudió en la
Facultad de Filosofía de Skopje en
el Departamento de Historia del Arte y
Arqueología. Luego se fue a los EE.UU. y en 1983 se graduó en la Facultad de Cine y Fotografía en la Universidad de Southern Illinois,
EE.UU. Trabajó en diferentes textos, tanto para periódicos como bandas. De 1985
a 1991 trabajó en Nueva York como camarógrafo de documentales y publicidad,
editor de cine de documentales, asistente guionista videos industriales,
operador asistente de luz y ayudante de dirección. También trabajó con bandas
musicales, como en su momento fue el video del tema Tennesse, de la banda de hip hop Arrested Development. Por este video ganó el Premio MTV Award al mejor video de rap. Luego de varios cortos,
realizó en 1994 su primer largo, justamente, Antes de la lluvia, con la que recibió la nominación al Oscar como mejor película extranjera,
además del León de Oro en Venecia. En 2001 filma Dust (Polvo), otra historia cruzada
entre dos hermanos, ambientado a principios del siglo XIX, parte en Nueva York,
parte en los Balcanes. En 2007 filma Senki
(Shadows/Sombras), la historia de un médico que se salva de un grave accidente
y busca redimirse de cosas pasadas. En 2010 llega Majki (Mothers), dividida en tres partes, donde la parte final es
en modo documental. Para este año se espera el estreno de Bikini Moon, la historia de un director de documentales que empieza
a sufrir problemas con su pareja. Veremos con que nos sorprende este especial
director.
FICHA TÉCNICA
Título original: Before the
Rain (Pred Dozdot)
Año:
1994
Duración:
110 min.
País:
Macedonia
Director:
Milcho Manchevski
Guion:
Milcho Manchevski
Música:
Anastasia
Fotografía:
Manuel Teran
Reparto:
Katrin Cartlidge, Rade Serbedzija, Gregoire Colin, Labina Mitevska, Jay
Villiers, Phyllida Law
SINOPSIS
El
film está estructurado en tres historias que tienen como trasfondo la guerra.
Dos situadas en Macedonia y una en Londres. En la primera historia, un joven
monje macedonio esconde a una joven albanesa musulmana perseguida por la
comunidad cristiana; en la segunda, la directora de una agencia de noticias
vive una relación sentimental conflictiva con un fotógrafo de origen macedonio
que decide volver a su país. Este último personaje protagoniza la tercera
historia, centrada en su regreso a casa, dónde vivirá el horror de la guerra a
través de la joven albanesa del primer episodio.
La hora se hace espesa
sobre aquellos cadáveres que aun desangran su tinta sobre el oscuro suelo del
olvido. Se negará el amanecer a los sustantivos sin sustancia, y se acusará de
traición a aquellos pronombres anónimos. La bestia paraliza el bosque y las hadas
ya no bailan. ¿Dónde encontrar un abrazo en este invierno? ¿En qué cielo hallar
la estrella que todavía no haya muerto? La nieve avanza enmudeciendo vocales,
convidando de su muerte silenciosa, abandonando pétreas consonantes devastadas,
y la vida se nos va en intentos y la ausencia de nombres propios lastima cada
vez más fuerte. Ella, que aún no se muestra, que las sombras desdibujan su cara
como en la peor pesadilla, ella que tan solo es ella, mira el anillo que Él
posa con angustia y miedo sobre una mesa.
¿Qué conjugación consideraran
correcta los verbos ante tal desmán del destino? ¿Se conmoverá algún nexo y ejercerá su
potencialidad coordinante ante estas dos frases que ya se saben independientes?
¿Revocarán la sentencia de aquel punto final, la complicidad de los otros dos
suspensivos? Las palabras no llegan y la fatalidad se anuncia en lágrimas. Ella
solo mira el anillo, El busca sus ojos que son ausencia. Corren peligro, lo
sienten. Él sabe que la hora ha llegado, que el pasado ya no cuenta y que todo
es aquí y ahora. Busca sus manos y las agarra fuerte, sin miradas ni frases que
digan nada. Se desdibujan para siempre en aquel mar de las ideas descartadas,
soñando para ellos otros finales, buscando aquella hoja que los una y los
invite de una vez y para siempre avivir rodando.-
Lucas Itze.-
Canción post editorial
Un temazo de los amigos uruguayos
IMPRESIONES
PARA VIVIR RODANDO
Treinta segundos.
