miércoles, 7 de octubre de 2015

LA GRAN BELLEZA - LA GRANDE BELLEZZA

PROGRAMA 115 (18-09-2015)

EDITORIAL

En ciertas ocasiones no queda otra alternativa que mirar hacia atrás para darnos cuenta de que fuimos felices. Allá lejos, donde se besan el sol y la horizontalidad de la tierra logramos capturar imágenes fugaces que intentan eternizarse batallando contra nuestro extraño enemigo, el olvido. Pero sobretodo luchando contra nuestra imaginación que harán de aquellos momentos bellos, detestables o ridículos, monumentos al amor, a la sabiduría, al heroísmo, al humor, a la buena suerte; como cuando recibí aquel golpe aleccionador en el rostro y me salve de tener que juntar mis dientes en aquella vereda, en donde insulté sin sentido a aquel tipo de gran capacidad para pegar pero con la bondad y el orgullo suficiente de no aprovecharse del equilibrio de un contrincante afectado de alcohol y desdichas. Debemos cuidar celosamente aquellos monumentos que reposan en los costados de nuestro camino hacia atrás. 


Aquellas figuras abstractas del pasado serán puentes hacia adelante, serán miradas que al fin se encuentran, serán noches interminables abrazadas al deseo consumado, serán risas de niños que vician el aire con puro aroma de inocencia,  serán al fin canción. De esa manera, siguiendo las palabras de Henry Miller, le daremos sentido a la vida, porque ésta en si misma carece del mismo. Buscaremos quizás hasta olvidar lo que buscamos. Pero insistiremos porque de alma inquieta estamos hechos y el que así no lo siente deberá morir muchas veces para entenderlo. Insistiremos con nuestros hermosos monumentos de barro y arcilla que nos recordaran que en la simpleza hay tanta sonrisa esperando ser. Que muchas veces las cosas dependen de nuestras manos y no del material del que disponemos. Hacia adelante, el descanso efímero entre la luz y la oscuridad será un balcón desde donde podremos observar en su plenitud, nuestro jardín de monumentos de barro, tal vez desde aquel lugar podamos disfrutar sin apuro y con calma de su gran belleza…

Alan Beneitez.

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE LA GRAN BELLEZA


Fue Schopenhauer quien alguna vez nos alertó sobre aquella noche eterna, aquella noche que respira sobre el cielo de los cielos, aquella noche vacía. Fue el, quien con una lucidez enceguecedora anunció, no sin amargura, la dirección ultima del viaje. Fue en aquellas palabras donde amaneció esta angustia que se eleva dibujando sombras sobre la vereda rota por la que camino. Aquellas palabras, alertaban que el proceso de la vida, aparece como un tránsito hacia el desengaño. Caerán todas nuestras máscaras al reconocer finalmente, nuestra terrible derrota en aquella absurda empresa de la búsqueda desesperada de sentido. Caerá dios. Caerá el lenguaje. Caerá también el arte. Quedará entonces, para nosotros, la oscuridad infinita. Aquel abismo que nos mira. Quedará la nada. Louis Ferdinand Celine culmina aquella obra compleja y oscura llamada “Viaje al fin de la noche” diciendo, textualmente, lo siguiente: “A lo lejos sonó el remolcador; su llamada pasó el puente, un arco, otro, la esclusa, otro puente, lejos, más lejos… Llamaba hacia si a todas las barcazas del río, todas, y la ciudad entera y el cielo y el campo y a nosotros, todo se llevaba, el Sena también, todo, y que no se hablara más de nada”.Celine plantea de esta manera, entonces, lo siguiente: Nada, es donde falta la palabra


En aquel silencio, en aquella incapacidad para seguir nombrando lo que nos rodea, en aquella derrota de lo simbólico, reconoceremos, sin duda, el abismo. Y será esta ausencia de la palabra, uno de los conflictos de Gep, protagonista del Film “La gran Belleza”, quien como escritor, se ve frustrado en su incapacidad de no haber podido escribir más de un libro en toda su vida. La película comenzará con una cita de la novela de Celine, la cual sugiere el carácter imaginario del viaje y aclara su dirección de la vida a la muerte. Todo viaje nos plantea la posibilidad de ser otro. Nos da la alternativa de cambiar nuestra forma de vida, y en ciertos casos, hasta podríamos interpretarlo como una fuga de nosotros mismo. Viajar, entonces, no es otra cosa que un intento frustrado de escaparle a la propia muerte. Entenderemos entonces, que la muerte y la identidad están íntimamente relacionadas al pensar que ninguno de nosotros ha elegido jamás nacer, pero no se puede morir más que por uno mismo. Sera el propio viajero quien decida que piel vestir en aquella hora final, cuál será el jardín que pisaremos con nuestros últimos pasos. 


