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martes, 14 de noviembre de 2023

Z DE COSTA-GAVRAS

PROGRAMA 428 (27-10-2023)

 

SINOPSIS

 

En un país regido por una corrupta democracia, donde el gobierno utiliza a la Policía y al Ejército para erradicar cualquier amenaza izquierdista, un diputado de la oposición es asesinado en plena calle cuando acababa de presidir un mitin de carácter pacifista. De la investigación del caso se encarga un joven magistrado, consciente de que se trata de un crimen político cometido por dos sicarios a sueldo. Al mismo tiempo, un ambicioso periodista se servirá de métodos poco ortodoxos para acumular pruebas que inculpen a varios militantes de un partido de extrema derecha, los cuales, a su vez, atribuyen la responsabilidad del atentado a altos cargos de la policía y del ejército. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Solicitamos a la estimada audiencia, a todos y todas aquellos y aquellas que nos estén mirando por las redes (o por el medio que sea) tengan a bien prestarse a este breve (pero claro) experimento: Queremos proponerles que la parte de los y las oyentes que considere poseer ideas de izquierda cambie en este mismo momento de programa, y que aquella otra que se considere realmente de derecha, apague definitivamente el transmisor. La gran sorpresa, finalmente, es que sabemos que todos siguen ahí, que ninguno de ustedes considero que sus ideas podían resultar alineadas de manera definitiva a la derecha del pensamiento político, como así tampoco, al lado opuesto. Podemos acercarnos, entonces, en esta instancia, a las orillas de una pequeña idea: la izquierda y la derecha, no son nunca conceptos definitivos, son siempre conceptos móviles, son simple categorías, que como bien sabemos, modifican con el tiempo histórico su contenido. Tal como hemos dicho algunas veces, la bipolaridad es farmacológica en un mundo que se disuelve en su propia inconsistencia, que huye de sí mismo a través de su propia inestabilidad, en un mundo donde nada se queda quieto y todo nos traiciona al saltar las tostadas. Estos conceptos binarios, en definitiva, nos ayudan a colocarnos, a encontrar un lugar en un horizonte posible que se conforma en función de la construcción de sentido deseada. La discusión de izquierda o de derecha, bien lo vemos al asomarnos a cualquier esquina, responde a una construcción ideológica simplista para debilitar y empobrecer el debate político. Es una discusión que retroalimenta su muerte al tomar como objeto de análisis figuras estereotipadas en vez de centrar su atención en el análisis preciso e inteligente de doctrinas vivas. 



Desde determinados estratos de poder se generan consensos con el fin de naturalizar verdades, estandarizar ideas para lograr que la realidad en si misma entrame con sus propios intereses. La posverdad normaliza para construir una forma de pensar, generando de esa manera una sensación, un espejismo de que la realidad ejecuta lo que los medios establecen como formato de pensamiento, modificando claramente los estados de ánimo al servicio de lo que el poder necesita. Establecer una confusión, repetirla ad nauseam hasta convertirla, sin ningún reparo, en verdad. Por aquel vacío, sobre aquellas reglas, agoniza hoy la discusión política. Centrada brutalmente en la ignominia devastadora, la torpeza de los agravios y en la construcción de odios infinitos. El plan perverso es diseñar un enemigo porque los enemigos se eliminan, y con él todos sus logros. El debate hoy no está sobre las ideas sino sobre las personas, ya no se habla de construir para mejorar la vida de los otros sino de destruir por puro beneficio propio. Salvarse individualmente, dando la espalda a toda diferencia, ese es el temible plan de acción. Naturalizar nuestras conquistas, normalizarlas como un derecho adquirido, nos quitó equívocamente la responsabilidad de defenderlas día a día. Ese es el verdadero triunfo del poder, el triunfo de aquellas pocas familias que con temor y saña defienden celosamente sus intereses. Con una soltura pocas veces vistas, buscan llevarse los derechos humanos, la educación pública y gratuita, la soberanía, la independencia, la salud pública y universal, el respeto al otro, el amor al otro y la solidaridad, la belleza de sabernos distintos. Es hora de levantar los brazos y defender el hogar. Es hora de salir y explicarle a esos señores quienes somos y que no les tenemos miedo. Es hora de demostrar con actos, que aún seguimos vivos. 