Piensen cuántas cosas se pueden hacer en ese lapso de tiempo. ¿Pocas no? O
quizás, no tanto. Muchas veces nos imaginamos cuanto duran los sueños. ¿El
tiempo soñado, es el tiempo real? Según estudios, parece que sí. ¿Y por qué
entonces nos acordamos de sueños que quizás duren 30 segundos? Volvamos a cero.
Recuerden la primera pregunta... quizás, ahora se imaginan más cosas que puedan
hacer en ese tiempo. Ese tiempo, entonces, ¿es mucho o poco...? Si en esos
treinta segundos hay que evacuar un edificio que se está por venir abajo, el
tiempo es nada. Si en cambio, alguien está apuntándote con un arma en la
cabeza, es eterno. ¿Alguna vez tuvieron que esperar treinta segundos en
silencio? Piénsenlo... podría hacerlos esperar ese tiempo mientras sus mentes
vuelan buscando una respuesta, pero el tiempo, aquí también mis amigos, es
tirano. Treinta segundos... silencio, tic tac, tic tac... el insoportable ruido
del segundero es lo único que se escucha. El reloj suena como si marcara los
latidos del corazón. Silencio, hasta que se cumple el tiempo, y la respiración
empieza a ser más normal, aunque no sabemos porque... Esos treinta segundos son
los que marcan el final del film de Tom DiCillo,
Vivir Rodando (o Living in Oblivion, tal su título en
inglés), en lo que parece una autobiografía. El director nos muestra todo lo
que tiene que pasar alguien que no cuenta con tanto presupuesto, para llevar a
la pantalla sus ideas.
En los créditos iniciales, se ve la imagen de una cámara
de filmación, a la que se van acercando a medida que los mismos van pasando.
Una vez terminados, una puerta se abre y comienza la película, para nuestra
sorpresa, en blanco y negro. A los pocos minutos, nos vamos a dar cuenta que
los personajes están llegando para rodar una escena de una cinta independiente
de bajo presupuesto. Allí conoceremos a casi todos los que componen el equipo,
desde el chofer hasta el camarógrafo. Iremos viendo en cada uno de ellos sus
fallas, pero también su amor por lo que hacen. Y veremos en NickReve, un impecable SteveBuscemi, al director, que intentará
hacer navegar el barco aunque las turbias aguas no lo dejen. Nuestra primera
sorpresa llegará con el primer “acción” que grite Nick. El primer plano del
bello rostro de Nicole (la siempre
confiable Catherine Keener),
cambiará el blanco y negro por unos colores extremadamente fuertes, dando a
entender que se está rodando la escena... La misma sale mal una y otra vez, y
empiezan los juegos gracias a los cambios de color, que van entremezclándose
continuamente, en un gran trabajo del director de fotografía Frank Prinzi, y sin olvidar, que el
mismo DiCillio hizo esa labor en los primeros pasos de Jim Jarmusch. Hasta que de repente, la alarma de un reloj, en medio
de la grabación termina con toda la armonía. En la siguiente escena vemos a
Nick en su cama despertándose, todo nuevamente en colores, haciéndonos entender
que lo anterior había sido un solo mal sueño. Ahora, la vida normal es en
color, y hay que rodar la escena seis, en blanco y negro.
