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lunes, 29 de febrero de 2016

DESPERTARES - AWAKENINGS

PROGRAMA 128 (15-01-2016)

EDITORIAL DESPERTARES

Siento que la oscuridad me ha mantenido a salvo. En ciertas etapas de la vida, encontré en ella el momento indicado para llenar ese vacío, triste y solitario. Quizás el silencio sea el arma cómplice de todo esto que llamamos universo, un mundo repleto de miedos y amenazado por voces que vienen a mentirnos en la cara.
Durante ese período, estoy mentalmente en acción. Recuerdo ciertas lecturas adolescentes, imagino libros desordenados, apoyados sobre una biblioteca que aguanta estoicamente los embates del tiempo. Inhalo el aroma a lluvia, que rocía el verde césped recién cortado. Disfruto de ese café como si fuera el último, mientras los aullidos de los perros anuncian la llegada de una nueva tormenta.
El universo se acota magistralmente a una habitación añeja, como sacada de algún viejo relato de Edgar Allan Poe. Una pequeña bombita de luz que sobresale por la silueta de un velador, y una cortina que apenas se bambolea entre ráfagas de viento son los que le dan un poco de vida al cuarto. Las agujas del reloj marcan sus pasos lentamente, como una gota de agua que cae en la frente, torturando hasta a los más fuertes.
Muy rara vez se escucha el eco de un teléfono, que protesta por las molestias ocasionadas a estas horas de la madrugada. Se prenderán algunas luces, de fondo ciertas voces decodificaran el código, y luego los pasos ralearan hasta morir nuevamente en el silencio.
Los primeros rayos de sol confirman la llegada de un nuevo día. Empiezan a aparecer las mismas caras de siempre, disfrazadas de enfermeros, médicos, personal de limpieza y pacientes. Recorreré el mismo pasillo, como hace años. Ya de frente a la ventana, noto que las hojas de los árboles están cayendo de a poco. Miro el estacionamiento, y hoy el auto rojo está delante del gris, como no pasaba hace meses. Sonrío internamente cuando pienso que soy el único que se dio cuenta de ese ínfimo detalle.


El día transcurre en soledad, siempre demasiado ausente como para estar vivo. Años que pasan mirando como todo gira a mí alrededor, sin poder hacer nada para cambiarlo. 
Como todos los martes, espero la llegada de ella, quizás la única persona capaz de generar una especie de ida y vuelta en este mundo plastificado. Como muchos de nosotros, apuesto a la receta simple del corazón para despojarme de misterios no descifrados. Su sonrisa será inconmensurable como siempre, su voz cálida y su mirada sincera, demasiado extraño para los ojos de hoy. Deseo fervientemente levantarme de un solo salto y gritar a los cuatro vientos lo que siento, pero una vez más, será sólo en mi mente. Entiendo aunque no quiera que solo soy un simple número que vaga sin rumbo, un cuerpo dedicado a sobrevivir a medicaciones y experimentos triviales en busca de una solución imposible. Pero apostaré las pocas fichas que me quedan en la ruleta del amor, como la más nimia esperanza de transformar la oscuridad en belleza. Una belleza pura, sin códigos de barra ni impuestos a la felicidad.
La noche otra vez empieza a tomar el control. El cuarto aparecerá nuevamente, más pequeño que ayer, pero igual de sombrío. La dictadura del silencio ejercerá presión una vez más, para intentar acallar los sueños. El sonido de las campanas de la iglesia me invita a escapar a mi mundo personal, pensando que alguna vez conoceré el sabor de dormir en un aletargado viaje a la eternidad, para poder encontrarle un sentido al placer de despertar…

