martes, 14 de noviembre de 2023

Z DE COSTA-GAVRAS

PROGRAMA 428 (27-10-2023)

 

SINOPSIS

 

En un país regido por una corrupta democracia, donde el gobierno utiliza a la Policía y al Ejército para erradicar cualquier amenaza izquierdista, un diputado de la oposición es asesinado en plena calle cuando acababa de presidir un mitin de carácter pacifista. De la investigación del caso se encarga un joven magistrado, consciente de que se trata de un crimen político cometido por dos sicarios a sueldo. Al mismo tiempo, un ambicioso periodista se servirá de métodos poco ortodoxos para acumular pruebas que inculpen a varios militantes de un partido de extrema derecha, los cuales, a su vez, atribuyen la responsabilidad del atentado a altos cargos de la policía y del ejército. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Solicitamos a la estimada audiencia, a todos y todas aquellos y aquellas que nos estén mirando por las redes (o por el medio que sea) tengan a bien prestarse a este breve (pero claro) experimento: Queremos proponerles que la parte de los y las oyentes que considere poseer ideas de izquierda cambie en este mismo momento de programa, y que aquella otra que se considere realmente de derecha, apague definitivamente el transmisor. La gran sorpresa, finalmente, es que sabemos que todos siguen ahí, que ninguno de ustedes considero que sus ideas podían resultar alineadas de manera definitiva a la derecha del pensamiento político, como así tampoco, al lado opuesto. Podemos acercarnos, entonces, en esta instancia, a las orillas de una pequeña idea: la izquierda y la derecha, no son nunca conceptos definitivos, son siempre conceptos móviles, son simple categorías, que como bien sabemos, modifican con el tiempo histórico su contenido. Tal como hemos dicho algunas veces, la bipolaridad es farmacológica en un mundo que se disuelve en su propia inconsistencia, que huye de sí mismo a través de su propia inestabilidad, en un mundo donde nada se queda quieto y todo nos traiciona al saltar las tostadas. Estos conceptos binarios, en definitiva, nos ayudan a colocarnos, a encontrar un lugar en un horizonte posible que se conforma en función de la construcción de sentido deseada. La discusión de izquierda o de derecha, bien lo vemos al asomarnos a cualquier esquina, responde a una construcción ideológica simplista para debilitar y empobrecer el debate político. Es una discusión que retroalimenta su muerte al tomar como objeto de análisis figuras estereotipadas en vez de centrar su atención en el análisis preciso e inteligente de doctrinas vivas. 



Desde determinados estratos de poder se generan consensos con el fin de naturalizar verdades, estandarizar ideas para lograr que la realidad en si misma entrame con sus propios intereses. La posverdad normaliza para construir una forma de pensar, generando de esa manera una sensación, un espejismo de que la realidad ejecuta lo que los medios establecen como formato de pensamiento, modificando claramente los estados de ánimo al servicio de lo que el poder necesita. Establecer una confusión, repetirla ad nauseam hasta convertirla, sin ningún reparo, en verdad. Por aquel vacío, sobre aquellas reglas, agoniza hoy la discusión política. Centrada brutalmente en la ignominia devastadora, la torpeza de los agravios y en la construcción de odios infinitos. El plan perverso es diseñar un enemigo porque los enemigos se eliminan, y con él todos sus logros. El debate hoy no está sobre las ideas sino sobre las personas, ya no se habla de construir para mejorar la vida de los otros sino de destruir por puro beneficio propio. Salvarse individualmente, dando la espalda a toda diferencia, ese es el temible plan de acción. Naturalizar nuestras conquistas, normalizarlas como un derecho adquirido, nos quitó equívocamente la responsabilidad de defenderlas día a día. Ese es el verdadero triunfo del poder, el triunfo de aquellas pocas familias que con temor y saña defienden celosamente sus intereses. Con una soltura pocas veces vistas, buscan llevarse los derechos humanos, la educación pública y gratuita, la soberanía, la independencia, la salud pública y universal, el respeto al otro, el amor al otro y la solidaridad, la belleza de sabernos distintos. Es hora de levantar los brazos y defender el hogar. Es hora de salir y explicarle a esos señores quienes somos y que no les tenemos miedo. Es hora de demostrar con actos, que aún seguimos vivos. 

 

Lucas Itze.-             

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE Z

 


“El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos condena a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia tiene miedo de recordar. Enfermos de amnesia repetimos la historia en lugar de cambiarla. El miedo, miedo de vivir, miedo de ser, miedo de perder, es el más jodido de los hijos numerosos de la muerte”.