En esta escena aparece
el galancito de la película, alguien que irrita cada vez más a Nick por su
egocentrismo. Nuevamente todo sale mal, pero de repente, otra alarma... esta
vez la que está soñando es Nicole... hasta que nos empezamos a preguntar qué
cosas son reales y que no… El director nos lleva a través de los sueños, por
los miedos del protagonista y las fantasías de su actriz. Y a la vez, también
por los sueños de todos los que conforman el panel. Para el final, llega la
parte más interesante de la película, otra vez en color, pero no tan fuerte
como al comienzo, aunque la aparición de un enano en el plató, nos hará
preguntar una vez más si lo que pasa es una visión o es real, en una escena tan
surrealista como genial, que deja una crítica bastante interesante. En el film,
todo está perfectamente encastrado, el montaje, los cambios de plano, los
encuadres y el sonido, logran conformar un gran todo, donde además el director
nos va enseñando como se trabaja un poco con cada área. La película no es
definitivamente para cualquiera, a los amantes de este arte al que llamamos
cine, nos va a absorber instantáneamente, porque más de alguna vez, soñamos con
estar en un set, y aquí vemos que no todo suele ser color de rosa. Los treinta
segundos de silencio llevará a cada uno a algún pensamiento, de los más
variopintos, mientras en su mundo, DiCillio, en la voz de Nick, lanza una
crítica feroz al sistema, y a todos los que no confiaron, demostrando que a
veces, hasta los sueños más difíciles, se pueden hacer realidad...
Marcelo De Nicola.-
Canción post
impresiones
UNIVERSO
DICILLO
Nacido en 1953 en
Carolina del Norte, hijo de un padre italiano Coronel del Cuerpo de Marines de
los Estados Unidos, vivió mudándose de estado debido a las labores de su padre.
Luego de esa infancia complicada, empezó a estudiar cine en la NYU Graduate Film School. En ese lapso
escribió y dirigió seis cortometrajes y tuvo de compañeros a Jim Jarmusch y Spike Lee, entre otros. Luego, empieza a trabajar con Jarmusch como
director de fotografía, en films como Permanent
Vacations y Stranger than Paradise.
Su primera película como director fue en 1991 y fue el debut como protagonista
de un Brad Pitt que ese año iba a
saltar al estrellato gracias a Thelma
& Louise. El film del que hablamos es Johnny Suede, donde también aparecen Catherine Keener, Nick Cave y
Samuel L. Jackson, que nos cuenta la
historia de un joven que quiere ser estrella de rock. El film logró el primer
premio en el Festival de Locarno y
le dio a Keener su nominación como mejor actriz en los premios del cine independiente.
Cuatro años después
estrena Living In Oblivion, que
obtiene el premio a Mejor Guion en Sundance
y tres nominaciones en el recién mencionado Independent Spirit (Mejor película, mejor guion y mejor actor de
reparto para James LeGross). Un año
después estrena Box on Moonlight.
Nuevamente con Catherine Keener y un
crack del cine independiente como John Turturro,
quien interpreta a un ser estricto que se traslada a un pueblecito por un tema
laboral, pero allá empieza a sufrir alucinaciones por el stress. Nominación al
León de oro en Venecia y a Turturro
en los Independents… En 1997 filma la comedia The Real Blonde, sobre dos actores treintañeros que sueñan con
saltar a la fama, mientras uno de ellos está obsesionado con encontrar una
rubia auténtica. El film tuvo grandes críticas pero poca respuesta en el
público. En 2001 dirige Doble
contratiempo, quizás su film menos interesante, donde también aparece Buscemi, como en casi todos sus films.
Vuelve al tema de la fama y nuevamente con Buscemi
en el film Delirious, en el que
interpreta a un fotógrafo de famosos que conoce a un joven sin hogar y lo
contrata como ayudante, este luego conoce a un diva del pop que lo pone en una
encrucijada: aprovechar la fama de ella para ser actor, o cumplir el compromiso
con quien lo sacó de la calle. Se llevó el guion y la Concha de plata al mejor
director en San Sebastián. En 2009
filma el documental When You're Strange,
un documental sobre The Doors
narrado por Johnny Depp y que tuvo
muy buenas críticas en general. En estos últimos años dirigió capítulos de
algunas series exitosas como The Good
Wife y Chicago Fire. En este
último año dirigió algunos de la serie Flaked,
en lo último que ha filmado.
Un tema que se asemeja a un guion...