 

Lucas Itze.-             

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE Z

 


“El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos condena a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia tiene miedo de recordar. Enfermos de amnesia repetimos la historia en lugar de cambiarla. El miedo, miedo de vivir, miedo de ser, miedo de perder, es el más jodido de los hijos numerosos de la muerte”.

 

Eduardo Galeano

 

Ese miedo instalado desde hace décadas, con el que algunos crecimos, en la versión de esas frases tan conocidas pero tan rancias, como lo fueron el “no te metás” o el “algo habrán hecho”. El tiempo y los años de democracia bien ganada nos fueron alejando de esas tradiciones y nos obligaron a ir por más, a pelear por lo nuestro, a no callarse ante las injusticias. Bien sabemos que, en la política, vale todo. De discursos que varían según las conveniencias. De alianzas que pasan de ser imposibles a reales en cuestión de minutos. Todo por una cuestión de poder… y de acomodarse según convenga. Y también, como no podía esperarse, con la censura como aliada. Porque la censura proviene del miedo. El miedo a la rebelión, a perder autoridad, a no poder repartirse la torta entre los mismos de siempre. Al pasado, a que la gente no olvide. O hasta a una letra… La Z fue una letra prohibida en Grecia durante un cierto tiempo (sin ir más lejos, hace poco en nuestro país quisieron silenciar otra). Quizás, al ser la última del abecedario, algunos no se darían cuenta. Esa Z, en griego significaba “vive” y la letra se resignificaba en la frase “el espíritu de la resistencia vive”. Esa Z, es el homenaje y la declaración de principios de Costa-Gavras para nombrar a su film de 1969.



Los ´60 eran una revolución permanente. Como la música de los Beatles, el pelo largo en los hombres o las mini faldas en las mujeres. O la revolución de Praga del año anterior como máximo exponente. En ese año, mientras en Argelia se filmaba la película, aquí, en un país que comparte las primeras letras pero que está cruzando el océano, se rebelaban contra el poder bajo el nombre del Rosariazo o el Cordobazo. Pero volviendo a lo nuestro, la película arrancará diciendo una frase significativa: “Cualquier parecido con hechos reales, y personas vivas o muertas, no es accidental. Es INTENCIONADO”. Con esa frase en la apertura, el director marcará que está hablando de un hecho real, aunque nunca se dirá exactamente cuál fue. Con el visionado del film, luego sabremos que nos hablará del asesinato del diputado Grigoris Lambrakis en la Grecia de 1963 y la investigación del juez Christos Sartzetakis, que descubrió que no era un accidente como decía el gobierno. La idea era filmarlo en Grecia, pero tuvieron que mudarse a Argelia, donde tres años antes Gillo Pontecorvo había filmado La Batalla de Argel, una especie de hermano mayor. Estamos ante un film de denuncia política con todas las letras, y algo que seguirá haciendo el director francés con el paso de los años. El guion estará a cargo del escritor español Jorge Samper, otro experto en cuestión de denuncias. 



La película mezclará ciertas dosis de humor negro, parte de sátira (sobre todo en los gobernantes y militares), suspenso y una mirada semi documental. En cuanto a lo interpretativo, habrá un reparto coral donde cada personaje tendrá su tiempo en pantalla y no lo desaprovechará, con varias de las estrellas francesas de esa época. La cámara por momentos será un testigo más de todo el caso. Habrá planos subjetivos y momentos de cámara al hombro donde no se quedará quieta, yendo de aquí para allá. Trabajará muchos con planos americanos y planos cortos, pero también utilizará los planos detalles para guiar al espectador. Además, habrá una composición interesante de cuadros en los momentos donde la multitud aparece, con personajes repartidos para generar un encuadre a la medida, que tendrá la ayuda de la profundidad de campo planteada por el director y el fotógrafo, que no es otro que Raoul Coutard, habitual colaborador de Jean-Luc Godard y de Francois Truffaut, quien crea una fotografía realista, con colores fríos y otoñales. Quizás el punto más alto será el montaje, que pasará de lo dinámico a lo pasivo depende las circunstancias. La música, del griego Mikis Theodorakis será otro gran acierto. 



