SINOPSIS
Tras pasar años en prisión por
asesinar a una anciana, un asesino es puesto en libertad. No tardará en volver
a sentir deseos de matar. Después de fracasar en el intento de asesinar a una
taxista, descubre una casa rural aislada, donde vive una chica adolescente con
su madre enferma y su hermano retardado. Un objetivo perfecto para ejecutar su
sádico plan, el asesinato perfecto... (FILMAFFINITY)
EDITORIAL
Cuerdas rojas en
las muñecas,
ya no es sangre,
ya no es hilo.
Son serpientes
que muerden su propia cola,
como cuerdas
rojas apretando mis muñecas,
que ya no son
rezos, ya no son castigos,
son mi última ofrenda para mi último Dios que,
en forma de cuerdas, aprieta mis muñecas,
hasta cortar lo más rojo que yo tengo.
Nahuel
Itze.-
Canción elegida para la editorial
IMPRESIONES SOBRE LA ANGUSTIA DEL
MIEDO
Salió de la casa como cualquier día de semana, para la clásica rutina laboral. Saludó al vecino que siempre salía a pasear al perro a la misma hora. No sabía mucho de su vida. Apenas el nombre, alguna charla de ocasión en el almacén. Algún brindis a la distancia cuando se encontraban en la vereda viendo los fuegos artificiales en alguna Navidad o Año Nuevo. Un tipo normal, con su mujer, dos hijos, el perro y toda la vida en el barrio. Nada interesante. Nada fuera de lo común. Ya en la oficina, las 9 horas, una de almuerzo, se consumieron lentamente. El colectivo que lo trajo de vuelta estaba atestado. Pero esta vez paró, subió como pudo y se fue acomodando entre el gentío en esa hora y pico de viaje que lo esperaba. Siempre visualizaba los asientos a ver cuál se desocupaba primero, para poder sentarse y dormitar un rato. De más está decir, que casi nunca acertaba. Bajó del colectivo y caminó un par de cuadras, se sentía un aire espeso en el ambiente. Dobló para encarar para su casa y se sorprendió por las luces azules y rojas que titilaban. La policía, gente por todos lados. Un par de ambulancias. Y hasta canales de televisión. Justo cuando estaba frente a la puerta de su casa, como un guionista con un pulso perfecto, sacaban a su vecino esposado. No tardó tiempo en enterarse del motivo. Con el correr de las horas, fueron sacando cadáveres de un sótano escondido. Mientras la mujer y las hijas lloraban desconsoladas, sin entender que pasaba. Y el perro, su fiel amigo, miraba todo desde un costado.
Enseguida se puso a pensar como no había notado nada extraño. Después se conformó con creer qué si ni la familia sospechaba, porque él iba a hacerlo. Luego las preguntas lo llevaron a pensar cómo o porqué… Cuando una vez le preguntaron porque lo había hecho, solo esbozó cinco letras: deseo. No es tal cual la historia de Werner Kniesek, el asesino en serie austríaco en el que se basó su coterráneo Gerald Kargl para su film La angustia del miedo, pero si el ansia de matar es lo que lo emparenta con la historia antes contada. El film arrancará con imágenes desde unas cúpulas hasta terminar con una toma cenital donde el protagonista está comiendo en una prisión, donde el sol apunta hacia el plato de comida. Esos planos serán utilizados varias veces durante el metraje, como si fuéramos ese Dios pasivo y perverso que no se inmuta por lo que pasa. Los personajes no tendrán nombres y no habrá casi diálogos. Solo se escuchará la voz over del protagonista contando su historia, repitiendo sus pensamientos, exaltando sus deseos más terroríficos. Este sale de prisión luego de diez años encerrado por el asesinato de una anciana. Y sale con la sed de sangre intacta. Llegará a un restaurante donde un anciano y dos jóvenes podrían ser sus presas, pero desiste. Luego intentará con una taxista, que logrará escapar. Hasta que encuentra una vieja casona en un lugar medio despoblado. El director utilizará por momentos un estilo que nos hará acordar a un documental.