Nos fuimos con un grande
FICHA
TÉCNICA
Título original: Living
in Oblivion
Año: 1995
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Director: Tom DiCillo
Guion: Tom DiCillo
Música: Jim Farmer
Fotografía: Frank Prinzi
Reparto: Steve Buscemi, Catherine
Keener, Dermot Mulroney, Danielle von Zerneck, James LeGros, Michael Griffiths, Rica Martens,
Peter Dinklage
SINOPSIS
Un homenaje a esos
perdedores hermosos enamorados del séptimo arte. Desde un director, Nick Reve,
que sueña con poder terminar su film, pasando por una actriz que se siente poco
talentosa, un galán con un ego gigante, y todos los que conforman el set, que a
pesar de los problemas, intentan sacar el trabajo adelante…
El
fuego crece lentamente. Las llamas devoran todo a su paso. El corazón late más
rápido, tratando de escapar del incendio. Son los primeros avisos. Las primeras
miradas escondidas lograrán un efecto rebote. Será un pequeño juego que
comenzará como un secreto. Un juego donde cada uno es protagonista de su propio
destino. Un secreto que será solo suyo, aunque se quiera gritar con toda la
voz. Será el punto de partida para un circuito de deseos que se convertirán en
pasiones. Serán crueles esos primeros verdaderos intentos de florecer. Quedarán
marcas para toda la vida. El cuerpo se entregará a la pasión en un acto sexual
inhibido, con mirada de telefilm. La nueva aventura tendrá a los ojos de los
buitres olfateando cada paso, pensamientos sacados de siglos anteriores,
idolatrando una falsa moral totalmente muerta. Será la propia revolución
interior la que permitirá evitar darle de comer a los lobos, que tendrán que
ahogarse en su propio vómito.
Será la fortaleza mental la pieza clave para
transitar ese recorrido, donde las primeras vueltas serán la exploración del
nuevo territorio. Se generarán dudas que prontamente serán disipadas. Momentos
que quizás podrían ser insignificantes, perdurarán en el recuerdo. Un objeto,
una mirada, una simple palabra. Y también, como en toda historia donde haya
pasión, llegará el adiós. El adiós será frío, como todas las despedidas. Se
venderá el corazón al mejor postor, que aprovechará la oferta, casi sin
esforzarse. Pasarán horas, días, luego transformados en años, pero una pizca de
esos sentimientos seguirá rebotando entre las angostas venas. De repente, se
erizará la piel, como si un fantasma se posara sobre los hombros. Una mirada se
clavará nuevamente y encontrará esos ojos, y el aroma de esa piel, ya no tan
joven. Habrá un abrazo con suspiros de perdón, y las palabras no harán falta.
El tiempo retrocederá eternamente. Las luces de los autos se detendrán en un
pasado perfecto. Los lienzos de las sábanas volarán por los aires, como cuando
eran jóvenes adolescentes. Será la noche eterna, y será única. Será el secreto
guardado año tras año, que servirá para revivir una vida extinta. Será amor,
será pasión, será historia, como lo había sido una vez…
Marcelo
De Nicola.-
Canción
elegida para la editorial
El
tema que suena durante la película
IMPRESIONES SOBRE LA VIDA
DE ADÈLE
Teniendo
en cuenta la temática que hoy nos convoca, no estaría mal comenzar hablando sobre el amor, hablar sobre la
importancia que tiene para tantos dar aquella batalla. No sería erróneo
recordar los dichos del artista gráfico ligado al impresionismo y el
simbolismo, James Whistler, donde
anunciaba con especial claridad: “Art
Happens” el arte sucede y transpolar tal como lo hiciera Borges alguna vez, aquel dicho al amor.
El amor sucede. La flor es porque si, dirá en su poema Angelus Silesius, sin dar más explicaciones.