 

Eduardo Galeano

 

Ese miedo instalado desde hace décadas, con el que algunos crecimos, en la versión de esas frases tan conocidas pero tan rancias, como lo fueron el “no te metás” o el “algo habrán hecho”. El tiempo y los años de democracia bien ganada nos fueron alejando de esas tradiciones y nos obligaron a ir por más, a pelear por lo nuestro, a no callarse ante las injusticias. Bien sabemos que, en la política, vale todo. De discursos que varían según las conveniencias. De alianzas que pasan de ser imposibles a reales en cuestión de minutos. Todo por una cuestión de poder… y de acomodarse según convenga. Y también, como no podía esperarse, con la censura como aliada. Porque la censura proviene del miedo. El miedo a la rebelión, a perder autoridad, a no poder repartirse la torta entre los mismos de siempre. Al pasado, a que la gente no olvide. O hasta a una letra… La Z fue una letra prohibida en Grecia durante un cierto tiempo (sin ir más lejos, hace poco en nuestro país quisieron silenciar otra). Quizás, al ser la última del abecedario, algunos no se darían cuenta. Esa Z, en griego significaba “vive” y la letra se resignificaba en la frase “el espíritu de la resistencia vive”. Esa Z, es el homenaje y la declaración de principios de Costa-Gavras para nombrar a su film de 1969.



Los ´60 eran una revolución permanente. Como la música de los Beatles, el pelo largo en los hombres o las mini faldas en las mujeres. O la revolución de Praga del año anterior como máximo exponente. En ese año, mientras en Argelia se filmaba la película, aquí, en un país que comparte las primeras letras pero que está cruzando el océano, se rebelaban contra el poder bajo el nombre del Rosariazo o el Cordobazo. Pero volviendo a lo nuestro, la película arrancará diciendo una frase significativa: “Cualquier parecido con hechos reales, y personas vivas o muertas, no es accidental. Es INTENCIONADOCon esa frase en la apertura, el director marcará que está hablando de un hecho real, aunque nunca se dirá exactamente cuál fue. Con el visionado del film, luego sabremos que nos hablará del asesinato del diputado Grigoris Lambrakis en la Grecia de 1963 y la investigación del juez Christos Sartzetakis, que descubrió que no era un accidente como decía el gobierno. La idea era filmarlo en Grecia, pero tuvieron que mudarse a Argelia, donde tres años antes Gillo Pontecorvo había filmado La Batalla de Argel, una especie de hermano mayor. Estamos ante un film de denuncia política con todas las letras, y algo que seguirá haciendo el director francés con el paso de los años. El guion estará a cargo del escritor español Jorge Samper, otro experto en cuestión de denuncias. 



La película mezclará ciertas dosis de humor negro, parte de sátira (sobre todo en los gobernantes y militares), suspenso y una mirada semi documental. En cuanto a lo interpretativo, habrá un reparto coral donde cada personaje tendrá su tiempo en pantalla y no lo desaprovechará, con varias de las estrellas francesas de esa época. La cámara por momentos será un testigo más de todo el caso. Habrá planos subjetivos y momentos de cámara al hombro donde no se quedará quieta, yendo de aquí para allá. Trabajará muchos con planos americanos y planos cortos, pero también utilizará los planos detalles para guiar al espectador. Además, habrá una composición interesante de cuadros en los momentos donde la multitud aparece, con personajes repartidos para generar un encuadre a la medida, que tendrá la ayuda de la profundidad de campo planteada por el director y el fotógrafo, que no es otro que Raoul Coutard, habitual colaborador de Jean-Luc Godard y de Francois Truffaut, quien crea una fotografía realista, con colores fríos y otoñales. Quizás el punto más alto será el montaje, que pasará de lo dinámico a lo pasivo depende las circunstancias. La música, del griego Mikis Theodorakis será otro gran acierto. 



Con todos esos condimentos, Costa-Gavras crea un film que no cae durante un minuto. Seguirá a cada uno de sus personajes, utilizará los flashbacks para cerrar historias y se centrará en como el gobierno quieren hacer pasar un asesinato por un accidente. Solo el voraz apetito justiciero del juez de instrucción, de un testigo y de un fotógrafo, lograrán desencadenar una trama que parecía con final cantado. El miedo, que tantas veces paraliza, fue la voz de alerta para salir a los cuatro vientos a gritar la verdad sin importar las consecuencias. Pero como la vida no es una película de Holywood, siempre tiene una sorpresa para el final. Con los créditos finales nos enteraremos de las sanciones y las sorpresivas muertes de testigos y otras personas ligadas al caso. Un grito contra La dictadura de los Coroneles, que gobernaba Grecia desde 1967. Y también para esos años ´70 que empezaban a ocupar las calles y las fábricas pero que tuvieron que pagar un precio muy alto en nombre del “no te metás” …

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COSTA-GAVRAS

 