Gep comenzará este viaje al entender que su palabra ha callado, que ha sido olvidada hace tanto tiempo en aquel faro, entre la humedad de los besos y caricias que aquella joven, su musa tal vez, supo despertarle. El film poseerá una fotografía notable y una puesta de cámara, por momentos, sorprendente. Su estructura no será lineal ya que recurrirá, reiterada veces, al uso de flashbacks. Ciertas líneas de dialogo serán destacables no solo por su contenido, sino también por su capacidad simbólica y evocativa. Dirá Gep en medio de una de las tantas fiestas celebradas en su casa, al ver a sus invitados bailar generando un trencito: ¿Quién soy yo? Se preguntaba Breton en una de sus novelas… y luego agrega, Los trenes de Roma son los más bellos, porque no conducen a ningún lado. Allí estará la metáfora del viaje hacia uno mismo, lejos de todos y de todo. Aquel viaje hacia nuestra propia muerte. Sus días pasaran inmersos en aquel barullo de drogas, música y alcohol hasta que vuelva el recuerdo de ella, de aquel amor que no está, la raíz. Habrá un renacer en todo aquello, y el sol se preparara para brillar, entonces, sobre un día perfecto.-

Lucas Itze.-


Le Orme, clásicos del rock italiano


UNIVERSO SORRENTINO


Nacido en mayo de 1970, nació en Nápoles, en el sur de Italia.
 Su comienzo fue en el año 1998, con un corto titulado L'amore non ha confin. La historia de un sicario que es enviado a realizar un encargo y allí se lleva la sorpresa de encontrarse con un amor de juventud.
Su primer largo fue en 2001, L'uomo in più. Habla de Nápoles en los años 80. Época de bonanza en la Italia del éxito fácil. Dos hombres comparten el mismo nombre, la misma fecha de nacimiento: uno es futbolista, el otro cantante. Sus destinos se cruzan por azar en tiempos de decadencia para ambos.
En 2004 dirige Las consecuencias del amor, la historia de un hombre que lleva ocho viviendo en la habitación de un hotel suizo. Ocho años sin trabajar, fumando en silencio, sentado en el vestíbulo o en el bar del hotel. Una atroz rutina, esperando eternamente a que ocurra algo. Observa cómo transcurre la vida sin expresar ningún sentimiento ni emoción. No tiene a nadie. Está solo. ¿Cuáles son los secretos inconfesables de Titta?
En 2006 llega El amigo de la familia, donde Geremia, un sastre y usurero de avanzada edad, es un hombre repulsivo y tacaño que vive en una casa destartalada con su madre enferma. Su relación con el dinero es morbosa y obsesiva, y suele usarlo para entrometerse en los asuntos de los demás, fingiendo ser un buen amigo de la familia. Un día, un hombre le pide dinero prestado para la boda de su hija, de la que el avaro se enamora a primera vista. El film fue nominado a la Palma de Oro en Cannes
Dos años después llega otro gran éxito con Il Divo, Film sobre uno de los personajes más controvertidos de la política italiana: Giulio Andreotti, que fue jefe del gobierno en siete ocasiones. Narra las presuntas relaciones de Andreotti con la mafia siciliana, los delitos por los que fue procesado en los años 90 y absuelto por falta de pruebas. Una de las mejores películas italiana de los últimos años para la crítica.


En 2011 llega Un lugar donde quedarse, donde Sean Penn es un excéntrico músico que vive en Dublin, y se tiene que volver a Nueva York por la muerte de su padre y descubre que su progenitor buscaba vengarse de una humillación. Su hijo intentará cumplir lo que su padre no pudo.
En 2013 se termina de hacer conocido en el mundo gracias a La Gran Belleza.
Este año estrenó Youth (La juventud)...