Con todos esos condimentos, Costa-Gavras crea un film que no cae durante un minuto. Seguirá a cada uno de sus personajes, utilizará los flashbacks para cerrar historias y se centrará en como el gobierno quieren hacer pasar un asesinato por un accidente. Solo el voraz apetito justiciero del juez de instrucción, de un testigo y de un fotógrafo, lograrán desencadenar una trama que parecía con final cantado. El miedo, que tantas veces paraliza, fue la voz de alerta para salir a los cuatro vientos a gritar la verdad sin importar las consecuencias. Pero como la vida no es una película de Holywood, siempre tiene una sorpresa para el final. Con los créditos finales nos enteraremos de las sanciones y las sorpresivas muertes de testigos y otras personas ligadas al caso. Un grito contra La dictadura de los Coroneles, que gobernaba Grecia desde 1967. Y también para esos años ´70 que empezaban a ocupar las calles y las fábricas pero que tuvieron que pagar un precio muy alto en nombre del “no te metás” …

 

Marcelo De Nicola.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO COSTA-GAVRAS

 


Constantinos Gavras nació el 13 de febrero de 1933 en la ciudad de Loutra Iraias, localizada en la región de Arcadia en Grecia. Creció en una villa muy pobre, dentro de una familia humilde pero trabajadora. Al estallar la Segunda Guerra Mundial debieron emigrar a una población aún más pequeña en el peloponesio. Como su padre había pertenecido a la resistencia griega, prestando sus servicios al ala de izquierda del Frente de Liberación Nacional, al término de la guerra fue encarcelado, bajo la acusación de comunista. Algunos años más tarde fue liberado con total absolución. Debido al prontuario de su progenitor, Constantinos no pudo emigrar a los Estados Unidos y tampoco pudo ingresar a la universidad en su país, por lo que decidió marcharse a Francia. Allí, las posibilidades por aquel entonces eran totalmente distintas. Se inició como bailarín antes de viajar a Francia para estudiar la carrera universitaria de Filología en la Sorbona, pero poco después ingresó en el Instituto de Altos Estudios Cinematográficos. Tras cerca de diez años como ayudante de directores del prestigio de Yves Allègret, René Clair o Jacques Demy, y una vez nacionalizado ciudadano francés en 1956, a mediados de los sesenta debutó como director con Los raíles del crimen (1965), gracias a la ayuda prestada por algunos amigos actores que accedieron a intervenir en la película sin cobrar sueldo. Basada en una novela de Sebastien Japrisot, este largometraje se articularía como un thriller opresivo que mostraba los aspectos más siniestros del entorno cotidiano, un rasgo que será habitual en la filmografía posterior de Costa Gavras. Así, en Sobra un hombre (1966), la resistencia francesa es un mero telón de fondo frente al análisis de las relaciones humanas y la turbiedad moral que puede ocultar la persona más aparentemente anodina. En 1969 se da a conocer en el mundo con Z, con la que logra 6 nominaciones al Oscar (algo raro para un film en lengua extranjera), logrando el de mejor película extranjera y mejor montaje. Posteriormente dirige La confesión (1970), sobre las purgas en el sistema comunista, Estado de sitio (1973), sobre la actuación de la CIA en Uruguay, y Sección especial (1973), que describe la colaboración de jueces franceses bajo la ocupación alemana. 



Con la excepción de Clair de femme (1979) y Consejo de familia (1986), siempre ha tratado temas históricos y políticos: Chile en Missing (Desaparecido, 1982), Israel en Hanna K. (1983) y los antiguos nazis en La caja de música (1989). En 1988 volvió a tener un éxito cinematográfico, al llevar a Tom Berenguer y Debra Winger a protagonizar “Betrayed” (Traicionado). Su alto contenido de violencia racial la hizo flaquear ante la crítica estadounidense, aunque el público la convirtió en un gran suceso. En la década del ’90, más precisamente en 1995, fue uno de los 41 directores que se unieron para rendir homenaje a los hermanos Lumiére utilizando su cámara original. Entre ellos también se encuentran Spike Lee, David Lynch y Arthur Penn. Hacia 1997 estrenó “Mad City” (Ciudad Loca) con producción de la Warner Brothers. La misma narra la historia de un guardia de seguridad que es despedido de su empleo en un museo y por consiguiente decide tomar el lugar y a todos sus visitantes como rehenes. La película fue todo un éxito, puesto que además contó con actores de primera línea como ser John Travolta y Dustin Hoffman. Éste último interpretó el rol del periodista que se encarga de hacer público el escándalo dentro del museo. Volviendo a sus fuertes raíces activistas, en el 2002 estrenó “Amen”. una coproducción entre Alemania, Rumania y Francia. La misma analiza fuertemente la unión entre el Vaticano y los Nazis de Alemania y lleva el punto en su título para enfatizar la frase hebrea “que así sea”. Luego llegaron los films La Corporación, Eden en el oeste, El capital y A puertas cerradas, una adaptación del libro escrito por el ex-Ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis durante la crisis griega de 2015, filmada en 2019, con 86 años.