Constantinos Gavras nació el 13 de febrero de 1933 en la ciudad de Loutra Iraias, localizada en la región de Arcadia en Grecia. Creció en una villa muy pobre, dentro de una familia humilde pero trabajadora. Al estallar la Segunda Guerra Mundial debieron emigrar a una población aún más pequeña en el peloponesio. Como su padre había pertenecido a la resistencia griega, prestando sus servicios al ala de izquierda del Frente de Liberación Nacional, al término de la guerra fue encarcelado, bajo la acusación de comunista. Algunos años más tarde fue liberado con total absolución. Debido al prontuario de su progenitor, Constantinos no pudo emigrar a los Estados Unidos y tampoco pudo ingresar a la universidad en su país, por lo que decidió marcharse a Francia. Allí, las posibilidades por aquel entonces eran totalmente distintas. Se inició como bailarín antes de viajar a Francia para estudiar la carrera universitaria de Filología en la Sorbona, pero poco después ingresó en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos. Tras cerca de diez años como ayudante de directores del prestigio de Yves Allègret, René Clair o Jacques Demy, y una vez nacionalizado ciudadano francés en 1956, a mediados de los sesenta debutó como director con Los raíles del crimen (1965), gracias a la ayuda prestada por algunos amigos actores que accedieron a intervenir en la película sin cobrar sueldo. Basada en una novela de Sebastien Japrisot, este largometraje se articularía como un thriller opresivo que mostraba los aspectos más siniestros del entorno cotidiano, un rasgo que será habitual en la filmografía posterior de Costa Gavras. Así, en Sobra un hombre (1966), la resistencia francesa es un mero telón de fondo frente al análisis de las relaciones humanas y la turbiedad moral que puede ocultar la persona más aparentemente anodina. En 1969 se da a conocer en el mundo con Z, con la que logra 6 nominaciones al Oscar (algo raro para un film en lengua extranjera), logrando el de mejor película extranjera y mejor montaje. Posteriormente dirige La confesión (1970), sobre las purgas en el sistema comunista, Estado de sitio (1973), sobre la actuación de la CIA en Uruguay, y Sección especial (1973), que describe la colaboración de jueces franceses bajo la ocupación alemana. 



Con la excepción de Clair de femme (1979) y Consejo de familia (1986), siempre ha tratado temas históricos y políticos: Chile en Missing (Desaparecido, 1982), Israel en Hanna K. (1983) y los antiguos nazis en La caja de música (1989). En 1988 volvió a tener un éxito cinematográfico, al llevar a Tom Berenguer y Debra Winger a protagonizar “Betrayed” (Traicionado). Su alto contenido de violencia racial la hizo flaquear ante la crítica estadounidense, aunque el público la convirtió en un gran suceso. En la década del ’90, más precisamente en 1995, fue uno de los 41 directores que se unieron para rendir homenaje a los hermanos Lumiére utilizando su cámara original. Entre ellos también se encuentran Spike Lee, David Lynch y Arthur Penn. Hacia 1997 estrenó “Mad City” (Ciudad Loca) con producción de la Warner Brothers. La misma narra la historia de un guardia de seguridad que es despedido de su empleo en un museo y por consiguiente decide tomar el lugar y a todos sus visitantes como rehenes. La película fue todo un éxito, puesto que además contó con actores de primera línea como ser John Travolta y Dustin Hoffman. Éste último interpretó el rol del periodista que se encarga de hacer público el escándalo dentro del museo. Volviendo a sus fuertes raíces activistas, en el 2002 estrenó “Amen”. una coproducción entre Alemania, Rumania y Francia. La misma analiza fuertemente la unión entre el Vaticano y los Nazis de Alemania y lleva el punto en su título para enfatizar la frase hebrea “que así sea”. Luego llegaron los films La Corporación, Eden en el oeste, El capital y A puertas cerradas, una adaptación del libro escrito por el ex-Ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis durante la crisis griega de 2015, filmada en 2019, con 86 años.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Z

Año: 1969

Duración: 127 min.

País: Argelia

Dirección: Costa-Gavras

Guion: Jorge Semprún. Novela: Vasilis Vasilicós

Música: Mikis Theodorakis

Fotografía: Raoul Coutard

Reparto: Yves Montand, Jean-Louis Trintignant, Irene Papas, Jacques Perrin, François Périer, Pierre Dix, Charles Denner

 

PELÍCULA COMPLETA

miércoles, 1 de noviembre de 2023

EXPRESO DE MEDIANOCHE - MIDNIGHT EXPRESS DE ALAN PARKER

PROGRAMA 427 (20-10-2023)

 

SINOPSIS

 

Billy Hayes (Brad Davis), un joven estadounidense, fue detenido en el aeropuerto de Estambul cuando se disponía a subir a un avión con varios paquetes de hachís. Acusado de uno de los delitos considerados más graves en Turquía, Billy es condenado a cuatro años de cárcel. En prisión sufrirá las atrocidades propias de un sistema penitenciario brutal e inhumano. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

La noche se vuelve más oscura que de costumbre. Los lobos aúllan con más fiereza. Hay cierta extrañeza en esos sonidos que parecen lejanos, pero no lo son tanto. Hay como un mundo en movimiento oliendo sangre. Y vienen por todo. Podemos ser presos de nuestro propio destino. Ay! Que tan cerca estamos de eso. El miedo muchas veces no nos deja pensar. El odio, nos lleva a lugares irracionales. Esta prisión se está volviendo cada vez más caótica. Y en el caos los locos reinan. Están en su salsa. Bailan el tango más desquiciado sobre un charco de sangre. Las manos tiemblan. El sudor del cuerpo que empieza a sentir como todo se prende fuego alrededor. No! No alcanzarán los gritos. Cuando lo intentes hacer ya estarás mudo de la impotencia. Bailarás al compás de una fogata sedienta de venganza. 