La historia de un director de orquesta y otro de cine que se encuentran en un hotel de los Alpes. El primero ha abandonado la carrera musical, pero le llega una propuesta de un emisario de la Reina Isabel para que vuelva a tocar: dirigir un concierto en el Palacio de Buckingham, con motivo del cumpleaños del príncipe Felipe. Con actores de la talla de Michael Caine, Harvey Keitel y Rachel Weisz.

Y nos fuimos con más música de esta banda italiana



FICHA TÉCNICA

Título original: La grande bellezza
Año: 2013
Duración: 142 min.
País: Italia
Director: Paolo Sorrentino
Guión: Paolo Sorrentino, Umberto Contarello
Música: Lele Marchitelli
Fotografía: Luca Bigazzi
Reparto: Toni Servillo, Carlo Verdone, Sabrina Ferilli, Serena Grandi, Galatea Ranzi, Isabella Ferrari, Giulia Di Quilio, Luca Marinelli, Giorgio Pasotti, Massimo Popolizio

SINOPSIS

En Roma, durante el verano, nobles decadentes, arribistas, políticos, criminales de altos vuelos, periodistas, actores, prelados, artistas e intelectuales tejen una trama de relaciones inconsistentes que se desarrollan en fastuosos palacios y villas. El centro de todas las reuniones es Jep Gambardella (Toni Servillo), un escritor de 65 años que escribió un solo libro y practica el periodismo. Dominado por la indolencia y el hastío, asiste a este desfile de personajes poderosos pero insustanciales, huecos y deprimentes.


TRAILER


lunes, 28 de septiembre de 2015

CRÓNICA DE UN NIÑO SOLO

PROGRAMA 114 (11-09-2015)

EDITORIAL

Cuando el jabón comenzó a escurrirse por el parabrisas del Mercedes, Emilio sintió la satisfacción de haber hecho la elección correcta. No necesitó darse vuelta para corroborarlo con los otros tres ocupantes del auto. Sentía en su nuca la mirada aprobatoria de cada uno. El ruido del secador arañando el vidrio lo saco de su éxtasis. El pibe entró su mano oscura y mugrienta por la ventanilla, dejando en su camino el olor de miles de calles y alcantarillas. Emilio lo miró con ternura, con ojos paternales sin saber ya si era él quien lo elegía o el pibe lo elegía a él. El semáforo dio la luz verde, y sin dejar de mirarlo Emilio aceleró. El pibe, mareado por jaleos baratos y licores vencidos ensayo una puteada al vacío. Solo logró retener unos instantes la imagen de aquel rostro, de esos cachetes regordetes salpicados con unas pecas ridículas. Vio también la cadenita dorada que brillaba y colgaba de su cuello blanco y lampiño. La amargura se esfumó en el instante en que acercó el plástico cortado a su boca y bebió un buen trago. Entonces, la noche y el silencio, lo invadieron todo nuevamente. El frio comenzó a sentirse sobre la piel, el viento sopló resonando en cada hueco vacío. El semáforo insistía con su intento de arcoíris trunco, intercalando sus tres luces absurdas, ofreciendo una convención indescifrable e innecesaria para aquellas horas. El pibe ya cabeceaba cuando sintió que un auto frenaba cerca. -Otra vez el poli violeta ese…- pensó entre sueño. Intentó abrir los ojos, pero algo lo roció provocándole el ardor de dos brasas incandescentes, su nariz segregaba tanto moco que casi le impedía respirar, un miedo profundo invadió su cuerpo. 


Casi por reflejo intentó pararse y comenzó a tirar golpes a las sombras que se le acercaban. Un golpe seco retumbó en la cuadra, el cuerpo del pibe tembló en un espasmo y se desplomó sobre el asfalto oscuro.
Un olor a sahumerio invadía el galpón, su humo agregaba a la fotografía del lugar un clima casi cinematográfico, un clima, tal vez, sagrado. El pibe estaba sentado en una silla todavía inconsciente, tenía sus manos atadas al respaldo de la misma y de su boca abierta, asomaba parte del trapo con el que él secaba los vidrios de los autos. La luz de una lámpara lo iluminaba desde arriba generando largas sombras bajo sus ojos. Un hilo de sangre brotaba desde su nariz y avanzaba dándole color al oscuro fondo que generaba su piel ennegrecida. Los demás lo observaban desde la tiniebla, con el olfato alerta a cualquier movimiento, como lobos a punto de un banquete. Emilio reparó en la sangre de la nariz, solo tenía ojos para aquel recorrido lento como un orgasmo que nunca llega. Aquel rostro salvaje no llegaría a los 18 años, aunque quizás los superaba ampliamente. Nunca se sabía con certeza. El pibe parpadeó y una danza cargada de pánico bailo por toda su columna. Como en cámara lenta la fiera surgió desde la oscuridad y descargó un golpe certero repleto de odio sobre la piel dura y sucia del pibe, quien cayó e intentó gritar. Ahora si el orgasmo había llegado. Su nariz chorreaba sangre en cantidad, caía por sus labios, maquillándolos con salvajismo. Continuaba por su remera de color indescifrable, absorbiendo y esparciendo aquel brebaje sagrado generosamente. 