Marcelo De Nicola.-

Canción post editorial



IMPRESIONES PARA DESPERTARES


¿Hace cuantos siglos no caminas por estos jardines como aquel dios que alguna vez fuiste? Tu paso era el de una pantera, preciso y elegante y recorrías la virginidad de la tierra como un amante celoso. Conocías el viento y las nubes. Sabias de los mares y de los ríos. Cada planta, cada árbol erguido dialogaba en profunda armonía, susurrándole al viento sus sabidurías ancestrales. Eras el pájaro y eras la serpiente. Eras la manzana roja del árbol. Ardías como el sol, aun sabiendo que también eras la pálida luna. Pero un día la noche fue realmente oscura y la pesadilla del universo bailo su danza sacudiéndote con un espasmo infernal. Aquella unión con la tierra, esa conexión delirante con el todo, se quebró en un estruendo espantoso y el manicomio del mundo, entonces, abrió sus puertas al mito. Esquizofrenias y paranoias nombraron tus miedos, tallaron tus culpas y condenaron tus movimientos bajo la crueldad del castigo. Primero laceraron tu cuerpo y luego el odio fue tal, que el morbo busco aún más profundo hasta llegar a tu esencia: tu libertad. Las estrellas opacaron su brillo por pudor. La naturaleza se petrificó en un silencio poético y las montañas y las aves guardaron así sus secretos para siempre. 


Llegó entonces la ausencia, el abrumador silencio, la fría distancia que ofrece lo acumulado, el adormecimiento del instinto, la fatal muerte de los sentidos. Un día, en un aberrante descuido, un soplido apagó para siempre la locura de nuestra fiesta. Tu cobardía fue la verdadera patada en el culo que nos alejó para siempre de nuestro paraíso, de aquella bella llama que ardía y se gobernaba sin leyes ni amos. Fue en aquel momento, en aquel angustioso instante donde condenamos nuestras vidas al fatídico intento de la búsqueda de un imposible: dejar de estar solos. Y de aquello también huirá desesperadamente Leonard, aquel personaje interpretado con maestría por Robert De Niro, aquel paciente que plasmará su lucha en la curva dramática del film “Despertares”. El relato se estructurará en una rigurosa linealidad, narrando la enfermedad de Leonard desde su aparición en la niñez hasta su trágico desarrollo en su edad madura. El punto de ataque del film será la aparición casual de un médico al que le otorgan forzosamente un trabajo para el cual está poco calificado. Será el Doctor Sayers, cuidadosamente interpretado por Robin Williams, el encargado de desempolvar aquello que todos quieren olvidar, será Sayers, “el que dice” en su traducción a la lengua hispana, el encargado de traer a la luz aquello callado y olvidado: la angustiosa soledad en la que decidimos morir nuestros días. 


Sayers logrará a través de un tratamiento experimental, traer de vuelta a sus pacientes, los cuales sufren la terrible enfermedad de haber quedado paralizados en sus movimientos y detenidos en el recuerdo de un instante de sus vidas. Allí, en la parálisis y en los recuerdos, estará escondida la gran metáfora de esta cinta. Despertares, vendrá a contarnos sobre aquel paraíso perdido en donde éramos dioses, sobre aquellas tierras que hoy son el asfalto muerto por donde paseamos nuestras ausencias, por donde desfilamos sin pudor todos nuestros miedos, caminando con paso firme el monótono recorrido hacia la nada. Volver a la vida sin la posibilidad de apoderarse de ella es tal vez la peor de las estafas. Abrir los ojos para entender que luego del otoño ambos hemos tenido los mismos míseros logros es, ante todo, desalentador. La promesa de un nuevo sol, no curará jamás nuestras penas. Moriremos con nuestra soledad intacta, de eso podemos estar seguros. Quien les habla, mientras espera la sorpresiva llegada de aquel barco de velas negras, ha decidido buscar el recuerdo de aquel paraíso perdido en cada beso, en ciertas miradas, en las efectivas caricias de las pequeñísimas manos de cierta morocha, en el sabroso desconcierto que convida el perderse en aquel ápice vertiginoso del ahora. Solo en esos frágiles descuidos del mundo encontraré aquel reflejo de cuando era mi soberano.-

Lucas Itze.-

Canción post impresiones


Silencio entonces idiotas, silencio entonces no... 