Sin dudas el inicio de todo esto hubiera sido otro, pero hoy, es tal vez otra
la llama que nos congrega. Hoy tal vez, los que este lugar ocupamos, miramos
con triste descreimiento aquellas metáforas que antes nos conmovían. Hoy
quizás, mis amigos, nuestras bocas reconocen con certeza el agrio sabor de las
derrotas y las penumbras nos encuentran acongojados tras la pérdida de aquella
inocencia, tan necesaria tanto para el amor como para el arte. Si yo pudiera
como ayer, querer sin presentir, nos lanzará Discepolo en el verso más triste y desesperado que jamás se haya
escrito nunca. El amor, es el virus. El amor está lleno de ansiedades, de
dudas, de exigencia y perversidad. El amor, ha encerrado a la aventura dentro
de una casa y ha tirado las llaves para siempre. El amor ha proyectado,
instalándose en un futuro inexistente, nos ha hecho dependientes y ha duplicado
ese dolor causado por aquella angustia que es todas las angustias, aquel
terrible padecimiento, sombra de todos los seres, proveniente del sentimiento
trágico de la vida, el sentimiento de saber que un día, sin saber cuándo ni
dónde, vamos a morir.
Amar, es entregar el timón y dejarse gobernar por el
otro. O como lo señalara el poeta Oliverio:
es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para
transformar su vida en tu vida. Y en aquella batalla se encontraron alguna vez Adele y Emma, y fue aquella pasión la que se abrió camino sobre la curva
dramática sobre la cual este relato se crea. El film trabajará la exploración y
reconocimiento sexual de Adele, una bella adolescente interesada en la
literatura quien se enamorará de Emma, una artista grafica estudiante de bellas
artes. Será a través de una novela que lee nuestra protagonista, cuyo nombre
entra en juego directo con el del film, “La vida de Marianne” de Pierre de Marivaux, desde donde se justifique la
estética de la película. Alguien se quejará porque la novela es demasiado
descriptiva, ella contestará apasionada que aquellas descripciones hacen al
personaje del libro, que Marivoux busca con ellas que el lector experimente lo
que la protagonista siente bajo su piel. Allí entonces, estará también el juego
del director Kechiché, respecto del
sexo explícito narrado en el film. La fotografía del relato apoyará también esta
idea trabajando la gran parte de la obra con tamaños de cuadro cortos.
Por lo
general no superará el plano entero, centrándose en los primeros planos y
planos detalles. Por momentos será sofocante, tanto como la pasión vivida entre
ambos personajes. La cinta contará con excelentes actuaciones, las cuales por
momentos sentiremos improvisadas por la frescura y naturalidad que expresan.
Llegará entonces, la traición y se alimentará de aquella preciosa construcción
tan firme en experiencias nuevas, en reafirmaciones y libertades. Caerá
dolorosamente aquella bella obra que fueron. Caerá desnudando al ser humano,
caerá mostrando lo peor del virus. Adele no podrá olvidarla jamás, y quedará
atrapada en aquellos besos que ya no existen. Emma, continuará con su vida, aun
habiendo fallado también en lo que sea que el olvido propone. Asistiremos a una
última muestra de los cuadros de Emma, y algo se romperá en nosotros también al
notar que la modelo de sus pinturas ya no es Adele. Entenderemos, entonces, que
el gran dolor que conlleva el virus del amor, aquel sentimiento que abraza la
ausencia, no es otro que el saber que uno deja de ser la musa del otro, deja de
inspirar al otro, en aquella mentira que implica el arte. Tal vez el amor
busque convencernos de que somos mejores. Tal vez la única manera de escapar a
aquella realidad sea corriendo más rápido que ella. Cuando el cansancio nos
llegue, espero tenerte a mi lado. Solo así, evitaremos la nostalgia al recordar
aquel Amor de Juventud.-
Adèle (Adèle Exarchopoulos)
tiene quince años y sabe que lo normal es salir con chicos, pero tiene dudas
sobre su sexualidad. Su vida cambiará para siempre cuando conozca a Emma, una
joven de pelo azul, que le descubrirá lo que es el deseo, y el camino hacia la
madurez. Así, Adèle crecerá, se buscará a sí misma, se perderá y se reencontrará...
y todo ello bajo la atenta mirada de los que le rodean.
