jueves, 28 de mayo de 2026

NAZARENO CRUZ Y EL LOBO DE LEONARDO FAVIO

PROGRAMA 504 (15-05-2026)

 

SINOPSIS

 

Un campesino tiene la desgracia de ser séptimo hijo. En virtud de esta generosidad genealógica, recae sobre él una maldición, que lo convierte en lobizón (hombre lobo de las Pampas) durante la luna llena. Sin embargo, ha estado toda su vida viviendo alegremente sin tener problemas, hasta que se enamora de una joven rubia del pueblo. A partir de ese momento, se le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Ya no hay vuelta atrás: o deja de lado sus sentimientos por la joven, o afronta vagar como lobo durante las noches de plenilunio. Claro, el problema es que siendo lobo, Nazareno no puede evitar degustar el ganado ovino y a algún que otro pastor. (FILMAFFINITY)

 

EDITORIAL

 

Luego de sentir ese sonido apabullante y estruendoso, corto, seco, pero apabullante y estruendoso, aquella que había sabido ser una entidad superior, una corporeidad celestial, quiero decir un ángel, aún yacía en el suelo herido. Ahora el silencio, que lo ocupaba todo, era estremecedor. Un silencio al unísono, jamás escuchado a campo abierto, un silencio de respeto diría. Me surge decir de temor. Sus alas sucias, rotas, sangrantes denunciaban su condición, develaban su origen. Vestía un ropaje avejentado, oscuro, roído, muy alejado de cualquier concepto de deidad que cualquiera pudiera haber conjeturado. Sus cabellos largos y pegoteados por la sangre, se mezclaban con el barro sobre donde su cuerpo continuaba tumbado tras la fatal caída. Naturalmente, aquella fatalidad de la que hablo no había implicado su muerte, sino un cambio. Aquel era un ángel caído, un expulsado, aquella fatalidad traía dolor a su cuerpo, un dolor jamás experimentado, espantoso por cierto, aquella fatalidad traía sangre y por supuesto, la pesada carga dentro de su pecho de un corazón. De sentimientos contradictorios e inexplicables que aquel ente desconocía, pero que comenzaba a experimentar muy en el interior de su ser a modo de preguntas. En aquel suelo desconocido, en aquella sangre primera, apareció la duda, para demostrarle con cierta claridad que no solo él era el caído. 



Con aquella patada en el culo santa, se derrumbaba también las certezas, los absolutos, la implacable inmutabilidad del sabio, aquella aponía y ataraxia, tan ligada a lo eterno. Aquel hombre como pudo, apoyó sus puños temblorosos sobre la tierra, una tierra que jamás había sentido, e hizo una fuerza indescriptible con sus brazos para arrodillarse. Conocía a la perfección aquella posición de sumisión, de ruego constante, genuflexo ante la mirada del innombrable. Con cierta vergüenza, elevó sus ojos al cielo, pero no hubo súplica en aquel gesto, tampoco reproche. Una lágrima rodó por su rostro herido y cayó en la tierra quemando la hierba a su alrededor. Por primera vez sus pensamientos estaban desordenados, la pasión era su vergüenza, era su silencio y también su desconcierto. Él entendía que había sido expulsado de su paraíso por un capricho. Él sabía que podía repartirse como un pan de amor entre la gente a imagen y semejanza de su creador. Pero entendió, en aquel acto inesperado, que aquel que dijo hágase y se hizo era juez y parte de su circo. El cielo tronó nuevamente y una lluvia copiosa azotó la tierra. El hombre, tembloroso se puso de pie y miró fijamente al horizonte. Ya con la cabeza más clara pensó que tal vez los únicos paraísos verdaderos, sean aquellos inexistentes, y caminó así ya sin rumbo. Fue entonces, cuando no me quedo ninguna duda, de que aquella entidad, ya era humana definitivamente.