UNIVERSO MARSHALL


Nacida en Nueva York en 1942, Penny Marshall empezó como actriz en diferentes series estadounidenses, entre las que se encontraban The Odd Couple y Laverne & Shirley. En el cine trabajó en una de las primeras películas de Spielberg: 1941.
Su debut en la dirección fue con un clásico de los 80: Jumpin´ Jack Flash, una comedia donde Whoopy Goldberg trabaja con ordenadores, y recibe un mensaje de un desconocido, cuando lo descodifica, se ve envuelta en una trama de espías y asesinos, y tiene que huir para salvar su vida. Uno de los primeros films donde aparece algo que hoy en día es algo rutinario: el chat online.
En 1988 dirigió una de sus películas más reconocidas: Quisiera ser grande, el papel que le dio la fama internacional a Tom Hanks, que cansado de ser un niño, pide como deseo en un juego ser mayor, y al otro día el deseo se le ha cumplido.


Luego del gran éxito que significó Despertares, siguió con las comedias para toda la familia como cuando filmó en 1992: Un equipo muy especial, film situado durante la Segunda Guerra Mundial, época en el cual el béisbol estaba a punto de desaparecer. Para eso se crea un equipo femenino, pero se tendrán que enfrentar a un ebrio Tom Hanks, el entrenador del equipo. Con Geena Davis y Madonna.


En 1994 filma Un poeta entre reclutas, donde Danny De Vito es un publicista que acaba de ser despedido, y solo consigue trabajo como profesor de educación general de un grupo de inadaptados soldados. Debut de Mark Wahlberg en el cine.
Dos años después filma La mujer del predicador, con Denzel Wahington y Whitney Houston, la historia de un reverendo en crisis que pide a Dios que le ayude, y le aparece un angel llamado Dudley, que traerá más problemas que soluciones.
Su último film fue en 2001, Los chicos de mi vida, que significó el papel con el que Drew Barrymore volvió a los primeros planos actorales. En el film es una chica que quiere ser escritora e irse a vivir a Nueva York, pero también es una adolescente rebelde loca por los hombres. En una fiesta conoce a Ray, alguien que no tiene todas las luces, y meses después, se enterarán que serán padres, y les cambian los planes a ambos.



Homenaje a Bowie...


Es hora de volver a mi...



FICHA TÉCNICA

Título original: Awakenings
Año: 1990
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos
Director: Penny Marshall
Guión: Steven Zaillian (Libro: Oliver Sacks)
Música: Randy Newman
Fotografía: Miroslav Ondricek
Reparto: Robert De Niro, Robin Williams, Julie Kavner, Ruth Nelson, John Heard, Penelope Ann Miller, Alice Drummond, Judith Malina, Barton Heyman, George Martin, Anne Meara, Richard Libertini, Steve Vinovich, Bradley Whitford, Max von Sydow, Peter Stormare, Vin Diesel

SINOPSIS


A finales de los años sesenta, el doctor Malcolm Sayer (Robin Williams), un neurólogo neoyorquino, decide utilizar un medicamento nuevo para tratar a sus pacientes de encefalitis letárgica, enfermedad que priva de las facultades motoras a las personas que la padecen hasta reducirlas a un estado vegetativo. Poco a poco empezará a manifestarse cierta mejoría en los pacientes, especialmente en Leonard Lowe (Robert de Niro).

lunes, 9 de junio de 2014

LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS - DEAD POETS SOCIETY

Programa 25 (02-09-2013)


EDITORIAL

Ella (o el, para el caso es lo mismo) está parada frente a nosotros, nuestro ojos son devorados por el miedo, las pupilas se ennegrecen cada vez mas y lentamente hacemos foco en sus manos, que se mueven de acá para allá, como un columpio sin cesar. El tono de voz fuerte retumba en todo el lugar, cerrado, pero con grandes ventanales hacia la nada, cubiertos de rejas, de esta cárcel a la que estamos ingresando. De a poco nos vamos identificando con ciertos objetos que con el tiempo nos van a ser más familiares, el aula gigante, un pizarrón verde, tizas de colores, pupitres nuevos…
Y también con los demás que están en la misma situación que nosotros, de los que no sabemos sus nombres, pero en un primer momento serán el gordo, el petiso, el dientudo, la pecosa, entre otros siniestros adjetivos.
Con el tiempo, algunos de estos personajes seguirán, otros quedarán en el camino, y serán un simple número en nuestras vidas. El aula, en cambio, será cada vez más pequeña, a medida que nosotros seamos más grandes.
Los profesores también cambiarán, ya no serán los que te ponían un castigo si no hacías las tareas o te portabas mal. Algunos pocos, de hecho, te empezaban a tratar como un igual, sin distinción de relación profesor - alumno.
De hecho, de esos tipos son de los que más aprenderemos, quienes te brindarán un consejo, un apoyo o una simple palmada en la espalda cuando necesites esas palabras de aliento, pero para la vida en general, que es lo que importa.