Serás el prisionero ideal. En nombre de la libertad y la justicia. Algunos balbucearán palabras incomprensibles. La celda será un cementerio de humo que se esconde en cada rincón. La agonía se hace cada vez más larga. La respiración se vuelve más lenta. Hay agitación y un olor a muerte que se avecina. Risas en el taller del diablo diría uno de nuestros pelados preferidos. Y el shock. Un ultimátum. Una última oportunidad. Será una aventura indeseable. No importa cómo, pero hay que asomar la cabeza. Escapar del humo y vencer esos barrotes que te impiden ser libre, pero libre en serio. Vomitar nuestras verdades y salir con la cabeza en alto. Caminar entre la marea que sólo brota de furia. Y llegar erguido a ese destino que será nuestro expreso de medianoche.

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE EXPRESO DE MEDIANOCHE

 


Prisión, monasterio, claustro, cueva. ¿De qué busca protegerse el hombre? ¿Qué es lo que lo atemoriza tanto? ¿Qué es lo que busca esconder, y vale también preguntar, cuál es aquel hombre? Es posible pensar que el miedo nace ante la inminente aparición de un antagonismo preocupado por atentar de forma directa contra nuestros intereses. Nace aquel sentimiento de pavura, de desesperación, cuando aparece algo que sentimos profundamente que para nosotros tiene valor y no queremos bajo ningún concepto entregarlo, compartirlo o repartirlo. Le damos a aquello un valor tal porque su sola posesión nos distingue del resto de la manada, nos revaloriza en un mundo atravesados por la posesión y la acumulación misma del valor. Nadie tiene miedo de que el otro respire, pero la cosa cambia cuando lo que se pone en disputa son las regalías que cada individuo percibe. El miedo nace allí, la perversión que con él convive también. Hay que regular a la sociedad entonces a favor del poder dominante. Hay que diseñar sus redes adoctrinadoras para que llegue a cada humano, al cuerpo de cada uno, al interior más profundo de sus mentes. Hay que normalizar y trabajar desde la inocencia aparente, desde lo cotidiano, desde la naturaleza misma de las cosas. Desde allí, desde donde no se ve, opera el poder. Decía nuestro amigo Foucault que así como otras instituciones disciplinarias tales como la escuela, los manicomios o los hospitales, las cárceles son consideradas a su vez centros de clasificación, administración y regulación de los cuerpos en el sentido, claro, de sus posibilidades dentro de una sociedad. O sea, que sus facultades operan directamente sobre las posibilidades propias de los cuerpos. 



El papel disciplinario de todas estas instituciones se centraliza en el claro objetivo de desarrollar su capacidad de controlar los comportamientos de los individuos a través de la reconducción de la energía de sus cuerpos hacia la funcionalidad social.  Foucault observa en su análisis sobre las instituciones, que en la Francia del Siglo XVII, la burguesía comenzaba a hacerse con el poder de las relaciones y transacciones sociales. Fue por miedo a perder la posición recientemente ganada que aquellas pocas familias, aprovechando el acostumbramiento del pueblo al poder del monarca, la naturalización de su poder impuesto, crearon instituciones sociales capaces de defender sus intereses, nacen entonces, instituciones tales como la policía y las cárceles. Con su aparición se crea un control social inédito hasta el momento, el control social que los carceleros podían ejercer sobre cualquier ciudadano. La cárcel es la institución legal que representara la legitimación de un estado de excepción donde un carcelero puede arremeter contra los derechos de los ciudadanos. Los “ilegalismos controlados”, los actos señalados como ilegales por la burguesía, derivarán en una técnica de control para efectivizar la neutralización de cualquier infracción contra el emergente status quo. Estas técnicas de control se perfeccionarán llegando al siglo XIX a través del uso de un mecanismo de control corporal al que Foucault denominó técnica de biopoder, cuyo objetivo no será otro sino el de controlar a las masas regulando lo que estas pueden hacer con su cuerpo, es decir, delimitar con claridad dónde pueden estar, cómo pueden actuar, de qué manera pueden reaccionar a una situación, etc. 