Todo
parece distante y efímero, pero todo es aquí y ahora. El futuro, aquel muro
oscuro que se levanta en los arrabales de la cárcel del tiempo, no es más que un
envenenamiento del pasado, una prolongación que apuesta con triste ingenuidad a
cierta justicia del ordenamiento del mundo. Aparecerá entonces, aquella curiosa
forma de organización del movimiento que son los planes, y lanzará sus feroces
perros a la captura de aquel caos de los sentidos, de aquellos estímulos sin
destino que deberían gobernar esa nave de velas rojas que navega el salvaje
océano del mañana. El futuro, entonces, carecerá ya de peligro, la sorpresa
será el triste resultado del error de un cálculo. El mañana, se organizará bajo
las reglas del pasado, creando así, la ilusión del tiempo. Hoy, es siempre
todavía, toda la vida es hoy, nos dirá Machado
ofreciendo con humildad su lucidez. Paul
Auster, por su lado, hablará en el libro “La Invención de la Soledad” de aquella ilusión, refiriéndola a un
plano social y no tardará en remarcar lo siguiente: No hay nadie menos cínico
que un mago.
Tanto él como todos los demás saben que lo que hace es una farsa,
así que la función del truco no es exactamente la de engañar al público, sino
la de complacerlos en su deseo de ser engañados. En el transcurso de unos pocos
minutos, la relación causa y efecto se vuelve imprecisa, y se contradicen las
leyes de la naturaleza. Tal como lo expresaba Pascal en sus Pensamientos “Es
imposible tener causas fundadas para no creer en los milagros”. En aquella
mentira desde donde se organiza el tiempo, o de la que se sirven los magos para
complacernos, ubicamos indudablemente al arte. El poeta nos convencerá que la
vida vale menos que el amor, una pintura nos jurará el salvajismo de la guerra
civil española, una canción prometerá que otro mundo es posible y una foto tuya
bastará para nombrar a la belleza. La verdad, entonces, perderá de a poco su
valor, hasta no lograr definirla. Caerán nuestros disfraces de a uno hasta
olvidarnos definitivamente quienes éramos. Recordaremos, al mirar con
melancolía aquel río corriendo, que el universo es creado cada cinco minutos.
Lucas
Itze.-
Canción
elegida para la editorial
IMPRESIONES SOBRE
UNDERGROUND
¿Qué
pasaría si un día nos despertamos y nuestro país ya no existe como tal? ¿Cuál
sería nuestra identidad, nuestra nacionalidad? ¿Seguiremos teniendo la misma
bandera, cantaremos el mismo himno? ¿A quién le reclamaríamos? Muchas son las
preguntas, aunque escasean las respuestas. En este mundo lleno de violencia, de
falta de humanidad, de principios que desaparecen con la velocidad de una bala.
Balas que rápidamente pueden destruir hasta una nación. Y el hombre, como
siempre, en el centro de la escena. Ese que por poder, puede destruir
absolutamente cualquier cosa, sin importar el pasado, haciendo peligrar el
futuro. El mundo ha cambiado a lo largo de los años, y lamentablemente, va a
seguir cambiando. Desde el comienzo de la humanidad, las guerras se fueron
sucediendo una tras otra: territorio, religión, etnia, son algunas de las
“excusas” que ha habido durante años. Ahora, en el centro de la escena, está el
petróleo... Y los más castigados, como siempre, son los inocentes. Nuestro
amigo Emir Kusturica se hace las
mismas preguntas que nosotros a lo largo de las casi tres horas que dura el
film Underground, dejando ver la
nostalgia sobre el país en donde nació y creció, y que hoy no existe más: Yugoslavia.
Basada en una obra teatral
de Dusan Kovacevic, el director nos
cuenta la historia de su país, desde la guerra hasta la guerra, y no hay un
error en la frase, ya que va a dividir el film en tres partes: La Segunda Guerra Mundial; La Guerra Fría y La Guerra de los Balcanes. Desde el comienzo mismo vamos a estar ante
algo distinto. Un carruaje a caballos es seguido por una banda musical, que
estará presente durante gran parte del metraje, gracias a la tremenda
intervención de Goran Bregovic.
Empezaremos a asombrarnos con los personajes que van apareciendo: Blacky, un personaje cascarrabia, que
se la pasa insultando a los cerdos fascistas. Marko, amigo de Blacky, un ser sin escrúpulos con ansias de poder y
Natalija, una aspirante a actriz
egoísta, quien es la obsesión de los dos amigos. Durante ese comienzo, también
conoceremos a dos de los personajes claves del film. Ivan, el tartamudo hermano de Marko y Soni, un mono que él cuida en el zoológico, que queda destruido
cuando los alemanes bombardean Belgrado, en una de las escenas más impactantes
del film.