Porque uno puede ser un genio en matemática, tener un doctorado en filosofía o ser un excelente historiador, pero si en la vida sos un pobre tipo, no sirve de nada.
Se me viene a la mente una gran profesora, de las mejores que he tenido, y no hace tanto, sino sólo tres años atrás. Ella no sólo te enseñaba, sino te incitaba a debatir, pensar, encontrar los por qué en cada tema que veíamos, pero fundamentalmente, nos trataba de igual a igual, eran sin dudas las horas que más se disfrutaban, y eso que hablo de la facultad y no de un simple colegio primario… Lamentablemente, poco tiempo después de egresar, nos enteramos que una maldita enfermedad se la llevó muy joven, hoy, Carmela, donde quieras que estés, quiero agradecerte por habernos enseñado tanto de la vida.
Y así, mientras crecemos, nos vamos a empezar a dar cuenta de lo que queremos para nosotros. Nuestros padres pensarán mi hijo el doctor, el abogado, el contador.
Es lo de menos, lo importante es tratar de pasarla lo mejor posible, buscar la felicidad en esas pequeñas cosas de la vida, perseguir esos sueños imposibles. Básicamente, ser uno mismo.
En esta sociedad en la que vivimos, en la que cada vez hay menos poesía, belleza, amor, todo se va transformando en algo acartonado, gris, tristemente bizarro. La vida es demasiado hermosa para no ver todo lo que nos rodea. Salgamos en busca de eso, de belleza, amor, futuro, en una palabra: VIDA. Y alejémonos de esta maldita sociedad, LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS.

Marcelo De Nicola

Canción elegida para la editorial




IMPRESIONES SOBRE LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS


"Me fui a los bosques porque quería vivir sin prisa. Quería vivir intensamente y sacarle todo su jugo a la vida. Abandonar todo lo que no era vida, para no descubrir, en el momento de mi muerte, que no había vivido.” Esto era lo que se juraban ese puñado de jóvenes antes de comenzar cada una de las reuniones de la sociedad, esa tradición que ellos mismos decidieron heredar. Por allí pasaría la música, los sonidos más primitivos, quizás solo golpes inconexos. Alaridos. Pasarían también miedos, poemas, y quizás, con algo de suerte, alguna chica. En esa caverna oscura y pequeña, este grupo atesoraba lo único que realmente poseían. Aquello que esa escuela realmente quería extirpar o por lo menos destruir, porque los alejaba del camino, de sus objetivos. Porque alborotaba, descontrolaba. Los convertía en seres impredecibles, impuntuales, inmorales. Aquello que hacía que las normas no se cumplan, que el deseo proyectado de un padre se desvanezca con la primera luz de la luna. Este grupo de jóvenes, en una metáfora gigante, resguardaban eso, capaz de poner en jaque a todo un sistema educativo, en una fría, pequeña y oscura caverna. Para que nadie lo vea, para que nadie se acerque y lo estropee todo. Aquello que guardaban y escondían desesperadamente era su niñez. Solo con su niñez intacta, podía ser capaces de gritar carpe diem con sinceridad, de apasionarse con las imágenes ocultas en un poema, de despojarse de reglas y mandatos, de jugar con los ojos llenos de vida e inocencia, como cuando teníamos 5 años y las únicas leyes que existían eran las inventadas por nosotros mismos, las cuales estaban diseñadas perfectamente para ser quebradas con las primeras galletitas de la tarde.