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Z

Año: 1969

Duración: 127 min.

País: Argelia

Dirección: Costa-Gavras

Guion: Jorge Semprún. Novela: Vasilis Vasilicós

Música: Mikis Theodorakis

Fotografía: Raoul Coutard

Reparto: Yves Montand, Jean-Louis Trintignant, Irene Papas, Jacques Perrin, François Périer, Pierre Dix, Charles Denner

 

PELÍCULA COMPLETA

domingo, 28 de marzo de 2021

LA BATALLA DE ARGEL - LA BATTAGLIA DI ALGERI

PROGRAMA 319 (05-03-2021)

 

SINOPSIS

 

Relato sobre los orígenes, el desarrollo y el fin del enfrentamiento entre el Frente de Liberación Nacional (FLN) de Argelia y las autoridades coloniales francesas. El protagonista, Ali La Pointe, es uno de los más destacados activistas de la Casbah de Árgel. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Vaya uno a saber cómo será el mundo más allá del año 2000. Tenemos una única certeza: si todavía estamos ahí, para entonces ya seremos gente del siglo pasado, y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.

Sin embargo, aunque no podemos adivinar el mundo que será, bien podemos imaginar el que queremos que sea. El derecho de soñar no figura entre los treinta derechos humanos que las Naciones Unidas proclamaron a fines de 1948. Pero si no fuera por él, y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed.

Deliremos, pues, por un ratito. El mundo, que está patas arriba, se pondrá sobre sus pies:

-En las calles, los automóviles serán pisados por los perros.

-El aire estará limpio de los venenos de las máquinas y no tendrá más contaminación que la que emana de los miedos humanos y de las humanas pasiones.

-La gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor.

-El televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia y será tratado como la plancha o el lavarropas.

-La gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar.

-En ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a hacer el servicio militar, sino los que quieran hacerlo.

-Los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas.

-Los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas.

-Los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos.

-Los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas.

-El mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra por siempre jamás.

-Nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión.

-Los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle.

-Los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos.

-La educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla.

-La policía no será la maldición de quienes no pueden comprarla.

-La justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda.

-Una mujer, negra, será presidenta de Brasil, y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América. Una mujer india gobernará Guatemala, y otra, Perú.

-En Argentina, las locas de la Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.

-La Santa Madre Iglesia corregirá algunas erratas de las piedras de Moisés. El sexto mandamiento ordenará: ''Festejarás el cuerpo''. El noveno, que desconfía del deseo, lo declarará sagrado.

-La Iglesia también dictará un undécimo mandamiento, que se le había olvidado al Señor: ''Amarás a la naturaleza, de la que formas parte''.

-Todos los penitentes serán celebrantes, y no habrá noche que no sea vivida como si fuera la última, ni día que no sea vivido como si fuera el primero.

 

EDUARDO GALEANO.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE LA BATALLA DE ARGEL


 

Alguna vez, un gran amigo de este programa, hablo del señor Jorge Wagensberg, aquel pensador español al cual citamos incansablemente, se pregunto si es el azar el producto de nuestra ignorancia o es una prerrogativa de la naturaleza. Por ignorancia cósmica o privilegio de la madre natura, apareció en mis manos retornando desde el mismo olvido, mi ejemplar de aquel libro maravillo llamado “Montoneros: La buena historia”. En sus primeras hojas, su autor Pepe Amorín a quien conocí en una actividad militante, tuvo la amabilidad de escribirme una breve dedicatoria que decía lo siguiente: y también para un Lucas: con el deseo de que no te “montonericen”. Con ser peronista basta y sobra. Ese “y también para” agregaba mi nombre con una amabilidad realmente inmerecida a una lista de personas de gran peso no solo para el movimiento sino también para la historia. Aquella lista, claro, la encabezaba José Sabino Navarro. Pensar mi nombre entre la talla de aquellos otros hizo que me pierda en un devenir desordenado de anécdotas y reflexiones. Tal vez comprender lo que nos pasa, entender un poco este mundo en el que vivimos, acaso sea solo comprender dos cosas: el cambio y la relación entre un todo y sus partes. Por aquellas épocas que narra la obra de Amorín el cambio era inevitable, un deber y un derecho. 