La guerra mostrará lo peor del ser humano en la piel de Marko, quien
en un sótano esconde a varios compatriotas, entre ellos Blacky, de la amenaza
alemana, pero que una vez terminada la guerra, se lo ocultará para fabricar
armas para el ejército de Tito, y
además, mantener su romance con Natalija. Kusturica jugará con su propia Caverna, donde Marko ideará un submundo
en donde controlará a la gente mediante un periscopio, en una especie de
anticipo de Gran Hermano, y los
mantendrá adentro gracias a las alarmas que hará sonar cada tanto, para
hacerles creer que la batalla continúa. Será Soni, el mono, quien dentro del
tanque creado en el mismo sótano, el encargado de descubrir la farsa, casi sin
querer. Ya afuera, Blacky seguirá pensando que es la misma guerra de antaño,
aunque ahora su país se desangre por guerras internas. La historia divagará por
diversos géneros, el surrealismo estará presente en varios pasajes del film,
así como el humor negro, que harán que muchas escenas parezcan sacadas de un
vodevil,y hasta inclusive se verán imágenes montadas de los momentos históricos
del país, con los actuales personajes en escena.
Sobre el final, ya cincuenta
años después, el mismo Kusturica aparecerá haciendo un cameo comprando armas,
mientras los cascos azules de la ONU hacen la vista gorda, en una clara crítica
a los organismos de defensa. Ahí llegaremos a uno de los momentos más tensos de
la película, cuando Ivan encuentra a Marko y antes de matarlo, este le dice: Ninguna guerra lo es sin que un hermano
mate a su hermano. Eso es para el director, el resumen de lo que genera una
guerra. Marko y Natalja giraran prendidos fuego en una silla mientras Blacky se
apoya en un palo con una cruz invertida, mientras repite la frase Mi alma está sangrando, en lo que
encontramos casi una declaración del director por ese país que ya no lo es…
Kusturica hará una crítica al ser humano y al poder en general. En ella, caerán
los participantes de la Segunda Guerra Mundial, tanto nazis como aliados, la
Yugoslavia desangrada del comunista Tito, y el nacionalismo exacerbado de los
habitantes de lo que hoy componen los ex países eslavos. Soni, quizás por ser
el único que no piensa en sí mismo, será el sobreviviente de todos los
infiernos. El final los encontrará a todos de fiesta bailando en una tierra que
se separa del resto, sin importar el pasado, en una reencarnación con forma de
perdón. Esa tierra, simboliza a Bosnia-Herzegovina,
el país del director, que recién se empezaba a independizar. En cambio, el país
que Iván recordará, se llevó la alegría, el dolor y la tristeza, como bien lo
dice el… Kusturica se va con una placa final bastante acertada para los años
que vinieron, en la que dice que esta historia no tiene final… Esta banda elige
pensar que algún día, el futuro será nuestro.
Marcelo
De Nicola.-
Canción
post impresiones
Nos
hablás de sumisión, nos pedís resignación
Pero
no me dejaré engañar
Resistiré
Resistiré
hasta el fin
UNIVERSO KUSTURICA
Nacido
en Sarajevo, capital de Bosnia en 1954, una vez separados los
países, se declaró serbio, como era su padre, pero él se define como yugoslavo.
Admirador de Jean Renoir, Federico Fellini y Andrei Tarkovski, concluyó sus estudios en Praga, en la Academia de Artes Interpretativas,
donde rodó el film Guernica, donde
ganó su primer premio en el Festival de Cine de Karlovy Vary. En 1978 filmó el
telefilm Llegan las novias en su país
y un año después llega Titanic Bar.
Su primer film en Yugoslavia fue ¿Te acordás
de Dolly Bell? en 1981, con el que ganó el León de Oro en Venecia.