Stephen Nachmanovitch nos dice que las escuelas pueden alimentar la creatividad de los niños, pero pueden también destruirla, y eso hace demasiado a menudo. Idealmente, las escuelas existen para preservar y regenerar el aprendizaje y las artes, y dar a los niños las herramientas para crear el futuro. En su peor expresión producen adultos uniformes, con mentalidades convencionales, para alimentar el mercado con operarios, gerentes y consumidores. El mundo real creado por los adultos viene a pesar sobre los niños en crecimiento, modelándolos hasta convertirlos en miembros cada vez más predecibles de la sociedad. Pero cuidado, en el deceso de ese niño está también la muerte de la aventura, esa vieja compañera que nos ayuda a sobrellevar una realidad cada vez más lejana a nuestros verdaderos intereses. “La sociedad de los poetas muertos” es un relato cuyo mensaje supera a la historia que narra. La historia relatada quizás tenga huecos difíciles de llenar, ciertas actitudes de los personajes que discuten ferozmente con el verosímil. Esas flaquezas, la alejan de aquel cine de autor que tanto amamos y le resta matices a la narración, pero eso no importa, o por lo menos, a mi no me importa. 



La obra es mucho más potente y logra conmovernos el alma, y eso es irrefutable. Es destacable el trabajo realizado por Alan Splet, diseñador de sonido de la película, responsable de la narración auditiva del relato. Dentro de cualquier film, existen sonidos que tienen que ver con la diégesis puntualmente de la obra, o sea sonidos que ayudan a construir un verosímil, un mundo de convenciones establecidas, y otros sonidos supeditados a alimentar la fantasía del relato. En la utilización de estos últimos es donde mas se luce el ingenio y el arte del director de sonido. Recuerdo un momento clave en la película, la secuencia del suicidio de Neil. Su padre decide retirarlo del colegio por haber desobedecido su orden de no actuar en la obra que el personaje venia ensayando a escondidas. Es de noche y afuera la nieve cae copiosamente. Ellos ingresan en la casa. Todo esta inmaculadamente ordenado, el frío de afuera es similar al de adentro. El padre le anuncia que lo anotara en un colegio militar, alejándolo así definitivamente del profesor Keating, matando tal vez toda fantasía. El llora, su madre también. Es entonces cuando Neil, llevado por la angustia, viendo morir despedazado aquel niño que fue, decide morir él también. Toda la secuencia estará trabajada con un sonido grave de fondo, muy sutil, totalmente extradiegético, pero completamente necesario para marcarnos la sensación de ahogo del personaje. El disparo final, no se oirá, no será necesario. La muerte del niño de aquel adolescente, la sentiremos en el pecho, bien profundo, sin necesidad de ningún sonido que lo acentúe.  



La sociedad de los poetas muertos nos deja bien en claro cual debería ser el rol del docente dentro del universo educativo, y creo yo, que el final del film lo grafica magistralmente. Al levantarse ese puñado de alumnos sobre los pupitres y mostrar que otro punto de vista es posible, vemos la tarea del profesor Keating concluida. Hace pocos días, vi un documental sobre Natasha Binder, una pianista prodigio de solo 11 años capaz de interpretar Beethoven o Mozart con la soltura y pasión de alguien experimentado, no solo en el estudio del instrumento, sino también en la vida. Porque no nos olvidemos que en cualquier interpretación artística se juegan también las traiciones, desamores o alegrías transitadas en la existencia de cada uno. La pequeña pianista no solo parecía tener muy en claro las técnicas inherentes al instrumento, sino también las emociones que con él generaba. El documental la mostraba segundos antes de salir a escena en el teatro Colón. Ya detrás del telón, la niña le dice, con cierto nerviosismo, a su tío, también pianista, también virtuoso: Espero poder tocar como ayer. A lo que él responde: No, no toques como ayer… tocá como hoy. El dialogo pasó desapercibido, de hecho hasta se escuchó muy en segundo plano, pero a mi me toco el alma. Ahí encontré una clave que espero poder seguir trabajando el resto de mi vida. Ojala, esté que escribe, pueda dejar, definitivamente, de hablar como ayer, para poder gritar como hoy. Ese es el aprendizaje.