Las partes, claro, buscaban revelarse de aquel todo que los oprimía, los cuartaba, los precarizaba, les imponía un modelo económico y por supuesto, los perseguía y mataba. Tal era la dinámica. Inyectar el miedo a una sociedad sometida. Otra vez Wagensberg: El conocimiento combate el miedo, escribió en uno de sus ensayos. El origen y objeto de todo conocimiento está en reducir el miedo, el miedo a existir. Y allí fue donde cayó gran parte de su ensañamiento, en los libros, en el saber y en los que buscaban fervientemente existir sin pedir permiso, existir sin el temor de hacerlo. Atacaron de esa forma entonces a la libertad, porque la libertad es la capacidad para pensar los propios límites, y cómo hacerlo, cómo reflexionar si los autores estaban silenciados, si los libros ardían en la hoguera misma del espanto.  Perder la libertad es más que perder el derecho a elegir, si es que alguna vez aquello fue un derecho, si es que alguna vez realmente elegimos algo. Perder la libertad, queridos amigos y amigas, es perder la privacidad, perder nuestra vida privada, es estar obligado a que todos nuestros actos sean públicos.  Perdemos claramente libertad también por temor al otro y es ante aquella presencia cuando preferimos entonces el dictado cobarde de leyes. El otro nos condiciona, nos limita: Sartre dice que un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él. 



Entendemos así la libertad siempre condicionada por la otredad. Jean Paul fue más a fondo y dijo que un grupo es una serie de libertades que se unen, al formarse el grupo, lo fundamental es el juramento a lo que van a ser fieles, aún a sabiendas de que el destino de cualquier grupo es resquebrajarse y disolverse. Como fue el de Montoneros. Como fue el del Frente de Liberación Nacional narrado casi de forma documental en el film de Gillo Pontecorvo. La película narrará la génesis y la decadencia de aquel grupo revolucionario. Se servirá de una fotografía en escala de grises y notaremos en su devenir cierta búsqueda Eisensteana en la elaboración de algunos planos generales que recordaran sin mayor esfuerzo a aquella obra magistral que fue El Acorazado Potemkin. Contará la narración fílmica con actuaciones soberbias y naturales que  ayudaran a la construcción de un verosímil fuerte y aportaran indiscutidamente herramientas a la idea de género documental que la película intenta instalar. Estaremos frente a un relato valiente y doloroso, en el que el director y guionista planteara la teoría de los dos demonios a modo de trampa al espectador distraído para desbaratarla casi instantáneamente. Bien sabemos que el equilibrio es el estado de la materia en que ya ha ocurrido todo lo que podía llegar a ocurrir, y el drama de este film lo planteara terminando el tercer acto. Pero sucederá algo inesperado. Leeremos aunque no aparezca escrito jamás aquello de “Nos quisieron enterrar pero no sabían que éramos semillas”. Y entonces las semillas florecerán en el momento exacto, con la bella rebeldía de la naturaleza.  Florecerán libres, independientes, justas y soberanas, como aquella patria con la que tantos de nosotros aún soñamos.

Lucas Itze.-

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO PONTECORVO


 