En 1985
es cuando se hace definitivamente conocido gracias al film Papá se fue en viaje de negocios, donde empieza a meterse en la
política de su país. El film fue nominado como mejor película extranjera al
Oscar, a los Globos de oro y se llevó la Palma de Oro en Cannes. En 1989 dirige
El tiempo de los gitanos, con el que
logra el premio a mejor director en Cannes. Filma en 1992 bajo bandera francesa
el film Sueños en Arizona, con estrellas
como Johnny Depp, Jerry Lewis y Faye Donaway, que no tiene buena prensa en los Estados Unidos, aunque en
Berlín se lleva el Premio Especial del Jurado. En 1995 llega Underground, con el que se convierte en
uno de los pocos directores en ganar dos Palmas de Oro en Cannes. En 1998 filma
otra de sus mejores películas, Gato
negro, gato blanco, donde se lleva el León de Plata en Venecia a Mejor
Director.
Seis años pasan hasta su próxima película: La vida es un milagro, que se centra en la guerra de Bosnia de
1992, recibió el Premio de la Educación
Nacional (Prix de l' Education Nationale) de Francia. La película fue
utilizada como una herramienta educativa a nivel nacional, en conjunto con un
CD-ROM instructivo destinado a incitar el análisis y el debate entre
estudiantes. Nuevamente nominado en Cannes. En 2005 forma parte de los siete
cortometrajes de siete directores que retratan en diversas partes del mundo la
lucha contra la adversidad de siete niños anónimos. Junto a él figuran Spike Lee, Kátia Lund, John Woo y Ridley Scott, entre otros. En 2007 filma Prométeme, donde vuelve a ser nominado
en Cannes. En 2008 dirige el documental Maradona
por Kusturica, con entrevistas al astro argentino y música de Manu Chao.
En 2014 trabaja junto a
otros directores como Guillermo Arriaga,
Alex De la Iglesia, Amos Gitai, en este caso, sobre la religión.
Lo último que filmó fue On the Milky
Road, con la actriz italiana Mónica Bellucci, donde sigue con la misma
temática del corto en la película de episodios.
Desde 2014 está trabajando en el documental El último héroe, sobre la vida del ex presidente uruguayo Pepe Mujica.
GORAN BREGOVIC
Nació
en Sarajevo en 22 de marzo de 1950, de madre Serbia y padre croata, miembro del
ejército yugoslavo. Cuando los padres se divorcian y va a vivir con su madre en
su ciudad natal de zona predominante musulmana, entrando así en contacto con
las tres culturas y nacionalidades que conforman la región de Bosnia y
Herzegovina. El joven Goran comenzó a estudiar violín, pero pronto fue
rechazado porque lo consideran carente de talento. La madre alimenta las
aspiraciones musicales del hijo y le da una guitarra. Goran decide inscribirse
en la escuela de Bellas Artes en Sarajevo, pero se ve obligado a renunciar debido
a la oposición de su tío, quien considera la escuela un "lugar lleno de
homosexuales”. Luego se va hacia un instituto técnico y en ese momento se une a
una banda conocida en la escuela, "Izohipse",
como bajista. A la edad de 16 años, con el consentimiento de la madre, pasa sus
vacaciones en el mar: toca en un bar de Konjic
y trabaja como distribuidor de periódicos. Un día lo ve Željko Bebek y lo invita a tocar con su banda Kodeski. Vuelve a Sarajevo para
estudiar filosofía y forma Jutro a
principios de los 70. En 1974 arma Bijelo
Dume, una de las bandas de rock más emblemáticas de Yugoslavia, que dura
hasta 1989. Por esa época conoció a Kusturica y comenzó la etapa de
colaboración entre ambos, además de una gran carrera solista, que sigue hasta
hoy.
Año
1941. Belgrado, durante la Segunda Guerra Mundial. Marko y Blacky, delincuentes
y amigos, luchan contra los alemanes. Blacky resulta herido y, para salvarse,
se refugia en un sótano junto a un grupo de partisanos. Por otro lado, Marko se
convierte en un héroe y, terminada la guerra, se convierte en uno de los
favoritos de Tito de la Yugoslavia comunista. Pero el destino de Blacky ha
resultado muy distinto...