El guion será de forma lineal y la historia se contará casi en tiempo real, lo que será interesante desde el punto de vista del montaje, que por momentos también será frenético. Ofrecerá un virtuoso panel de planos, desde los contrapicados hasta los cenitales que dijimos anteriormente. Los primeros planos del asesino y de sus víctimas servirán para la mostrar la crueldad de los actos. La cámara lo seguirá de forma desenfrenada. El sonido por momentos nos envolverá, habrá goteos incipientes y música como para no escaparnos de esa sensación de temor y agobio. La paleta de colores estará dotada del blanco, sumado a grises y marrones que nos recordarán a las películas que más tarde rodaría un tal Haneke, que sin dudas bebió mucho de este film. Donde comparte otra característica: el espiral de violencia se sitúa en un lugar burgués, alejado de las miserias, donde la aparente felicidad es dinamitada por el mismo infierno y la violencia como síntoma de la falta de comunicación de la sociedad. Allí, en esa casa, el asesino se encontrará con un joven con problemas mentales en silla de ruedas y la llegada de su madre y su hermana darán comienzo a la faena. La casa se resignificará también como un sitio del que no se puede escapar, asistiremos a sus atrocidades sin despegar los ojos de la pantalla. Los asesinatos serán brutales, perversos y vomitivos.
Quizás en esa realidad, y por la cual un tal Gaspar
Noé la considera una de sus películas favoritas, es donde el film se hace
más tétrico. Habrá otro tema a desarrollar, que es el conflicto interno del
personaje. El guionista Miguel Machalski definía el concepto de
conflicto de una manera tan práctica como novedosa. Miguel sale de la oposición
clásica de fuerzas opuestas y lleva al concepto a la idea de una ruptura de un
orden aparente. Allí, su caída al infierno se dará por las acciones pasadas de
una madre sobre protectora, que lo llevó a la locura. Así nos internaremos en
la mente del protagonista, que no tendrá un antagonista absoluto sino su propio
deseo de sangre, ya que ni siquiera la sociedad aparece como rival propiamente
dicho. El director no hace una crítica a su personaje, sólo muestra la crueldad
del mismo, con un naturalismo asombroso. Y así, quizás caminando por la calle,
tal vez nos cruzamos más de una vez con estos asesinos que caminan a la par
nuestra, con una tranquilidad asombrosa, mientras van decidiendo cuál será su
próxima víctima, como si sorteara un asesinato por números…
Marcelo De Nicola.-
Canción post impresiones
UNIVERSO KARGL
Gerald Kargl nació en Villach, Austria
en 1953. Kargl empezó a filmar películas a los catorce años. Entre 1976 y 1982
se encargó de organizar el festival cinematográfico Österreichischen Filmtage,
y se desempeñó como editor de la revista Filmschrift. En 1983 escribió, produjo
y dirigió el largometraje Angst en colaboración con el cineasta polaco Zbigniew
Rybczyński, quien ganó un Óscar con su cortometraje Tango ese mismo año.
Basada en la historia real del asesino en serie Werner Kniesek, la
película fue censurada en todo el territorio europeo por sus explícitas escenas
de violencia y marcó de forma negativa la posterior carrera de Kargl como
cineasta. Alejado de los largometrajes por la recepción inicial de Angst, entre
1984 y 1994 trabajó en más de 100 comerciales y filmes promocionales como
director, autor y productor, recibiendo varios premios a nivel internacional.
Desde 1994, Kargl escribió, dirigió y produjo más de veinte documentales y
películas educativas.
FICHA TÉCNICA
Título original: Angst
Año: 1983
Duración: 76 min.
País: Austria
Dirección: Gerald Kargl
Guion: Gerald Kargl, Zbigniew
Rybczynski
Reparto: Erwin Leder, Rudolf Götz,
Edith Rosset, Silvia Rabenreither, Robert Hunger-Bühler, Josefine Lakatha,
Renate Kastelik
Música: Klaus Schulze
Fotografía: Zbigniew Rybczynski






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