Emilio hizo una seña para que todos se detengan. Volvió a sentarlo, se sacó el reloj dorado que decoraba su muñeca izquierda, se arrodilló detrás de él y comenzó a olerlo con placer. Acarició con el dorso de su mano la mejilla del pibe en una muestra de cariño que nunca hubiera sido capaz de realizar estando en otra situación. La mezcla de incienso, sangre y tierra lo excito de tal manera que le provocó una fuerte erección. Todo parecía sacado de la fantasía más erótica y morbosa jamás imaginada. Había pureza y belleza en todo aquello. La cara de miedo del pibe, su sangre que brotaba casi pornográficamente, aquel llanto ahogado por su propio pañuelo… dios, aquel llanto… era como un mantra que lo elevaba. Lo escuchaba con atención, como quien intenta retener algo para toda la vida. Pero Emilio era consciente que las cosas no son eternas, ni siquiera el sufrimiento. Aquel pobre pibe, violado tantas veces por la vida cruel y miserable pronto dejaría de existir. Arrancarían de una vez y para siempre sus sufrimientos y angustias, sus ausencias, sus carencias… todo. Emilio se levantó lentamente y dio un paso hacia atrás. Los lobos purificaron aquella alma de la única manera que sabían. El pibe no duró mucho, él estaba acostumbrado a no aferrarse a ninguna cosa, ni siquiera a su propia vida.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial


IMPRESIONES SOBRE CRÓNICA DE UN NIÑO SOLO


Todavía con mis ojos despertando del sueño, ajustando su mirada a este amanecer de mates amargos y galletitas rotas. Todavía intentando atrapar aquellas imágenes que se esfuman, melancólicamente, fundiendo a negro en el olvido, abro el diario. Al instante entiendo, que mi día terminara allí, en aquella página, en aquella foto. El agua todavía acaricia sus cabellos, como pidiendo disculpas. Sus piernitas de correr, sus manitos como girasoles mirando el sol. Su remerita roja. Su pantaloncito azul. Su cabeza cansada de intentar soñar fantasía que ya no llegan, su cabeza oxidada de juegos que hace rato no recuerda, su cabeza de bombas ensordecedoras, de silbidos de proyectiles, de sueños interrumpidos a mitad de la noche, de corridas sin pelota ni risas, su cabeza de hambre, de escombros, de hierros retorcidos. Su cabeza descansa ahora sobre la arena, iniciando su verdadera aventura, yendo a buscar en las sombras, aquel sueño que le fuera prohibido. Y allí está la muerte de la infancia toda, y allí esta nuestro fracaso fotografiado. Nuestro fracaso más primario. En aquella playa también mueren nuestros hijos y con ellos también morimos, inevitablemente, nosotros. 


Aquel vientre marítimo parió para toda nuestra vergüenza, la muerte más cruel de todas, la muerte de la inocencia. Y aquella muerte, también la advertimos en la mirada adulta y descreída de Polín, ese nene olvidado en el cajón más oscuro del mundo, ese chico que se pasea por el celuloide, cargando con el rencor de una sociedad resentida. “Crónicas de un niño solo” será el catártico relato de, tal vez, uno de los más talentosos directores argentinos, aquel alumno atento de Torre Nilsson, nuestro gran amigo Leonardo Favio. Favio desangrará en aquella cinta, las terribles vivencias de su niñez. Se servirá para su relato de una estética con referencias expresionistas, repleta de grandes sombras que proyectaran tanto los miedos como las soledades de los personajes. Quizás aquellas largas figuras oscuras, no sean más que terribles metáforas de la visión de los otros sobre nuestros protagonistas, reduciendo su existencia a inefables seres intangibles, imperceptibles e incorpóreos. La fotografía del film será una de las más exquisitas de las se haya visto por estos barrios. Favio logrará puestas de cámaras increíblemente complejas en cuanto a su composición, repleta de poesía y ritmo. 