La clase dominante de una sociedad dirá Michel, no se define tanto por su dominio de la economía como por su poder para gestionar los castigos contra los infractores del sistema. La cárcel es una institución punitoria pero educativa a su vez, ya que obliga a asimilar a ese mismo sistema. Se domina entonces al cuerpo porque ese este el que debe obedecer, ya que es el único engranaje que el sistema necesita para funcionar. Somos maquinas mal hechas, por eso el fabricante nos puso acá, le dirá un filósofo a Billy Hayes, protagonista de la obra cinematográfica Expreso de medianoche, en el patio de una de las peores cárceles de Turquía. La dirección de este film estará a cargo de Alan Parker y el guión estará en manos de un amigo de esta casa, el señor Oliver Stone. Tal como introdujimos, la película manejará una idea Foucaultiana respecto del papel punitorio de la institución carcelaria. Tomará como eje principal la técnica de biopoder, el registro sobre el cuerpo para inculcar a fondo el funcionamiento del sistema. Presenciaremos interminables caminatas en círculo sin sentido alguno. Habrá golpizas, requisas y torturas. Habrá traiciones y muertes. Habrá también la idea de un soplón entre los presos, los cuales no se encontrarán recluidos en celdas individuales sino que vivirán todos juntos, lo que introducirá también la idea de panóptico, desarrollada por el filósofo francés en su famoso libro Vigilar y Castigar. No habrá alguien que los vigile constantemente, sino que serán ellos mismos los que se cuiden de no fallar por temor a ser reprendidos. Más allá del conflicto marco que la historia trata, hablo del castigo por el intento de trafico menor de drogas por el que se lo acusa a Billy, el film presentará otro conflicto mucho más sabroso e interesante, el cual será interno, y se desarrollará de manera dosificada contándonos minuciosamente la degradación física y mental de nuestro protagonista. 



Veremos cómo los objetivos cortos desaparecen junto con las esperanzas. Veremos como la adaptación se convierte en camuflaje, como la búsqueda de la libertad deviene en despiadada violencia. Veremos la reacción desesperada del humano ante el ultraje final de su dignidad como especie. Expreso de medianoche se centrará en el infierno hecho por los hombres para defender a aquellos que temen, a esa burguesía que un día creó las reglas para proteger cobardemente sus arcas e intereses. Ese será el oscuro escenario de esta obra. Habrá una construcción casi Dantesca de locaciones, ya que con el devenir del film iremos bajando a través de los anillos del infierno hasta pisar fondo. Oliver Stone, el guionista, pondrá allí al conocimiento. En aquel último infierno Billy se encontrará con el filósofo, quien le develará la idea Foucaultiana del objetivo último de la institución disciplinaria: volver a ser pieza del engranaje del sistema. Prisión, monasterio, claustro, cueva. Este mantra dicho casi mecánicamente por Billy, con su mirada perdida hacia la nada, tomará sentido hacia el final de la obra. Serán los métodos que el poder detenta para legitimarse, para disciplinar a aquellos que provocan su miedo, que avivan el fuego de su avaricia. Encausar la energía de los cuerpos hacia los fines decretados por los que imparten la disciplina. Disociar el poder del individuo, atacar su capacidad organizativa es el medio, convertir las individualidades en mecanismos fáciles de dominar, homogeneizar las particularidades hasta disolverlas por completo dando lugar así al nacimiento mismo del hombre masa, ese, ese es el fin.

 

Lucas Itze.-


Canción post impresiones

 


UNIVERSO PARKER

 


Alan William Parker nació en Londres, Inglaterra, el 14 de febrero de 1944. Nació en el seno de una familia de clase obrera, hijo de Elsie Ellen, modista y de William Leslie Parker, un pintor de casas.  Asistió a la escuela secundaria fundada en Islington por Dame Alice Owens. En los años de la década de 1960 dejó los estudios y fue contratado en agencias de publicidad como redactor. Pronto se encargó de dirigir la filmación de los anuncios. Sus trabajos más famosos y duraderos en esa época surgieron en la agencia Collett, Dickenson y Pearce de Londres. Entre ellos el anuncio para la casa de vermuts Cinzano, protagonizado por Leonard Rossiter y Joan Collins exhibido en el Reino Unido. Sus comienzos en el cine coinciden con su encuentro con el productor David Puttnam, quien produjo en 1971 la película Melody, uno de cuyos guionistas era Parker. Su debut llega en 1976 con Bugsy Malone, que es una película musical sobre gánsteres que son niños. No hay balas, sino pistolas de crema. Fue nominada a ocho premios de la Academia Británica de cine, de los cuales recibió cinco. Con Jodie Foster. Se terminó de consagrar con Expreso de Medianoche, con un guión de Oliver Stone, con este film, Parker se dio cuenta del poder que tiene una película para conmover al público. Obtuvo dos Oscar, de las 6 nominaciones, y seis Globos de Oro. En 1980 dirige el musical Fama que es un éxito mundial y que deriva en una serie. Igual que su film anterior, consiguió dos Oscar de las seis nominaciones, y seis Globos de Oro. 