Lucas Itze.-    

Canción post análisis



Charly también nos decía esto



Y nos fuimos con una que cantamos todos




FICHA TÉCNICA

Título original: Dead Poets Society
Año: 1989
Duración: 124 min.
País: Estados Unidos
Director: Peter Weir
Guión: Tom Schulman
Música: Maurice Jarre
Fotografía: John Seale
Reparto: Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Gale Hansen, James Waterston, Allelon Ruggiero, Norman Lloyd, Kurtwood Smith, Melora Walters, Welker White, John Cunningham, Debra Mooney, Lara Flynn Boyle
                      
Sinopsis

El señor Keating (Robin Williams) es un profesor de Literatura, de un colegio privado, estricto y elítico de Nueva Inglaterra, donde había sido alumno. Desde su primera clase alienta a sus alumnos a partir del significado de “Carpe Diem” (aprovecha el momento) a luchar por alcanzar sus sueños. A medida que las clases pasan, los alumnos empezarán a juntarse en un caverna donde se reunirán como miembro de un grupo llamado La sociedad de los poetas muertos, donde discutirán sobre poesía, pensar libremente y poder expresar sus emociones, todo comandado por Neil (Robert Sean Leonard), un fanático de la actuación, y a quien su padre no lo deja ejercer su pasión. Tanto Neil, como sus compañeros Todd (Ethan Hawke), Knox (Josh Charles) y Charlie (Gale Hansen), entre otros, empiezan a ver la vida con otros ojos, y a animarse a cosas que ellos creían imposibles.
Después del debut de Neil como actor en una obra de Shakespeare, el padre lo obliga a dejar la actuación. Neil tomará la decisión más difícil de su vida, y tanto el profesor Keating como sus alumnos quedarán marcados para siempre…

Trailer



martes, 27 de mayo de 2014

EN BUSCA DEL DESTINO - GOOD WILL HUNTING

Programa 11 (27-05-2013)


EDITORIAL

La noche era espesa y pegajosa, entonces la noticia cayó a los oídos de la tribu con la frescura de una llovizna leve. Todos los integrantes se alteraron y pronto dejaron sus lugares. Solo el más anciano, guiado quizás por su eterna sabiduría, mantuvo la calma y limito sus acciones a un abrir grande de ojos que luego se transformo en pura sorpresa. Entonces se puso de pie y habló: Es una gran noticia, dijo… La noche pronto se llenó de copas en alto, abrazos fraternales, ojos húmedos, pero sobretodo, de esperanza. Borges dice que lo venidero nunca se anima a ser presente del todo sin antes ensayarse y que ese ensayo es la esperanza. ¡Bendita seas, esperanza, memoria del futuro, olorcito de lo por venir, palote de dios! Esa noche nos fuimos todos llenos de esperanza. Aquel olorcito del porvenir, aquella memoria del futuro ya crecía y se hacía notar tiernamente en la pancita de su mamá. ¿Cómo acompañarte en aquel viaje en el que sé que tenés que hacerlo todo vos? ¿Cómo te cuento esta ansiedad, este adivinarte en ambos sexos? ¿Cómo explico que desde ahora sé que nadie en esta tierra va a saber pronunciar mejor que vos la palabra “tío”? No lo se. Simplemente me voy a dedicar a esperarte.