Veremos cumplida en las Crónicas de un niño solo, aquella sentencia de Wells que nos indicaba con lucidez, la imposibilidad de realizar un film sin una cámara que sea como un ojo en el corazón de un poeta. Imposible abordar tanta crudeza sin aquella mirada. Polín volverá a ser un niño por solo unos instantes, al aparecer Fabián, representado por el mismo Favio, que lo sorprenderá tomándolo entre sus brazos. Seremos participe de aquella sorpresa, girando también nosotros en un plano subjetivo del protagonista. Polin sonreirá inocentemente por primera vez y recordaremos tal vez allí aquella otra sonrisa inolvidable, que supo enseñarnos Mouchette en sus autitos chocadores. Sera el mismo Leonardo, quien aparezca para abrazar a aquel niño que fue y así traerle algo de paz. Sera quizás una imagen sublimadora, necesaria, una breve reconciliación con aquel pasado agobiante, una despedida mejor, de aquel niño que ya no está. Un adiós poético, para aquel chico carente de todo, que vuelve donde comenzó, con su pantalón cortito con un solo tirador…

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


UNIVERSO FAVIO


Nacido en Mendoza, en un barrio pobre y complicado, donde soportó el abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó. Una serie de robos pequeños lo llevaron incluso a la reclusión carcelaria.
Su madre, Laura Favio (o Fabio) actriz y escritora de radioteatros, solía conseguirle «bolos» (pequeños papeles escasamente remunerados) en Mendoza; etapa en la que además comenzó a preparar sus primeros libretos.
En 1960 realizó un corto llamado El amigo, que narra la historia de un chico que lustra zapatos en la puerta de un parque de atracciones.
En 1965 llegó su primer largo, con el cual se ganó el aplauso de la crítica: Crónica de un niño sólo.
Un año después dirigió El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..., considerada una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos. Aniceto, interpretado por Federico Luppi está enamorado de Francisca, una chica decente, la “santita” del pueblo, pero también seduce a Lucía, apasionada y sexual, la “putita” del Aniceto…


En 1969 estrena El dependiente, escrita por su hermano, sobre un empleado de una ferretería, que empieza a pensar que si su patrón se muere, él puede quedarse con el negocio.
Durante esos años empezó a componer y empezó a forjar una carrera como cantante solista donde tuvo un éxito tremendo, presentándose, entre otros festivales, en Viña del Mar.
En 1973 filma Juan Moreira, la historia de un gaucho que es encarcelado erróneamente y al salir jura venganza, donde se mete en el mundo de la política, las traiciones y la muerte.


En 1975 dirige Nazareno Cruz y el Lobo, la historia de un séptimo hijo varón que por las noches se convierte en Lobo, pero que después de enamorarse se le aparece el Diablo, e le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Nazareno tendrá que decidir entre vivir vagando por las noches o dejar de lado sus sentimientos.


Un año después llega Soñar, soñar, con Carlos Monzón como protagonista. La historia de un trotamundos que ofrece números artísticos, y en un viaje se encuentra con un empleado municipal que quiere ser artista. Allí nacerá una gran amistad e intentarán hacerse famosos en Bs As.
Después del exilio que sufrió durante la dictadura, volvió al ruedo recién en 1993 con el film Gatica, el Mono, la historia del legendario boxeador argentino. Ganó el Goya a la mejor película en habla hispana.
En 1999 dirige el documental Perón, sinfonía de un sentimiento, donde narra la historia política del político argentino.
Su último film fue Aniceto, remake de su propio film del año 66. Después dirigió un corto titulado Gente querible, en el que se emitían frases de próceres argentinos sobre imágenes de películas de Leonardo Favio.
Y por último participó del film 25 miradas, 200 minutos. Película conformada por 25 cortometrajes de 8 minutos de duración cada uno. Mirada introspectiva sobre la historia de Argentina, desde el punto de vista de 25 directores de cine que participan de esta puesta, con motivo del Bicentenario de Argentina. Entre los directores se destacaban: Caetano, Sorín, Lucía y Esteban Puenzo, Martel, Stagnaro, Jusid, Taratuto, Lecchi, Paula Hernández y Taretto, entre otros.
Falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012, luego de estar varias semanas internado…