En 1981 llega Después del amor, que le resultó difícil porque le evocaba la ruptura de su propio matrimonio. En 1982 llega uno de sus films más recordados: The Wall, con guión de Roger Waters sobre el disco de Pink Floyd. En 1984 dirige Birdy, Alas de libertad, la historia de un joven que sueña con volar y al volver de la guerra de Vietnam vuelve convencido que es un pájaro. Recibió el premio especial del Festival de Cannes. Con Matthew Modine y Nicolas Cage (dos actores hasta entonces desconocidos). En 1987 llega Corazón Satánico, con Mickey Rourke y Robert De Niro. Es una extraordinaria mezcla de cine negro y santería. En 1988 llega otra de sus películas fundamentales: Mississippi en llamas, con Gene Hackman y William Dafoe. Siete nominaciones a los Oscar de los cuales recibió tres. La historia real de unos agentes del FBI que se hacen cargo de la desaparición de tres activistas de los deechos humanos a cargo del Ku Kux Klan. 



En 1990 llega Bienvenido al paraíso. Con Dennis Quaid. Alan Parker insistió con el tema de esta película porque le parecía que no había dicho todo lo que quería sobre el racismo. Vuelve al musical con The Commitments. Recibió el premio al mejor director en el festival de Tokio. Recibió cuatro premios de la Academia Británica. Fue la primera experiencia profesional del más tarde exitoso grupo The Corrs. En 1994 filma Cuerpos perfectos, una comedia sobre un sátiro doctor que reúne a numerosos personajes de clase alta para poner en práctica sus innovadoras y rigurosas normas dietéticas. Interpretada por Anthony Hopkins, Bridget Fonda, Matthew Broderick y John Cusack. Viene a Argentina en 1996 para filmar un musical súper polémico: Evita, con Madonna como protagonista. Adaptación del musical de Andrew Lloyd Webber. Escrita, dirigida y producida por Alan Parker, quien quería hacer una ópera teatral. Protagonizada por Madonna y Antonio Banderas. Ganó tres Globos de Oro (uno de ellos, para Madonna) y el Oscar a la mejor canción original (You must love me, añadida para la película). Fue nominada a otras cuatro estatuillas. 



En 1999 filma Las cenizas de Ángela. Con Emily Watson y Robert Carlyle. Pasó de la grandiosidad de Evita a la sencillez de esta película. Pero no fue menos difícil, porque en ésta tenía que trabajar con niños. Según el propio director, «trataba de hacer cosas diferentes, porque la variación mantiene fresca la creatividad». Su último film fue La vida de David Gale, un duro alegato en contra de la pena capital, con Kevin Spacey, Kate Winslet y Laura Linney. A partir de ahí se dedicó a dar clases en universidades y siendo homenajeado en distintas partes del mundo. Falleció en Londres el 31 de julio de 2020 a los 76 años, tras una larga enfermedad.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Midnight Express

Año: 1978

Duración: 121 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Alan Parker

Guion: Oliver Stone. Autobiografía: Billy Hayes

Música: Giorgio Moroder

Fotografía: Michael Seresin

Reparto: Brad Davis, John Hurt, Bo Hopkins, Irene Miracle, Randy Quaid, Paolo Bonacelli.

 

PELÍCULA COMPLETA

LA ESCAFANDRA Y LA MARIPOSA - LE SCAPHANDRE ET LE PAPILLON

PROGRAMA 426 (13-10-2023)

 

SINOPSIS

 

Se inspira en la novela "La escafandra y la mariposa" escrita por Jean Dominique Bauby a causa de un accidente (1995) que lo introdujo en el mundo del "Locked in Syndrom" (encerrado en sí mismo). Totalmente paralizado, sin poder comer, hablar, ni respirar sin asistencia, el antiguo redactor jefe de la revista "Elle" dicta letra por letra, moviendo sólo el párpado izquierdo, una especie de viaje inmóvil. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

En el vacío que la vida deja, bailan todos nuestros muertos. La noche devora las paredes y ya nada retiene su forma. Todo escapa cuando la oscuridad avanza, cuando es el miedo el que amanece. Lo cotidiano insiste con su mal gusto, persiste con su vuelta, en ese absurdo juego de la repetición. Me voy de pronto con las sombras que me invitan a existir en el olvido. Soy en la memoria de quienes ya no me recuerdan. Soy una evocación apócrifa de aquello que nunca hice, soy todas las palabras amontonadas en la cobardía del silencio. Soy todo en la nada. 