Tu aventura ya empezó y eso me pone feliz. De este lado te espera un zoológico sin demasiado sentido, pero no te asustes, hay algunas luces que van a brillar para vos siempre. Acá te esperan los caballos de calesita, las frutillas de las plantas de la abuela, las rodillas raspadas, los Beatles, Astor, Spinetta, Miller, el viejo Bukowski, algún atardecer que sepa robarte el alma. Te esperan hermanos, primos. Te espera mamá y papá. Te espero yo. Ojala sepamos abrir nuestros oídos y nuestras manos para recibir también todo lo que vos traes para nosotros. Pronto nos vamos a ver en persona y vamos a salir a pasear por este mundo. Mientras tanto no voy a parar de soñarte, ni ahora ni nunca. Ojala pronto perdamos la soberbia de querer guiarte, de querer enseñarte. Las cosas están servidas para que vos las tomes, nunca nos creas cuando nuestras palabras suenen seguras.  Los que acá estamos hace un tiempo somos tanto o mas novatos que vos en esto de vivir, simplemente el tiempo nos volvió miserables y fingimos seguridades que nos son completamente ajenas. Nadie sabe nada acá, pero todos tenemos una explicación para todo. Pasamos el día en la triste misión de explicarle al vecino que el piso es duro, mientras él nos jura que el cielo es azul. Pero ya vamos a tener tiempo para todo esto, te lo juro: de boca de duende a oído de duende. Ojala entendamos pronto, que tanto vos como nosotros, estamos aquí, en este pasillo absurdo, en busca de lo mismo: en busca del destino.

Lucas Itze.-

Canción elegida para la editorial



IMPRESIONES SOBRE EN BUSCA DEL DESTINO



Estamos frente a un gran guión, de eso no hay dudas. Sólido en su construcción de personajes, sólido en sus líneas narrativas, sólido por donde se lo mire. Es verdad que no hay una gran originalidad en su historia, pero el relato esta tan bien armado que poco nos importa eso. En este caso, las labores de guionista y dirección están repartidas en distintas personas. Gus Van Sant, director del film, llevo a la acción aquellas páginas llenas de sueños que es el guión y lo hizo con grandeza. Se sabe que el guión cinematográfico no es una obra terminada, una obra en si. Nos dice Jean Claude Carrier y Pascal Bonitzer en su libro “The End, práctica del guión cinematográfico” libro que recomendamos abiertamente, que el guión es un estado transitorio, una forma pasajera destinada a metamorfosearse y a desaparecer, como la oruga que se convierte en mariposa. Insiste mas adelante y agrega: es un objeto efímero, no esta concebido para durar sino para desaparecer, para convertirse en otra cosa. Esa otra cosa, es nada más y nada menos que el hecho audiovisual. En este caso, la película. Un gran guión no asegura nunca una gran película, es solo un buen primer paso. Entendamos al guión como lo que enciende la gigantesca maquinaria que es un rodaje. A partir de él, cada área implicada en el rodaje (fotografía, dirección, producción, actores, etc.) realizará una lectura egoísta del mismo y aportaran desde su arte todo lo que puedan para llegar al objetivo final que es la película, el producto audiovisual. Ahí comienza la oruga a transformarse en mariposa, ahí lo que se escribió en soledad, toma dimensiones inimaginables y alcanza lugares nunca proyectados. 


En busca del destino es una bella mariposa, su vuelo es melancólico, pero finalmente despliega sus alas y nos inunda con sus colores maravillosos. El film comienza con un engaño. Empieza presentándonos a Will, ese pibe de los suburbios, aquel genio de 20 años que coquetea con las niñas mimadas de Harvard y sin muchas preguntas lo convertimos al instante en nuestro héroe. ¿Como no hacerlo? En una misma noche ajusticia a los golpes a su opresor de jardín de infantes, toma cerveza con amigos tan fieles e impresentables como los nuestros, desenmascara la soberbia de un pseudo sabiondo disfrazado de tipo duro, un triste recitador de autores, otro opresor, pero ahora de las ideas, al cual también invita a pelear y termina ganándole a la chica. Creemos ver en él representada la lucha de clases. Creemos ver en él la reivindicación del humilde, la mojada de oreja a la maldita oligarquía, la tocada de culo final. Pero no, la película tomara otro rumbo, otro destino y buscará profundizar más su contenido. Iremos asistiendo de a poco al derrumbe del personaje y con esto, también a su nacimiento. Gus Van Sant lo grafica muy bien este estadio de Will con las escenas de él en la obra en construcción. Cada ladrillo que Will voltea, cada martillazo que descarga sobre los muros, también lo hace sobre el muro de sus defensas, sobre los muros de sus limitaciones. Su ayudante en esta feroz batalla es nada más y nada menos que Sean Maguire, aquel psicólogo interpretado por el siempre genial Robbin Williams. Un analista muy poco ortodoxo, tan de barrio como Will, tan brillante como él. Aquella mirada tierna, mirada que solo Robin Williams puede lograr, va a acompañarnos durante toda la película y va a desarmarnos a nosotros también como espectadores. Pronto entenderemos las tragedias vividas por Will, su soledad nos caerá encima como un balde de agua fría, su miedo a la perdida nos quedara clarísimo y lloraremos junto a Skylar, aquella hada hechicera, la ruptura de su amor. 