Favio y la música…



FICHA TÉCNICA

Título original: Crónica de un niño solo
Año: 1965
Duración: 79 min.
País: Argentina
Director: Leonardo Favio
Guión: Leonardo Favio, Jorge Zuhair Jury
Música: Arcángelo Corelli, Alessandro Marcello
Fotografía: Ignacio Souto (B&W)
Reparto: Diego Puente, Tino Pascali, Cacho Espíndola, Victoriano Moreira, Beto Gianola, Leonardo Favio, María Vaner, Elcira Olivera Garcés, María Luisa Robledo, Hugo Arana.

SINOPSIS


Este clásico del cine argentino nos describe la infancia marginal, a través de un niño solitario, y su vida a medio camino entre su barrio pobre y el reformatorio.

PELÍCULA COMPLETA



martes, 15 de septiembre de 2015

ELEPHANT


EDITORIAL

El pasillo reflejaba las gotas de un clásico día de invierno. El ruido de la gotera de ese caño que perdía agua hace ya mucho tiempo, envolvía la escena de un color azul profundo, como la tinta de los bolígrafos esparcidos por el suelo. La pared se descascaraba al son de esas canciones que vomitaban patriotismo en algún lejano salón, mientras el olor del café quemado de la sala contigua destilaba aroma a un morboso día más.
El polvillo de la tiza danzó por los aires, y se disolvió esporádicamente ante la ciega mirada de la multitud, el fuerte viento que ingresaba por los ventanales aún no cerrados suprimió cualquier atisbo de hechizo antes que sea alcanzada por esos ojos que anticipaban clemencia. El ruido del borrador contra la pizarra, despertó más de un sueño equivocado, acribillado en horas matutinas.
La alarma del recreo sonó, quizás, con más furia que de costumbre. Los ecos del silencio cedieron ante la música de los bancos deslizados y el compás de los pasos alegres. Las voces se liberaron y empezaron a desandar un sinfín de oraciones, casi atropellándose unas palabras contra otras, como si ya no quedara tiempo de decirlas. El aula se bañó de un blanco radiante, luminoso como si se tratara del marfil más preciado de la tierra.
La bandera flameó con menos orgullo, pesada por el agua que atentaba contra ella. Las luces de los lejanos rayos hacían figuras en el cielo, jugando con los colores de las nubes. Las bicicletas estacionadas en el patio trasero, se ahogaban lentamente esperando esos pies que las devuelvan a la vida.


Un banco, mientras tanto, desnudaba cientos de garabatos que contenía una frase que era gritada a los cuatro vientos, pero nunca nadie entendió: Soy una confesión que espera ser escuchada. Durante las semanas que el banco estuvo vacío nadie se atrevió a interpretar la frase, que permanecía inerte con el paso de los días. De repente, ruido, olor a pólvora, llantos, horror y lágrimas se entrecruzaron como si fuera el noticiero más perverso. Las sirenas de las ambulancias irrumpieron para darle un aire orquestal al siniestro coro de voces.
La puerta de uno de los baños rezaba la misma frase, pero el olor a tinta era actual, más potente. Entre la gente empezaban a alzarse las manos siempre con el dedo acusador apuntando al mismo lado, comandados por medios buscadores de chivos expiatorios para tapar verdades, como si un simple cantante gótico de aspecto extraño, hubiera sido el encargado de armar un falso guion de cine, gracias a la velocidad de internet para relacionar frases como si fuera un rompecabezas maldito.
El banco sigue estando ahí. Quien antes era invisible para todos, hoy es portada de todos los medios que hablan sin preocuparse para encontrar el significado de esa confesión. Mientras, las paredes se seguirán descascarando, las gotas retumbarán más fuerte contra el piso y los fusiles sonarán con más fuerza luego de cada acto. Aunque nadie entienda que a veces, lo invisible, si se convierta en esencial; para que alguien logre transformar la pequeñez de un insecto, en la grandeza de un elefante…