 

Lucas Itze.-

 

Canción elegida para la editorial

 


IMPRESIONES SOBRE NAZARENO CRUZ Y EL 

LOBO

 


¿En qué momento los corderos se convirtieron en lobos y amenazaron con devorarnos? El verdadero poder continúa hambriento de venganza. Ya ni el mismo diablo entiende las razones. Seguimos creyendo que el amor lo recompone todo. Aunque bien sabemos que amar sangra, amar duele, para algunos significa posesión. De querernos convertir en un solo cuerpo olvidamos esa independencia. Y allí surgen ellos y esa falta de amor. Donde el odio se transforma en venganza. Y la vergüenza ya no es tal. Los lobos acechan y detrás de esas máscaras están los mismos de siempre. Camuflados, escondidos, sin entender las metáforas. Esos déspotas que financian campañas en contra del pueblo. Oprimiendo a los más débiles, queriéndolos ignorantes, como lo son ellos. Porque un pueblo ignorante, es más fácil de dominar. Una sociedad estancada, abrumada y que sigue los mandatos impuestos desde más arriba. Pero una vez más, se olvidan del amor, de la pasión, de jugarse todo por un ideal. El hombre es el lobo del hombre como decía Thomas Hobbes. Egoístas, competitivos, feroces, dispuestos a destruirnos entre iguales. Aunque por momentos es un insulto para el noble animal. 



El dinero y el poder nos transforma y ahí radica esa competencia. ¿Estamos listos para afrontar ese cambio? ¿Destruiremos el amor por dinero? ¿O elegiríamos uno sobre el otro? Esa básicamente es la pregunta que el Diablo le hace a Nazareno en el film del siempre genial Leonardo Favio. Si, hablamos de Nazareno Cruz y el Lobo, un clásico del cine argentino que, hasta hace quince años, seguía siendo el film más taquillero de la historia nacional. Estamos ante un típico film basado en una tradición local, adaptado de un exitoso radioteatro de Juan Carlos Chiappe. Nazareno es el séptimo hijo varón. Y se convertirá en lobo en las noches de luna llena. Aunque él no cree en esas leyendas, todo cambiará cuando aparecerá Griselda. Nacerá el amor y con ello, la maldición. Ahí se le aparecerá Mandinga, el Diablo y le ofrecerá libertad y riqueza para olvidar a su amor… Favio se apropia del mito como voz autorizada y los recrea en las Pampas húmedas haciendo más verosímil la tradicional historia, un relato que mezcla lo fantástico y lo romántico, ¿Realismo mágico quizás? Lo debatiremos luego en estas trincheras. El guion irá in crescendo hasta el momento que la curva dramática acentúe el paso para un desenlace perfectamente elaborado. Se ayudará con elipsis para crear los saltos temporales y como en varios de sus films, habrá una voz over que acompañará el relato. La capacidad del director se verá en la ambientación, en el montaje por momentos abrupto, en los travellings, en los paneos, en los encuadres y en los cambios de planos. 



Combinará planos generales y muy abiertos para mostrar el campo con planos cerrados para crear una atmósfera oscura y sufrida de sus personajes. Y el oído tendrá que estar atento a cada susurro, cada viento, cada palabra que se esconde entre cada sonido. También dispondrá de una banda musical que pasará desde música clásica hasta pop romántica y una de las fotografías más bellas de una película argentina de esos tiempos, a cargo de Juan José Stagnaro, también director y padre de un tal Bruno… Las actuaciones de Juan José Camero y Marina Magalí distarán de ser las mejores, pero se solventarán por los dos secundarios de lujo: Alfredo Alcón y Nora Cullen, como Mandinga y la Lechiguana, que no les hará falta tanto tiempo en pantalla para demostrar su talento. Y como un ser político que fue, Favio no esquivará la mirada social. Elaborará una crítica a la sociedad. A esa sociedad duramente golpeada y creyente de ciertos mitos y supersticiones. Abrazará a quienes, como él, se la jugaron por amor y por sus ideales sobre todo en esos revolucionados años ´70. Nos quedarán diálogos memorables y una frase de este Diablo humano y desilusionado con su rol, que hasta hoy sigue resonando “No te olvides de mí. No te avergüences de mi cuando estés frente a Dios, Nazareno. Yo también, si Él quisiera, me repartiría como un pan de amor entre la gente”. Porque según los mandatos, unos son los buenos y otros son los malos. Pero para el amor, no hay mejor rito, que el de los corazones sangrando.