Nacido en Pisa el 19 de noviembre de 1919, siguió los pasos de Bruno, su hermano que fue uno de los grandes físicos nucleares (de allí el premio Pontecorvo a las Investigaciones Nucleares) y se licenció en química. Pero cambió de planes y empezó a ejercer el periodismo, siendo enviado como corresponsal a Francia para trabajar en diferentes periódicos. Sus primeros pasos en el cine fueron gracias a Yves Allegret, que lo contrató para ayudante de dirección. La vinculación entre el periodismo y el cine, lo hizo interesarse por los documentales. Mientras tanto, era un anti fascista declarado y miembro del Partido Comunista Italiano de quien fue parte de la resistencia italiana hasta 1943. En su vuelta a Italia, compró una cámara 16 mm y empezó a realizar reportajes. El cineasta Joris Ivens le ofreció participar como co-director del filme de episodios llamado La rosa de los vientos, con lo que fue su primera vez detrás de cámaras con el episodio titulado Giovanna, corría el año 1956. Era un documental sobre la lucha de las mujeres trabajadoras en Italia, Brasil, la Unión Soviética, China y Francia. En 1957 dirige su primer largometraje: El gran camino azul, sobre la novela de Franco Solinas, un drama social sobre un pescador con actores de la talla de Yves Montand, Alida Valli o Francisco Rabal. En 1960 se hace conocido en el mundo cuando filma Kapó, la historia de una mujer judía enviada a un campo de concentración que para salvarse acepta la misión de vigilar a los demás presos. Logra la nominación como mejor película extranjera en los Oscar. En 1966 filma La batalla de Argel y tres años después Queimada, con Marlon Brando en el rol de un agente inglés que tiene que formar una revuelta contra los portugueses en una isla del Caribe para obtener la colonia de la isla. 



En 1979 filma Operación Ogro, en la que relataba el atentado contra el presidente del Gobierno de España durante la dictadura franquista —y posible sucesor—, Luis Carrero Blanco, por parte de ETA en 1973. Ese fue su último film de ficción por lo que después se dedicó a documentales como por ejemplo El adiós a Enrico Berlinguer, 12 registi per 12 cittá, donde 12 directores italiano muestran 12 ciudades del país. Pontecorvo filma sobre Udine y además aparecen directores como Antonioni, Bertolucci o Monicelli, entre otros. Un mundo diverso es posible, La primavera del 2002 y finalmente, Firenze, il nostro domani, todos sobre sucesos que pasaban en su país y en conjunto de varios directores. Además entre 1992 y 1996 presidió la Mostra de Venecia, uno de los más importantes festivales cinematográficos del mundo y desde cuya plataforma defendió con ardor el proteccionismo cultural frente a la industria norteamericana. Fue en esa época donde se dio algo muy particular: durante la edición número 50 de la Mostra, Pontecorvo galardonado con Steven Spielberg con un León de Oro por toda su carrera, coincidiendo con la publicación de la lista de Schindler, dirigida por Spielberg. En un momento de la ceremonia, Spielberg sorprendió a los espectadores al contar una anécdota: "era un estudiante de cine, me encontré con un famoso director europeo. Fue esa reunión la que me decidió a seguir este trabajo. Esa vez le dije: "Eres tan bueno, me gustaría hacer buenas películas como las tuyas". Ese director era Gillo. Años mas tarde, cuando Scorsese para la campaña a favor de la conservación y recuperación del cine de ayer, pidió ayuda a cineastas de todo el mundo para enviarle un guión, un vestuario para una de sus películas, cualquier cosa que pudiera subastarse y recaudarse para financiar la campaña, Pontecorvo puso a subasta el León de Oro conquistado con la batalla de Argel. Y tal vez no supo hasta esa vez que fue Spielberg quien lo compró: "No para quedármelo", dijo "porque el talento no se compra. Sino para dárselo, para que no acabe en otras manos. Este es el León de Oro que le compré. Ahora, Gillo, te lo devolveré. No se puede comprar la obra de un autor". Un Pontecorvo sorprendido y emocionado respondió:" ¡Quédatelo! ¡Está en buenas manos!” El 12 de octubre de 2006 falleció por una insuficiencia cardiaca, años antes, cuando le preguntaron porque dirigió tan pocas películas respondió: porque tengo que estar totalmente enamorado del proyecto, es la manera de darlo todo...

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: La battaglia di Algeri

Año: 1966

Duración: 120 min.

País: Italia

Dirección: Gillo Pontecorvo

Guion: Franco Solinas, Gillo Pontecorvo

Música: Ennio Morricone

Fotografía: Marcello Gatti (B&W)

Reparto: Jean Martin, Yacef Saadi, Brahim Haggiag, Fusia El Kader, Samia Kerbash, Ugo Paletti, Mohamed Ben Kassen, Michele Kerbash, Tommaso Neri

 

PELÍCULA COMPLETA