Desaparezco espantado en el deseo, y vuelo sobre el humo de todas las fantasías. No hay aquí ni ahora para una casa vacía, solo el atormentador eco de un murmullo incesante que conoce el final de todas las historias. La jaula se ha abierto y ya no hay pájaro que golpee contra sus barrotes. La libertad ya no es un destino. Duermo un sueño que ni siquiera es nada. Sueño el sueño del que duerme en una noche sin ninguna estrella. Soy la lágrima de una nostalgia repleta de palabras. Soy en el abismo, la ausencia de no ser aun siendo. La última broma del todo poderoso que se regocija en el sin sentido de su creación. En ese vacío bailan mis muertos, lejos de toda redención.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA ESCAFANDRA Y LA 

MARIPOSA

 


La imaginación es uno de nuestros más importantes tesoros. Gracias a ella hemos viajado a lugares inesperados, hemos resuelto problemas impensados y, porque no, se nos han enamorados las mujeres más bellas del mundo. Ella nos invita a desplegar nuestras alas y a volar donde nos dicte el corazón. Será nuestra máxima acompañante, vigiladora de sueños y creadora de esperanzas. Cuando somos niños es nuestra principal aliada, tanto que hasta creamos amigos invisibles para nuestros momentos de soledad. El que deja de usarla, el que deja de ser partícipe de tan hermoso juego, pierde. Y ahí ya la cosa se pone más dolorosa. Perder la imaginación, es casi un sinónimo de perder la fe, de perder la esperanza. Ésta es sin dudas nuestra peor de las pérdidas, el miedo a que sea arrebatada nos lleva al desencanto y el optimismo se va al tacho. Sin imaginación, sin fe, sin esperanza, nos transformamos en prisioneros de una vida que no vale la pena. Nos queda la muerte misma. Esa muerte que desea Jean Dominique Bauby, el protagonista de La escafandra y la mariposa de Julian Schnabel. Estamos ante una historia fuerte e impactante. La película retrata la vida del ex editor de la revista de moda francesa Elle, quien de repente, sufre un ACV que lo deja paralizado de pies a cabeza y en el cual sólo puede mover el parpado del ojo izquierdo, algo que en el mundo se conoce como el “síndrome de cautiverio”. 



La impactante actuación estará a cargo de Mathieu Amalric, que, con todas las condiciones dadas para hacerlo, nunca exagera ni un milímetro su papel. La adaptación del guion sobre la novela del mismo Bauby será Ronald Harwood, reconocido por obras como El Pianista y Oliver Twist de Polanski, entre otras. El film nos traerá recuerdos inmediatos de otros que hemos trabajado en este programa, como Mar adentro de Amenábar o, sobre todo, Johnny Got His Gun de Dalton Trumbo. El gran acierto del director será nunca caer en golpes bajos como pasaría en un melodrama vulgar y lacrimógeno a los que nos tienen acostumbrados en el circuito comercial. En contraparte, utilizará muy bien las dosis de humor negro en la voz del propio protagonista. El comienzo causará sorpresa y nos dejará con la intriga en los primeros minutos. Será la cámara subjetiva la protagonista principal. Desde ese enfoque, el director marcará su idea, su punto de vista y su forma de contar la historia. Esa cámara será siempre desde los ojos de alguien que no conoceremos hasta los 15 minutos de metraje. En ese tiempo, veremos médicos, doctoras y enfermeras que irán hablándole a la cámara e informándonos a todos lo que está sucediendo, incluso a Jean Do, el principal afectado. Escucharemos sus pensamientos en off y se transformará en nuestro narrador estrella. Luego, será la hora de recordar la vida que tenía antes y llegarán los raccontos para ir armando el rompecabezas. 



Luego de ese primer recuerdo, será hora de conocer la verdad. Y nuevamente Schnabel lo presentará a su manera. Mientras lo llevan en silla de ruedas por un pasillo, tanto nosotros como él veremos por primera vez su reflejo en un vidrio. Recién casi a los 40 minutos lo conoceremos por nuestros propios medios. La decisión estética no podía ser así de precisa sin la maravillosa fotografía de un genio como Janusz Kaminski, el habitual colaborador de Steven Spielberg, ni más ni menos. La magia del encuadre desde la mirada del protagonista y la utilización del fuera de campo de manera exquisita, nos adentra en ese mundo. La banda sonora y la música acompañarán de forma acorde y sin estridencias. El director nos envuelve con esa experiencia, lleno de planos cortados que nos hace sentir la falta de aire y la misma incomodidad que sufre el personaje. Es en ese encierro donde entendemos que quiera morir. Esa angustia del dejar de ser uno mismo. El pasará de ser un playboy a estar postrado y sólo poder comunicarse mediante parpadeos. Notaremos además una crítica moral y ética que parece pasar desapercibida. El enojo de su enfermera porque el quiera morir, el trabajo de suturar el párpado derecho sin la opinión del paciente pese a que podía expresarse o el llevarlo a la iglesia a tomar la comunión pese a estar en contra de sus principios, son ejemplos de cómo se puede manipular a alguien que no puede valerse por sus propios medios. 