 

Canción post impresiones

 


UNIVERSO FAVIO

 


Nacido en Mendoza, en un barrio pobre y complicado, donde soportó el abandono de su padre. Pasó gran parte de su infancia internado; conflictivo, siempre escapó o se le expulsó. Una serie de robos pequeños lo llevaron incluso a la reclusión carcelaria.

Su madre, Laura Favio (o Fabio) actriz y escritora de radioteatros, solía conseguirle «bolos» (pequeños papeles escasamente remunerados) en Mendoza; etapa en la que además comenzó a preparar sus primeros libretos.

En 1960 realizó un corto llamado El amigo, que narra la historia de un chico que lustra zapatos en la puerta de un parque de atracciones.

En 1965 llegó su primer largo, con el cual se ganó el aplauso de la crítica: Crónica de un niño sólo.



Un año después dirigió El romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más..., considerada una de las mejores películas argentinas de todos los tiempos. Aniceto, interpretado por Federico Luppi está enamorado de Francisca, una chica decente, la “santita” del pueblo, pero también seduce a Lucía, apasionada y sexual, la “putita” del Aniceto…

En 1969 estrena El dependiente, escrita por su hermano, sobre un empleado de una ferretería, que empieza a pensar que si su patrón se muere, él puede quedarse con el negocio.

Durante esos años empezó a componer y empezó a forjar una carrera como cantante solista donde tuvo un éxito tremendo, presentándose, entre otros festivales, en Viña del Mar.

En 1973 filma Juan Moreira, la historia de un gaucho que es encarcelado erróneamente y al salir jura venganza, donde se mete en el mundo de la política, las traiciones y la muerte.

En 1975 dirige Nazareno Cruz y el Lobo, la historia de un séptimo hijo varón que por las noches se convierte en Lobo, pero que después de enamorarse se le aparece el Diablo, e le aparece el Diablo, quien le advierte que el amor provoca un efecto negativo en Nazareno, que es la consecusión de aquella legendaria maldición. Nazareno tendrá que decidir entre vivir vagando por las noches o dejar de lado sus sentimientos.

Un año después llega Soñar, soñar, con Carlos Monzón como protagonista. La historia de un trotamundos que ofrece números artísticos, y en un viaje se encuentra con un empleado municipal que quiere ser artista. Allí nacerá una gran amistad e intentarán hacerse famosos en Bs As.

Después del exilio que sufrió durante la dictadura, volvió al ruedo recién en 1993 con el film Gatica, el Mono, la historia del legendario boxeador argentino. Ganó el Goya a la mejor película en habla hispana.



En 1999 dirige el documental Perón, sinfonía de un sentimiento, donde narra la historia política del político argentino.

Su último film fue Aniceto, remake de su propio film del año 66. Después dirigió un corto titulado Gente querible, en el que se emitían frases de próceres argentinos sobre imágenes de películas de Leonardo Favio.

Y por último participó del film 25 miradas, 200 minutos. Película conformada por 25 cortometrajes de 8 minutos de duración cada uno. Mirada introspectiva sobre la historia de Argentina, desde el punto de vista de 25 directores de cine que participan de esta puesta, con motivo del Bicentenario de Argentina. Entre los directores se destacaban: Caetano, Sorín, Lucía y Esteban Puenzo, Martel, Stagnaro, Jusid, Taratuto, Lecchi, Paula Hernández y Taretto, entre otros.

Falleció de neumonía en una clínica de Buenos Aires, el 5 de noviembre de 2012, luego de estar varias semanas internado…

 

FICHA TÉCNICA

 

Título original: Nazareno Cruz y el lobo

Año: 1975

Duración: 92 min.

País: Argentina

Dirección: Leonardo Favio

Guion: Leonardo Favio, Jorge Zuhair Jury, Juan Carlos Chiappe

Reparto: Juan José Camero, Marina Magali, Alfredo Alcón, Lautaro Murúa, Nora Cullen

Música: Juan José García Caffi

Fotografía: Juan José Stagnaro

 

PELÍCULA COMPLETA

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