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE ELEPHANT


Maldita sordera del mundo. Tempano glaciar, fría caricia mortecina. Distancia tacita que deja a este sujeto sin predicado. Silencio agobiante inmune al grito catártico. Lento amanecer de las sombras. Maldito, maldito mundo de allí afuera. Sádico pantano de sueños, vulgar caja repleta de insectos caníbales, insaciables alimañas seriales, alimentándose de dudas, miedos y pasiones truncas, fingiendo heroísmo al derribar mentiras ya vencidas, gritando con descarado cinismo sus palabras ya muertas. Acá estoy yo, un turista ciego caminando con temor por la cristalería del mundo. Desbordante de preguntas, desconfiando las huellas, olvidando el sueño en cada esquina, nadando en sus laberinticos días. Acá estoy yo, apagándome por dentro, como una tarde que muere, harto de seguir intentando esta felicidad que no me sale. Acá estoy yo, con mis brazos absurdos levantados, esperando el golpe, ya no importa dónde. Y a través de estos mismos cristales, veía y sentía el mundo Alex, co protagonista del film Elephant de nuestro gran amigo Gus Vant Sant. 


El film será crudo y realista, sin caer en la chabacanería del golpe bajo. Hará evidente aquel elefante que nadie quiere ver, evitando el camino fácil del tono de denuncia, para transitar por aquel otro más complejo, y por esto, más sabroso, del relato desarrollado a través del leguaje propio cinematográfico, sirviéndose de lo externo, de lo visible, de solo un puñado de situaciones, para llegar a través de ellas a la propia esencia. La película no tendrá una estructura narrativa lineal y desde esta decisión estética, ya se comenzara a trabajar aquella idea que flotará a cada instante dentro del relato y que será apoyada por cada uno de los medios comunicacionales de los que se servirá el director para armar el film. Esta idea, que se instalará desde el comienzo, no será otra que la soledad. El relato, estará estructurado por una serie de planos secuencias, estos son aquellos planos de larga duración, donde la cámara no corta nunca, sino que acompaña a las situaciones y personajes. Cada plano secuencia, narrará distintos fragmentos de la vida de los personajes del film, los cuales se irán entrecruzando. Cada uno de estos bloques secuenciales, logrará transmitir aquella sensación desoladora vivida por los caracteres a través de su curva dramática. Podríamos tal vez interpretarlo, como pequeñas islas a la deriva, flotando en un océano para el cual son indiferente. 


La puesta de cámara del film, trabajará un punto de vista similar al de un adolescente de la misma edad de los personajes. Las cámaras, se mantendrán por lo general, a la altura de sus ojos, permitiendo a los espectadores experimentar la sensación de soledad plena de transitar los largos pasillos de aquella multitudinaria escuela, siendo ignorados por todos. Aparecerá también la idea de muerte, trabajada desde los primeros planos del film, el cual abrirá con un cielo cargado de nubes oscuras, encuadrando un poste que nos recordará a cierta figura musical en un pentagrama. El cielo se irá oscureciendo por la caída del día y la oscuridad se apoderará del poste para terminar fundiendo a negro. Lo siguiente será el otoño, bañando de hojas muertas las calles y veredas. El final de Elephant nos atacará de repente y nos dejará pensando en el sufrimiento de aquellos chicos. Y hablo tanto por las victimas como por aquellos dos que habían muerto hace tanto y tuvieron que venir a contárnoslos disfrazados de asesinos. Aquella pareja hermanada por la soledad, que para partir más liviano, vino a devolverle al mundo lo único que este le supo ofrecer: violencia, exclusión y muerte. Así se despidieron Alex y Eric, en el anochecer de sus vidas, en el silencio de la música, juntos pero solos, sin nada que los amarre a este maldito mundo.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones



Uno de los temas que homenajearon Columbine


Buenas tardes, adiós
Voy a llegar a mi agenda
Va a ser el enemigo
Va a sonreír y destruir