Creo que la columna vertebral del relato está constituida por las distintas sesiones de Will con Sean. Ese trabajo junto al psicólogo irá humanizando al personaje y de aquellas charlas rescataremos diálogos geniales. Son en estos encuentros donde conoceremos al verdadero Will, al que está escondido detrás de una lista interminable de citas, de datos precisos, de cálculos imposibles. Veremos al Will que se parece mas a nosotros y ya no tanto a lo que nos gustaría ser. Finalmente, la oruga se hará mariposa, y reconoceremos al niño que es Will, a ese chico repleto de fantasmas. Entenderemos, una vez más, que de nada sirve tenerlo todo sin apostarlo. Entenderemos que la búsqueda del destino es constante, ya que nada nos garantiza el éxito de nuestras decisiones. Ahí esta el sabor de todo esto. Perdonen a este que escribe por la torpeza en su análisis, es que una vez más decidí apostarlo todo y tuve que ocuparme de una chica…    

Lucas Itze.-

Canción post análisis


Una de las canciones del film, en vivo para la ceremonia de los Oscar:


Y nos despedimos con un temazo:


FICHA TÉCNICA

Título original: Good Will Hunting
Año: 1997
Duración: 126 min.
País: Estados Unidos
Director: Gus Van Sant
Guión: Matt Damon, Ben Affleck
Música: Danny Elfman
Fotografía: Jean-Yves Escoffier
Reparto: Matt Damon, Robin Williams, Minnie Driver, Ben Affleck, Stellan Skarsgård, Casey Affleck, Cole Hauser, Philip Williams, John Mighton, Rachel Majorowski, Colleen McCauley, Matt Mercier, Richard Fitzpatrick

Argumento

Will (Matt Damon), es un rebelde de los suburbios de Boston que trabaja como personal de limpieza en la Universidad de Masachussets, una de las facultades de matemáticas más importantes del mundo. Luego del trabajo, suele juntarse a beber con sus amigos y a buscar pelea, en una de ellas, Will cae detenido.
El profesor Gerald Lambeau (Stellan Skaargard) es el más importante del organismo y siempre deja en la pizarra un problema matemático difícil de resolver, hasta que un día el problema apareció resuelto, pero nadie sabía quien lo había hecho.
Gerald descubre que esa persona es nada menos que Will, entonces decide pagarle la fianza para salir de la cárcel, a cambio de estudiar matemáticas y, sobre todo, ver a un terapeuta.
Will pasa por varios profesionales pero con ninguno encuentra la forma de relacionarse, hasta que el profesor decide llamar a un viejo conocido, Sean (Robin Williams), ex compañero, profesor y psiquiatra de profesión.
Con Sean, Will se empieza a abrir, y ambos empiezan a descubrir que sus vidas no son tan diferentes, que la vida los ha golpeado a los dos de una manera violenta. Mientras tanto, Will se enamora de Skylar (Minnie Driver), una estudiante de Harvard que le hace despertar el amor, aunque el lo niegue de forma rotunda.
Por su parte, Gerald intenta por todos los medios conseguirle un gran empleo a Will, mediante entrevistas que el rechaza una tras otra y empieza una disputa con Sean porque sólo le importa como “genio” y no como persona.

Cuando su chica se va a California a estudiar, y su mejor amigo Chuckie (Ben Affleck) le dice que no sea estúpido y que aproveche el don que la vida le dio, ahí es cuando Will decide aceptar una oferta de trabajo, pero también hace caso de las enseñanzas del profesor Sean, obedece lo que le dice su corazón y parte hacia California a buscar al amor de su vida.

TRAILER