Pero a medida que pasan los minutos, la semblanza irá cambiando. El volar con la imaginación volverá a ser nuevamente fundamental. Jean Do decidirá aferrarse a la esperanza y con la ayuda de una asistente, escribirá su historia. Reflexionará sobre sus triunfos y sus derrotas. También sobre las palabras, la comunicación o la literatura. Se imaginará los días soleados en las mejores playas con las mujeres de su vida, siempre siendo un playboy. A través de imágenes como glaciares cayendo o insectos entre flores sabremos sus sensaciones. El film nos hará pensar en cuán importante es nuestro cuerpo, en como cuidamos nuestra propia escafandra. Qué una vez encerrados ahí dentro no podremos escapar y seremos presos de nuestro propio destino. Pero entre tanto dolor, siempre habrá un atisbo de esperanza: el no renunciar nunca a volar con nuestra imaginación…

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO SCHNABEL

 


Julian Schnabel nació en Nueva York el 26 de octubre de 1951. Luego de mudarse con su familia a Texas, se graduó en arte (Bachelor of Fine Arts, B.F.A.) en la Universidad de Houston, después de lo cual presentó una solicitud para entrar al programa independiente de estudios en el Museo Whitney de Arte Norteamericano en Nueva York. Luchando en el mundo del arte, Schnabel trabajó como cocinero y frecuentó el restaurante Max's Kansas City mientras trabajaba en su obra artística. En 1975, Schnabel presentó su primera exposición individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Houston. Durante los años siguientes viajó con frecuencia a Europa, en donde quedó fuertemente impresionado con la obra de Antoni Gaudí, Cy Twombly y Joseph Beuys. Fue en su primera exhibición individual, en la Galería Mary Boone en 1979, donde Schnabel comenzaría a ser considerado, en verdad, como una nueva fuerza en el mundo del arte. Participó en la Bienal de Venecia en 1989, y para mediados de los ochenta ya se había convertido en una figura de importancia en el neoexpresionismo. Para cuando presentó su obra en una exposición conjunta organizada por Boone y Leo Castelli en 1981, ya era un artista en toda forma. Sus ahora célebres "plate paintings" ("cuadros en platos", elaborados en gran formato sobre platos de cerámica rotos) fueron recibidos con escepticismo por el mundo del arte. La reputación que obtuvo gracias a sus declaraciones escandalosas acerca de su importancia en el mundo del arte ("Soy lo más cercano a Picasso que podrán ver en esta pinche vida") generó desprecio tanto entre sus colegas como en el público general. Más allá de toda duda, sin embargo, quedó la energía y vivacidad que Schnabel produjo en el mundo del arte. 



Usando escenografías del teatro kabuki, terciopelo y animales escondidos, el estilo intenso y confrontativo de Schnabel recordó la energía y atrevimiento del propio Picasso y de Jackson Pollock. Su obra forma parte de las colecciones de varios museos en todo el mundo, incluyendo el Metropolitan Museum of Art; Museum of Modern Art; El Whitney Museum of American Art; El Museum of Contemporary Art (MOCA), Los Angeles; El Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofia de Madrid o el Centre Georges Pompidou en París. Insiste en que es un pintor ante todo, aunque es más conocido por sus películas: “La pintura es, para mí, como la respiración. Es lo que hago todo el tiempo. Todos los días hago arte, ya sea pintando, escribiendo o dirigiendo una película”. En cuanto al cine, como no podía ser de otra manera, su debut se produjo con una biopic sobre un artista, hablamos de Basquiat, con Jeffrey Wright en la piel del pintor y un combo de artistas de la talla de David Bowie, Dennis Hopper, Benicio del Toro, Gary Oldman Courtney Love, Christopher Walken o Willem Dafoe, entre otros. El film fue recibido con críticas dispares pero su nombre se instalaba en el mundo del cine. 



Cuatro años después, en el año 2000, vuelve al biopic, esta vez con la vida del escritor cubano Reynaldo Arenas en Antes que anochezca, basada en la autobiografía del artista que se tuvo que exiliar por su condición homosexual. Fue el primer papel de Javier Bardem en Estados Unidos y logró una nominación al Oscar. En 2007, además de filmar La escafandra y la mariposa, dirige el documental Lou Reed Berlín, sobre los conciertos del músico basados en su disco más importante. En 2010 dirige Miral, ambientada tras la guerra árabe-israelí que acabó con la proclamación del Estado de Israel (1948), donde una mujer intenta abrir un orfanato en Jerusalén. Por último, llegó en 2018 Van Gogh en la puerta de la eternidad, donde Willem Dafoe interpreta al pintor holandés cuando se muda a Francia y conoce otros artistas como Paul Gauguin y pinta las obras maestras más importantes de su carrera.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Le scaphandre et le papillon (Diving Bell and the Butterfly)

Año: 2007

Duración: 112 min.

País: Francia

Dirección: Julian Schnabel

Guion: Ronald Harwood. Libro: Jean-Dominique Bauby

Música: Paul Cantelon

Fotografía: Janusz Kaminski

Reparto: Mathieu Amalric, Emmanuelle Seigner, Marie-Josée Croze, Anne Consigny, Patrick Chesnais, Niels Arestrup, Olatz Lopez Garmendia, Max von Sydow

 

PELÍCULA COMPLETA