UNIVERSO VAN SANT



Nacido en Kentucky, se interesó por el cine en la adolescencia luego de pasar por la escuela de diseño, donde tuvo de compañero a David Byrne, fundador de Talking Heads.
En el cine empezó como ayudante del director Ken Shapiro y luego en una agencia de publicidad, con lo que ahorró sus primeros dólares para filmar el corto de 1982, La disciplina de D.E, basado en Do Easy, la obra de William Burroughs.
Tres años después filmó el largo Mala Noche, titulado en español y donde se mete en la vida de un treintañero gay que se enamora de un inmigrante ilegal. Filmada en blanco y negro con una cámara de 16 mm y sólo 25000 dólares de presupuesto.
En 1989 empieza a ser reconocido internacionalmente gracias a Drugstore Cowboys, la historia de 4 adolescentes con problemas de drogas que recibió el premio a Mejor Guion para el Círculo de Críticos de Nueva York. Fue el salto al estrellato de Matt Dillon.
Dos años después filma uno de sus más grandes éxitos, Mi Idaho Privado, con dos grandes promesas como el fallecido River Phoenix y el ascendente Kaenu Reeves en la piel de dos jóvenes que se prostituyen para ganarse la vida.


Baja muchísimo cuando filma a Uma Thurman en Ellas también se deprimen, sobre una modelo que recorre el país desde su infancia y ahora tiene la posibilidad de entrar en una agencia publicitaria.
En 1995 filma Todo por un sueño, con un genial papel de Nicole Kidman como una mujer que no tiene límite para llegar a conseguir trabajar en televisión.
En 1997 dirige el guion ganador del Oscar, de la dupla Affleck-Damon en En busca del destino, la historia del chico de barrio con una inteligencia supernatural para las matemáticas.


Un año después filma la remake de Psicosis, con resultados pésimos en cuanto a crítica.
Vuelve con una buena historia en Descubriendo a Forrester, donde Sean Connery interpreta a un hombre cuyo misterio y excentricidad son casi míticos. Hasta que encuentra a un joven que aparece en la casa y terminan haciéndose amigos.
En 2002 filma Gerry, una historia de supervivencia de dos amigos que se pierden en el medio del desierto.
Luego llega Elephant, con el que gana la Palma de Oro en Cannes.  Y en 2005 filma Last Days, basado en los últimos días del líder de Nirvana, Kurt Cobain.
En 2007 llega Paranoid Park, sobre un caso sin resolver que sucedió en un parque público de Houston.
En 2008 logra un éxito tanto a nivel público como crítica, cuando rueda la historia de Harvey Milk, el primer político abiertamente homosexual de Estados Unidos.


En 2011 filma Retless, la extraña película que Narra la historia de amor entre una joven enferma terminal (Mia Wasikowska) y un chico (Henry Hopper) al que le gusta asistir a funerales. A la pareja se le aparece el fantasma de un piloto kamikaze japonés (Ryo Kase) que murió en la II Guerra Mundial (1939-1945).
Su último film fue en 2012 y se tituló Tierra prometida, la historia de un ejecutivo que llega a un pueblo para perforar la tierra y además de convencer a los propietarios de la tierra, intentará reencausar su vida.
Este año se espera el estreno de The Sea of Trees, donde un estadounidense y un japonés concurren al tristemente famoso "bosque del suicidio", un lugar al que la gente va para quitarse la vida. Juntos empiezan a transitar juntos el bosque.

Todos los demás niños con las patadas bombeadas, deberías de haber corrido, mejor corre, más rápido que mi pistola
Todos los demás niños con las patadas bombeadas, deberías de haber corrido, mejor corre, más rápido que mi bala...


Quizá este chico buscaba algo de amor
O quizá por el momento
Olvidó quién era
O quizá este chico solo deseaba ser abrazado



FICHA TECNICA

Título original: Elephant
Año: 2003
Duración: 81 min.
País: Estados Unidos
Director: Gus Van Sant
Guión: Gus Van Sant
Música: Ludwig Van Beethoven
Fotografía: Harris Savides
Reparto: Alex Frost, Eric Deulen, John Robinson, Elias McConnell, Jordan Taylor, Carrie Finklea, Nicole George, Alicia Miles, Timothy Bottoms, Matt Malloy

SINOPSIS

Recreación de la matanza perpetrada por dos adolescentes en el instituto Columbine. Es un día cualquiera de otoño, y todos los estudiantes hacen su vida rutinaria: Eli, camino de clase, convence a una pareja de rockeros para hacerles unas fotos. Nate termina su entrenamiento de fútbol y queda con su novia Carrie para comer. John deja las llaves del coche de su padre en la conserjería del instituto para que las recoja su hermano. Pero ese día no será como los demás...

PELICULA COMPLETA